Month: diciembre 2010

Tanto tanto hubo…

Felices Fiestas

Hubo sonrisas, llantos y abrazos…
Hubo silencio, gritos, halagos.
Hubo ruido, basura, cenizas y escombros.

Hubo muerte, enfermedad y partos…
Hubo partidas, llegadas, y tránsitos.
Hubo decisiones, dudas, quebrantos.

Hubo veranos, inviernos, hubo eclipses.
Hubo aire, mar y cordillera.
Hubo enero, febrero y agostos para olvidar…

Hubo invitaciones, altares y bebidas.
Hubo hogares y hoteles.
Hubo amigos y conocidos, hubo memoria..

Hubo encuentros y lejanías…
Hubo alas, ojos y corazón.
Hubo neurona y pasión, hubo desvaríos.

Hubo imágenes, sueños y realidades.
Hubo proyectos cumplidos
y hubo diplomas merecidos.

Hubo carnavales, fiestas y testigos.
Hubo amaneceres crepusculares.
Hubo nieve, lluvia, barro y sol.

Hubo viajes, estaciones y llegadas
Hubo aeropuertos, carreteras
y hubo estancias.

Hubo trapecios y redes, locura y deseo
Hubo abogados, hubo jueces.
Hubo frío y hubo hoguera.

Hubo muros, hubo orgullo y prejuicios,
Hubo aliento, palabras desnudas.
Hubo rencores y hubo agonía.

Hubo honestidad, imaginación y audacia.
Hubo sorpresa, hubo angustia,
Hubo impotencia, hubo rabia, hubo dolor…

Hubo deseo, abundancia y carencia.
Hubo banderas, fotos y blogs
Hubo disputas y hubo triunfos.
Hubo sed, hubo cena y colaciones
Hubo remedios y naufragios
Hubo coronas de espinas…

Hubo celebración, esperanza, jolgorio.
Hubo risas, sueños y hubo magia.
Hubo esto y mucho más hubo.

Y quizás que habrá en el futuro…

Felices fiestas y un mejor 2011.

¿Qué me pasó? ¿Será que tengo diabetes?

Glucemias

Es que no hay muchas otras explicaciones. Tampoco las necesito parece.

Quizás si buscamos la parte más fisiológica, luego de mucha investigación podamos llegar a una respuesta que satisfaga a todo el mundo pero no es la intención, mejor dicho no merece la pena.

Ya. Lo del otro día fue raro, pero dejen que les cuente, porque las fotos en Facebook daban para mucho.

Pueden hacer clic en la foto para verla más grande.

Foto 1.
Por la mañana me desperté bajo, que duda cabe. Tenía 40 mg/dL a las 7:41 AM.
Como mi hijo ya salió de vacaciones, todas las actividades matutinas se han retrasado cerca de hora… Pero yo sigo con las basales antiguas. Y justo a las 7:15 tengo un aumento de la basal en la bomba por el inicio de la jornada y luego el desayuno… Y no la he corregido.

Me comí una tableta de glucosa (4 grs. de hidratos de carbono) y desconecté la bomba camino a la ducha. En un rato más tomaría desayuno,

Foto 2.
Poco más de 30 minutos después ya estoy frente al desayuno. Me mido y tengo 66. Lo que para mi es normal para iniciar el día. Bueno, desayuno 50 grs. de hidratos de carbono entre yogurth y algo de pan más un café con leche y me pongo 4.8 UI de insulina.

Foto 3.
Se me pasó un poco la hora de la post prandial (siempre controlo 2 horas después y esta vez fueron tres horas). Tengo 133 mg/dL. Ok me digo y no hago nada. Es decir no como nada.

Foto 4.
Antes de almuerzo estoy bastante bien, 102. 45 grs. de hidratos de carbono y 4.8 UI de insulina dice la bomba. Lo acepto y va para adentro.

Foto 5.
Tuve que salir a hacer unos trámites y otra vez me retrasé con la hora del control post prandial, pero los 131 me decían que estaba bien, por lo que no hice nada.

Foto 6.
Una hora y 15 minutos después estaba muy sintomático de una hipoglucemia. Y claro, el glucómetro marcaba 57 mg/dL. No usé glucosa, me comí unas masas que tenían algo de azúcar así que con eso combinaba la necesidad de subida rápida y la mantención después.

Foto 7.
Controlé 20 minutos después y ya iba en 69, sin síntomas y con la sensación de normalidad ya restablecida.

Foto 8.
Ya sin ningún síntoma, controlé a las 18:36. Con 118 me quedé muy tranquilo.

