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Un estudio, aparecido en New England Journal of Medicine, enfatizó la necesidad que los pacientes recientemente diagnosticados con diabetes tipo 1 y con terapia intensificada mantengan sus niveles de azúcar en sangre lo más cercano a la normal como se posible.
La investigación siguió a más de 1400 pacientes que participaron en el gran estudio DCCT, que fue realizado entre 1983 y 1993. Aquellos que fueron tratados con terapia intensificada (al menos 3 inyecciones de insulina al día, o con bomba infusora de insulina) tuvieron sólo la mitad de probabilidades de desarrollar complicaciones renales décadas después que los que usaron el tratamiento estándar.
El Dr. Ian de Boer, nefrólogo de la Universidad de Washington, Seattle, e investigador principal del estudio, dijo que "aún cuando el mantener los niveles de glicemia normales puede ser un reto, los resultados evidencian contundentemente que el beneficio de llegar a la meta lo antes posible puede retrasar o prevenir la enfermedad renal y otras complicaciones".
Cabe hacer notar que estos resultados sólo se aplican a la diabetes tipo 1.
Para poner el contexto los hallazgos, cabe hacer notar que en el DCCT participaron 1441 personas con diabetes tipo 1 de entre 13 y 39 años de edad y un promedio de 6 años desde su diagnóstico.
Algunos tenían ya complicaciones muy leves y otros simplemente no tenían complicaciones. Este estudio intentaba demostrar los beneficios de una terapia intensificada versus una estándar (con 2 inyecciones al día).
Al cabo de 6 años de estudio, el DCCT demostró que el control intensivo reducía significativamente los signos tempranos de daño ocular, nervioso y renal. Sin embargo, éstos últimos se basaron sólo en una reducción de proteínas en la orina (signo de daño) pero no en la función renal, que es lo que probó el nuevo estudio.
Cuando el estudio acabó en 1993, se les pidió a todos los participantes que se unieran a un estudio de seguimiento, el EDIC (Epidemiology of Diabetes Interventions and Complicactions), eso sí con la salvedad que quienes estaban en el grupo con terapia estándar cambiaran a intensificada con su médico regular, pues ya estaba demostrado el beneficio.
Luego de 22 años de seguimiento en promedio, 46 de las personas que habían estado en el grupo con tratamiento convencional desarrollaron problemas renales graves y 16 derechamente insuficiencia renal. Esto comparado con 24 casos graves y 8 de insuficiencia renal que se reportaron en el grupo de quienes estaban con tratamiento intensificado, lo que simplicado significa un 50% de reducción en el riesgo de desarrollar complicaciones renales severas.
Fuentes:
http://www.nih.gov/news/health/nov2011/niddk-14.htm
http://uwmedicine.washington.edu/Global/News/Items/2011/Pages/Intensive-diabetes-treatment-cuts-kidney-failure-risk.aspx
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