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31.08.2009.
Los más cercanos que me conocen saben que conmigo la cosa religiosa como que no se da mucho... nada mejor dicho. Me declaro agnóstico.
Pero
sí tengo mucho respeto por la fe de las personas, sus creencias, sus ritos... en la medida que no me afecten... Ahí es donde me pongo de pie y defiendo mis pubntos de vistas.
Y aunque esto no me afecta en nada, igual quiero contarles lo que estaba leyendo en un medio español y que tiene directa relación con los temas que por acá nos convocan: diabetes y sus cuidados.
En este caso se refiere a diabetes
y Ramadán.
No voy a entrar en la explicación de la teología musulmana para definir el origen de este mes de ayuno.
Lo que les quiero contar que en España, los médicos de atención primaria han recibido información especial para que aconsejen a sus pacientes diabéticos musulmanes (que según la nota que leo suman 100.000), con la idea de que controlen en forma adecuada sus niveles de glicemia durante el período de ayuno (desde el alba hasta la puesta de sol), que se extiende este año desde el 22 de agosto y hasta el 21 de septiembre.
Imaginen, si para la mayoría de nosotros resulta a veces muy difícil controlar nuestra glicemia en un solo día, qué puede ocurrir con el paciente musulmán que movido por su fe tiene un mes completo de desafío... O sea,un gran reto.
Si bien es cierto que hay una serie de razones por las que un devoto puede excluirse de cumplir con la obligación, está claro que la fe mueve montañas y muchos simplemente hacen caso omiso a las recomendaciones y lo realizan de todas formas.
En 2004 hubo un estudio multicéntrico llamado EPIDIAR (Epidemiology of Diabetes and Ramadan), realizado en 13 países islámicos, con miles de diabéticos que cumplían con el ritual.
El estudio demostró que los principales riesgos que presentaron fueron hipoglicemias, hiperglicemias, cetoacidosis diabética y deshidratación. Por lo mismo es que las recomendaciones actuales que se están entregando es que por lo menos uno o dos meses antes de la celebración, los pacientes consigan un mejor control metabólico y de las glicemias y además reciban una adecuada educación diabetológica (síntomas de las hipo e hiperglciemias, automonitoreo, planificación de comidas y actividad física, medicamentos y forma de actuar ante emeregencias).
Se recomienda que durante Ramadán, los pacientes midan frecuentemente su glicemia, así como deben ingerir alientos ricos en fibras y bajo índice glicémico. También se aconseja evitar el ejercicio físico excesivo e hidratarse frecuentemente.
Un tema no menor y sobre el que se debe trabajar especialmente es que el ayuno debe romperse si hay glicemias bajo 60 ó sobre 300 mg/dL, pues claramente la vida comienza a estar en riesgo...
Algunas recomendaciones nos vienen como anillo al dedo incluso a quienes no profesamos la religión musulmana...
Sin embargo, habiendo sido testigo de algunos actos de devoción extrema, no dejo de preguntarme justamente ¿cuál es el límite de la fe? Para mi, la salud está primero.
Fuentes:
http://www.larazon.es/noticia/los-100-000-musulmanes-diabeticos-en-espana-bajo-control-en-el-ramadan
http://care.diabetesjournals.org/content/27/10/2306.abstract
http://care.diabetesjournals.org/content/29/3/744.full
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