Foto 9.
A las 21:06 hrs. y luego de ir a buscar a mi señora, ya sentados a la mesa tenía 143. La cena tenía hidratos de carbono de acción lenta equivalentes a 55 grs. La bomba marcó 4.8 UI de insulina.

Foto 10.
Ocho minutos para las once de la noche llegó la hora de dormir luego de ver algo de TV. El glucómetro decía 159 por lo que apagué la luz muy confiado.

Foto 11.
Chan, chan!
Creo que me debo haber despertado por lo menos unos 15 minutos antes de medirme. La cortina del ventanal del dormitorio estaba medio abierta y la luz de la luna llena iluminaba bastante. Recordé el eclipse mientras pensaba por qué estaba tan despierto. Me dije “estoy bajo”. No estaba sudando, no temblaba pero estaba muy alerta, sin embargo no hice nada… Me decía: “estoy bajo”. Pero me sentía tan cansado y con tanto sueño que me acomodé para… seguir durmiendo!!!! O sea. Está claro, cuando estamos bajos algunos nos ponemos muy testarudos… hasta con nosotros mismos, jajajajajaja.
Finalmente pensé: “Ya! Algo hay que hacer”. Y comencé por encender la luz de mi velador.

Cuidando de despertar a mi señora me controlé la glucemia, mientras al mismo tiempo abría uno de los tubos de glucosa que siempre están a mano. La máquina marcó los ya famosos 21 mg/dL. Me comí una tableta (4 h. de c.) y tomé una foto con el iPhone. Es que es la más baja que he controlado. La anterior era de 27.
Vacié en mi mano cuatro tabletas más para ingerir un total de 20 h. de c. Se me cayó una al suelo… y rodó como una moneda haciendo un ruido que en otra circunstancia habría pasado inadvertido, pero que con la quietud de la noche (y con el eclipse comenzando) hizo que mi señora se despertara. Como tantas veces antes me preguntó qué me pasaba. Le dije que estaba bajo. “Ah, ya, ¿comiste glucosa?” dijo ella y siguió durmiendo.
No se asusten, me quiere igual 😉

Como era una baja muy baja, decidí quedarme despierto con la luz encendida a esperar un rato hasta sentirme mejor.

El eclipse ya se veía bastante. Como no quería quedarme dormido agarré el iPhone y tomé unas fotos de la luna desde mi posición. Pero mejor subí la foto de la glucemia de 21 al muro de Facebook de MiDiabetes.cl. Aproveché de ver el estado de mis amigos y comenté lo que había escrito una amiga que está en España. Claro, por la diferencia de hora allá ya era de mañana y a ella le sorprendió que estuviera despierto a esa hora. Nos dio para un intercambio de frases. Ahí comprobé que estaba bien bajo y aunque no temblaba tuve que repetir varias veces lo que escribí pues cometí muchos errores con las letras. Hagan la prueba de escribir en una pantalla touch con 21 de glucemia 😉
Recibí un par de comentarios en esa foto a esa hora. Había más compatriotas despiertos…

Foto 12.
Apelando a la regla de 15 (tratar una hipoglucemia con 15 grs. de hidratos de carbono de acción rápida y volver a controlar 15 minutos después) me controlé a las 3:31 AM. Y oh sorpresa! La máquina marcó 239 mg/dL. No me lo podía explicar.

Lo primero que pensé fue en una falsa baja (justo en estos días Abbott en los Estados Unidos está haciendo un llamado a la devolución de millones de cintas de sus máquinas por falsos bajos). Luego pensé en que quizás como muchas veces hice antes había sobre tratado la baja, es decir comí más de la cuenta. Pero, ¿sería eso efectivo?

Entre el sueño, la porfía y la baja misma está claro que con suerte podía pensar en el eclipse, subir una foto a Facebook y desearle a una amiga mis parabienes por la llegada de su marido a España… Vamos! Eran las 3:30 de la madrugada…

Y adivinen qué se me ocurrió. Como miré que estaba alto… pues que me puse insulina!!!!! Qué bestia pensaría ya más despierto en la mañana. Me pasé un bolo de 1 unidad pensado en que cada unidad me baja cerca de 50 mg/dL…

Foto 13.
No pasó mucho rato mientras miraba la luna hasta encontrar una explicación a los 239…

Las manos! Las manos contaminadas con el polvo de las tabletas de glucosa. A diferencia de lo que hago siempre, sacarlas de a una con el dedo pulgar e índice, esta vez volteé el tubo para que cayeran todas las que quedaban en la palma de mi mano…

Es decir, pasé por alto una regla básica del autocontrol: manos bien limpias antes de medir una glucemia. Si ni siquiera se necesita usar alcohol o algún desinfectante. Basta lavar bien las manos con agua y luego secar con efectividad, porque la humedad también puede alterar la muestra.

