Month: abril 2013

Gerente de Asuntos Corporativos del Automóvil Club de Chile: “la gente con diabetes no debiera conducir”.

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La frase la escuchamos el martes pasado, en el marco de una nota periodística que hablaba sobre los anuncios de cambios en la obtención de la licencia del conducir que hizo el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones de Chile.


Pero digamos las cosas como son. Ninguna autoridad de este país ha dicho que las personas con diabetes no podemos conducir vehículos de transporte. El señor del Automóvil Club de Chile no es quien dicta las leyes. Eso para partir.


Los cambios que se estudian abarcan tres ámbitos:


Examen Práctico, homologando recorridos, dificultad y tiempo de aplicación. Además se estudia crear una base nacional para los examinadores.

Examen Teórico, con una base de más de 800 preguntas y potenciado en el caso de conductores profesionales, se focalizará en contenidos de responsabilidad en el transporte de terceros y elementos de seguridad vial.

Examen Médico, se estudia la posibilidad de concordar con las municipalidades que quienes desean obtener o renovar su licencia de conducir deban realizarse antes de las otras pruebas un chequeo médico que certifique su capacidad para conducir.

Y es en este punto en donde surgen las dudas para las personas con diabetes.


Es bueno recordar que hoy lo que se certifica al momento de rendir los exámenes es la capacidad visual y psicomotriz de los solicitantes. Y es el médico de la municipalidad el que pregunta si se tiene alguna condición como diabetes, hipertensión o problemas cardíacos. La respuesta la entrega el postulante en forma verbal en el momento.



Entonces, lo que se busca es que realmente haya un examen que certifique lo que la persona diga.



Cuando mencioné por ahí en las redes sociales que hay muchas aristas involucradas, me refería por ejemplo al tema de la Ley de Derechos y Deberes de los Pacientes, que habla de la confidencialidad de la información médica de una persona (que dice que solo el paciente puede autorizar a revelar dicha información), o de la Ley Anti Discriminación, que deja expresado claramente que no se puede discriminar entre otras cosas por razones de salud. Por eso el asunto no puede tomarse a la ligera y las autoridades lo saben (cosa que el señor del Automóvil Club de Chile parece no saber).


Tengo antecedentes que el tema se ha venido tratando con mucha seriedad. El Ministerio de Salud ha colaborado con el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones en idear la forma en que se certificará la salud del postulante.



Haciendo un poco de historia, sobre todo para quienes han debutado con posterioridad a la entrada en vigencia del AUGE-GES en 2005, les quiero decir que el ruido que hay ahora con esto de las licencias de conducir me recuerda un poco al ruido que había previo a la promulgación de la ley AUGE. En ese entonces, las personas con diabetes especulábamos con mucha preocupación sobre qué tratamientos serían incorporados, y si el famoso médico que nos designarían, ya fuera en Fonasa o en las Isapres, nos cambiaría el tratamiento que ya teníamos desde antes, sobre todo a quienes estábamos con tratamientos más costosos y de vanguardia. 

Y la verdad sea dicha, poco de eso ocurrió. 


Poco a poco se dio un consenso en el entendido que si las personas ya tenían la enfermedad y ya tenían su médico tratante, nadie cambiaría la receta ni el tratamiento si estaba teniendo buenos resultados. Incluso hoy, si alguien cree que el cambio de tratamiento arbitrario (marca o tipo de insumo) afecta el control óptimo de su enfermedad, se puede argumentar aquello con los debidos respaldos médicos ante la Superintendencia de Salud y conseguir revertir la medida.



Para redactar la ley y todas sus normas, en 2005 la autoridad tuvo especial cuidado en convocar a la mayoría de las partes involucradas, desde sociedades científicas, asociaciones de pacientes, profesionales calificados e instituciones relacionadas entre otros. Y hoy se ha hecho lo mismo. Y les puedo asegurar que ya hay por lo menos un par de años de trabajo para llegar a lo que finalmente será publicado.



Por lo mismo es que yo no caería en la paranoia con el tema de las licencias de conducir.

Porque la pregunta que surge es… ¿Cómo se evaluará qué paciente está apto y quien no lo está para conducir un vehículo motorizado?
¿Bastará la A1c como método de control? ¿Un examen general?

Sabemos que eso no es tan así. ¿Y quién mejor que nadie nos conoce como pacientes para acreditar con propiedad si somos o no aptos? Yo creo que no hay médico con más información de mi diabetes que mi médico tratante. Él es un profesional de la salud, está capacitado, está acreditado ante el Ministerio de Salud para atender pacientes con diabetes… Entonces, ¿por qué recurrir a otro que no me conoce? O bien mi médico GES también lo puede hacer.


La secretaria ejecutiva de Conaset (Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito) dijo a la prensa que la puesta en marcha de las medidas se irá activando gradualmente de aquí a fin de año, pero que algunas incluso todavía están en estudio, como justamente la forma en que se aplicarán los nuevos exámenes médico.


Yo esperaría confiado en que prevalecerán criterios serios y acordes con la realidad científica y las normas que se aplican en países desarrollados.


¿Y cuáles son esas? La mayoría de las legislaciones permite a las personas con diabetes en uso de insulina e hipoglucemiantes orales conducir con ciertas precauciones, que son en general demostrar estar en capacidad de reconocer un episodio de hipoglicemia y tratarlo a tiempo, como corresponde. No presentar algún daño producto de la diabetes en órganos vitales para la conducción segura y someterse al examen y renovación con más frecuencia que las personas sanas.



Creo que hay que dejar de ver estas normas como una persecución a quien tiene alguna enfermedad. Si lo que se busca es el bien común evitando accidentes que pueden ser evitables con las debidas medidas, y con ello se puede conseguir que las personas con diabetes tengan un mejor control, pues bienvenida las medidas.

Yo por lo pronto seguiré haciendo dos cosas: estaré atento a lo que se publique para denunciar lo que estime injusto. Y seguiré midiéndome la glicemia cada vez que me subo a mi auto o moto, teniendo siempre a mano mis tabletas de glucosa por si una hipo inesperada se ubique en el asiento del copiloto 😉

Nota: El Automóvil Club de Chile todavía no ha respondido la pregunta pública que les hice sobre los antecedentes que maneja su gerente de asuntos públicos para realizar la afirmación que hizo. Seguimos esperando.