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28.01.2010.

Leo la noticia en el USA Today y la corroboro con la publicación en la última edición de la Revista Diabetes Care.
Y es que una reciente investigación pone en evidencia que más de la mitad de las personas con diabetes que usan insulina declaran haber omitido intencionalmente inyecciones.
"Saltarse las inyecciones de insulina es más común de lo que mucha gente pensaba", dice el sociólogo y autor principal del estudio Mark Peyrot, de la Universidad Loyola de Maryland y Johns Hopkins.
Peyrot y sus colegas analizaron datos obtenidos por medio de una encuesta en Internet de 502 personas con diabetes en los Estados Unidos, 55% hombres, 73% blancos, 11% de origen hispano, 11% afro-americanos y 5% de otras razas. La edad media de los participantes fue de 55 años. Más de la mitad (51%) había asistido a la universidad. El 32% reportó haber sido diagnosticado con depresión por un profesional de la salud. El 77% de la muestra tenía diabetes tipo 2. El promedio de años con diabetes era de 15.
El dato más relevante es que el 57% opta por no tomar sus inyecciones de insulina de vez en cuando. Uno de cada cinco pacientes dijo que se saltaba inyecciones con regularidad.
Quienes tienen más probabilidad de saltarse inyecciones son los pacientes más jóvenes, las personas con diabetes tipo 2, los asalariados de bajos ingresos y las personas que tienen prescritas varias inyecciones diarias. Entre las razones esgrimidas para saltarse la inyección de insulina, las más significativas son la interferencia con las actividades diarias, el dolor de la inyección y la vergüenza de inyectarse frente a los demás.
Mi opinión
Más allá de las complicaciones inmediatas de saltarse una dosis (la hiperglicemia y sus consecuencias) no es menor el hecho que podemos estar iniciando un peligroso juego. La hiperglicemia posterior queda registrada en el cuaderno o glucómetro... pero no la razón de la misma. El médico tenderá a tratar esa hiperglicemia quizás aumentando la dosis... lo que seguro provocará hipoglicemias.
Lograr la adherencia al tratamiento, con educación diabetológica de calidad, desde las primeras etapas del mismo, consiguiendo la confianza médico - paciente, parece ser uno de los objetivos a plantear como desafío frente a un recién diagnosticado. Y cuando ya se llevan varios años con diabetes, nunca viene mal una revisión detallada del tratamiento; no es cuestión de poner el piloto automático y seguir adelante no más.
Jeringas casi indoloras, lápices que hacen más fácil la aplicación de la insulina, insulinas más puras que ya no "arden" como antes, menos hematomas por agujas más pequeñas... Parece que nada es suficiente.
Omisiones de inyecciones accidentales creo que todos hemos tenido y nos hemos reído al reparar en ellas. Pero "olvidarlas" a propósito lo encuentro autodestructivo y creo que merece toda la atención que el grupo grupo familiar y el equipo de salud pueda darle al paciente.
El estudio completo: http://care.diabetesjournals.org/content/33/2/240.full
La nota en el USA Today: http://www.usatoday.com/news/health/2010-01-26-insulin26_ST_N.htm
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