Con la ampolleta literalmente encendida en mi cerebro y en la lámpara del velador procedí a medirme… otra vez. Y ahí estaba. 135 mg/dL casi 35 minutos después de la ingesta de las tabletas de glucosa, pero… me había inyectado 1 unidad de insulina! La sensación de que sería una noche larga me invadió.
Miré la luna, la sombra de la tierra ya casi la cubría completa. LA neurona que me estaba funcionando me lo hizo ver, pero también me dijo que mejor comía otra cosa para cubrir la insulina que tenía adentro ya.

Tenía sueño, estaba cansado, me comí tres tabletas más, 12 gramos de hidratos de carbono…
Apagué la luz. No supe más del eclipse.

Foto 14.
El reloj despertador sonó a las 7:20. Lo apagué. Tenía mucho sueño. Me sentía muy cansado, como después de un ejercicio extenuante.

A las 7:40 logre abrir un ojo y me controlé como hago siempre. Los 164 que marcó la máquina no me sorprendieron. Era mejor que seguir bajo aunque da la impresión que las últimas 3 tabletas de glucosa estuvieron de más. Me corregí con 1,1 UI de insulina porque claramente estaba fuera de mis rangos meta.

Foto 15.
A las 8:16, es decir 36 minutos después de la corrección y la desconexión por la ducha estaba en aceptables 85. Desayuno de 48 h de c con 4.8 UI para cubrirlos.

Foto 16.
Otra vez tuve que salir y atrasé el control post prandial. Pero me llevé una sorpresa. No esperaba los 55 mg/dL que tenía. Estaba poco sintomático. Comí 20 grs. de h de c.

Foto 17.
Antes de almuerzo estaba con 122 y de ahí las glucemias ha seguido más normales.

¿Qué entiendo por normales? Ajustadas a mis rangos meta y totalmente esperables en relación a la ingesta de comida, ejercicio y dosis de insulina.

Lecciones.

La primera y más grande. Ya lo he dicho. Llevar tanto tiempo con diabetes no me hace inmune a los “accidentes” que nos pueden ocurrir a todas las personas con diabetes, todos los días.

La rutina, hacer las cosas en forma mecánica, sin pensar en lo que estamos haciendo puede jugarnos malas pasadas. No lavarme las manos fue un error. Aunque por la hora y las circunstancias podría estar exculpado… De todos modos debí limpiar el dedo o usar el de la mano que no recibió directamente las glucosas del envase para medirme la glucemia.

Otra cosa importante. Para quienes usamos bombas la programación de la infusión de insulina basal es muy importante. Y hay que estar mirando que funcione bien. Yo no modifiqué un parámetro: tengo una basal que sube a partir de las 7:20 AM, porque en condiciones normales (con mi hijo en el colegio) a las 7:30 ya estoy desayunado. Si ahora lo hago casi una hora más tarde, está claro a donde me puede llevar el exceso de insulina sin alimento.

Por otra parte, buscarle a todo explicación (sobre todo en materia de diabetes) puede llevarnos a chocar con un muro infranqueable. Que más da, tenemos diabetes! y esa es la explicación más simple, pero no por ello no resulta interesante hacer el camino inverso y ver qué ocurrió, aprender de nuestros errores para tener más aciertos en el futuro.

Yo me desperté a mitad de la noche muy alerta con 21 mg/dL. No estaba sudando ni temblando. Sí puedo afirmar que tenía cierta confusión mental.
Quizás el ritmo al que estuvo bajando mi glucemia fue más bien lento. En otras ocasiones he estado muy sintomático controlando con el glucómetro sólo 70 mg/dL. Y lo más seguro que en esa ocasión lo que ocurrió es que justo controlé cuando iba para abajo…

He tenido síntomas con 70 y no he tenido síntomas con 30. Todo depende de nuestro organismo.

El paso del tiempo es un factor importante. Mientras más años con diabetes, sentimos menos síntomas y hasta podemos confundirlos.
Si tenemos un mejor control y nuestras glucemias bordean siempre los 70 – 100, los síntomas deberían aparecer con cualquier valor que se salga de esos márgenes. Yo me siento hiperglucémico con poco más de 160 por ejemplo.

En esta marcha hay días buenos… y días no tan buenos. Pero a no desanimarse.
El camino el largo y de todos modos nos va entregando satisfacciones. Que mirar para atrás no nos detenga, aprovechemos y disfrutemos el viaje.