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10.05.2010.
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Una investigación de origen neozelandes, que ha tenido también como base de estudios Rusia, ha logrado implantar con éxito células beta porcinas encapsuladas, logrando controlar la glucemias de los pacientes sin que esto haya desencadenado un ataque del sistema inmune en contra de las nuevas células.
Los investigadores afirman que las células rápidamente comienzan a producir insulina en respuesta a los altos niveles de azúcar en la sangre, mejoran el control de azúcar en sangre en, e incluso han liberado a dos personas de las inyecciones de insulina por completo por lo menos durante un corto tiempo.

Paul Tan, director general de Living Cell Technologies de Nueva Zelanda dijo: "Esto es un muy radical y por cierto una nueva manera de tratar la diabetes. En lugar de tratar a las personas con diabetes tipo 1 con inyecciones de insulina, les damos las células que producen la insulina puestas dentro de cápsulas".
La compañía dijo que tienen previsto presentar los hallazgos en junio próximo, en la reunión anual de la Asociación Americana de Diabetes (ADA) en Orlando, Florida.
"Estas células son aproximadamente del tamaño de una cabeza de alfiler, y las ubicamos en una pequeña bola de gel. Esto las mantiene ocultas de las células del sistema inmunológico protegiéndolas del eventual ataque", dijo Tan, quien agregó que las personas que reciben estos trasplantes no necesitan medicamentos inmunosupresores.
Las células encapsulados llevan por nombre Diabecell.
Por medio de un procedimiento laparoscópico mínimamente invasivo, las células cubiertas se colocan en el abdomen del paciente, donde luego de varias semanas implantadas comienzan a producir insulina.
Recientemente, la compañía dio a conocer datos de su ensayo inicial de seguridad. El estudio incluyó a ocho personas con dificultad de controlar la diabetes tipo 1. Los voluntarios tenían entre 21 y 68 años.
La investigación ha seguidos a los receptores de trasplante por cerca de dos años. No hay eventos adversos graves que se hayan reportado hasta la fecha. Dos personas dijeron que habían sentido malestar abdominal después del procedimiento durante un máximo de cinco días. Nadie ha tenido alguna reacción del sistema inmunológico al trasplante.
Dos personas fueron capaces de dejar de inyectarse insulina (una por cuatro semanas y otra durante 32 semanas). Otros han reducido su necesidad diaria de insulina y después de 18 meses post-implante todos mejoraron sus niveles de HbA1c.
En la siguiente fase de investigación, que está siendo financiada en parte por la Juvenile Diabetes Research Foundation (JDRF), se pretende averiguar cuál debe ser la dosis óptima de células para el trasplante.
Aún no está claro el tiempo de vida útil de las que las células encapsuladas, y si la gente no tendrá que repetir el procedimiento.
Ciertamente esta investación da un paso adelante en la búsqueda de una cura con dos aspectos que han sido el quebradero de cabeza de la comunidad científica hasta ahora.
Primero, la provisión de células beta. En el caso de buscar células humanas, siempre estará la problemática de recurrir a donate cadáver.
Y por otro lado el que aún encontrándolas, el uso de inmunosupresores de por vida condena de todas formas a los pacientes a una calidad de vida deteriorada.
Seguiremos atentos al desarrollo de esta investigación, que comenzó por allá por 2002 cuando los científicos evaluaban la seguridad de las células porcinas para aplicarlas potencialemente en seres humanos.
Más información:
http://www.jdrf.org/index.cfm?page_id=113709
http://clinicaltrials.gov/ct2/show/NCT00940173?term=porcine+islets&rank=1
http://www.lctglobal.com/lct-diabecell-diabetes-treatment.php
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