Abogacía

Abogacía

Para Fundación Mi Diabetes, una de las misiones principales de una asociación de pacientes es velar porque se cumplan los derechos que les asisten a sus asociados según la legislación vigente.

Por eso asumimos la abogacía como parte fundamental de nuestro trabajo. Abogamos por mejor acceso a medicamentos adecuados según la evidencia médica disponible en tiempo y forma, así como también por la no discriminación a todo nivel de los pacientes con diabetes.

La Resolución 61/225 de la ONU sobre Diabetes nos obliga a tomar cartas en elk asunto, desde nuestra posición de pacientes.

Dicha Resolución expresa: “La diabetes es una enfermedad crónica, debilitante y costosa, que tiene graves complicaciones, conlleva grandes riesgos para las familias,

los Estados Miembros y el mundo entero y plantea serias dificultades para el cumplimiento de los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, incluidos los objetivos de desarrollo del Milenio.”

La Federación Internacional de Diabetes también se ha hecho eco de aquello y tiene una publicación denominada Carta Internacional de los Derechos y Deberes de las personas con Diabetes.

La Carta de Derechos y Responsabilidades reconoce que las personas con diabetes pueden jugar un papel esencial a la hora de hacer frente a ella si tienen los derechos y oportunidades de actuar por igual como copartícipes de los proveedores de atención sanitaria y gobiernos.

Resalta que tienen los mismos derechos humanos y sociales que las personas que no tienen diabetes. Apoya el derecho fundamental de las personas con diabetes a vivir una vida plena con oportunidades justaspara aprender y trabajar, pero reconoce que también las personas con diabetes tienen responsabilidades.

En el punto Nº 1, el Derecho a la Atención, se incluye:

Las personas con diabetes tienen el derecho a:

  • un diagnóstico temprano y acceso a un tratamiento y atención asequible y equitativo independientemente de su raza, etnia, sexo o edad, incluidoel acceso a una atención y apoyo psicosocial.
  • recibir consejo fiable y con regularidad, educación y tratamiento de acuerdo con prácticas basadas en evidencia que se centren en susnecesidades independientemente del entorno en el que reciben la atención.
  • Beneficiarse de actividades comunitarias relacionadas con la salud, campañas de educación y prevención en todos los ámbitos sanitarios.
  • acceder a servicios y atención de alta calidad durante y después del embarazo y parto
  • acceder a servicios y atención de alta calidad durante la infancia y adolescencia, reconociendo las necesidades especialesde aquellos que necesariamente no están en una posición de representarse ellos mismos.
  • cuidados de transición adecuados, teniendo en cuenta la evolución de la enfermedad y los cambios que tengan lugar debido a la edad.
  • la continuidad de una atención adecuada en situaciones de emergencia o desastre.
  • ser tratados con dignidad y respeto – incluido el respeto a creencias individuales, religiosas y culturales y el punto de vista paternal – por los proveedores sanitarios, y tener la libertad de realizar reclamaciones sobre cualquier aspecto de los servicios diabéticos sin detrimento de su atención y tratamiento
  • que la información relacionada con su diabetes se mantenga confidencial y no se comparta con terceras partes sin su consentimiento, y decidir si se toma parte de programas de investigación, sin detrimento de la atención y tratamiento
  • abogar, individual y colectivamente, para que los proveedores sanitarios y aquellos con poder de decisión realicen mejoras en la atención y servicios diabéticos.

En Chile tenemos leyes que favorece a las personas con diabetes, brindándoles una serie de beneficios:
Garantías Explícitas de Salud (GES), vigente desde 2005, y
– La Ley 20.850, también conocida como Ley Ricarte Soto, que desde enero de 2017 brinda cobertura para la bombas de insulina en pacientes con diabetes tipo 1 que cumplan con los requisitos que el protocolo establece.