Miremos más allá de unos lentes que miden la glucosa… y seamos pacientes una vez más.

“No te preocupes, si la cura estará en 5 años… máximo 10” me dijeron alguna vez, hace un largo tiempo, cuando se me ocurrió preguntar por la cura de la diabetes tipo 1 que me diagnosticaron en junio de 1986.

Y aquí estamos, somos millones los que seguimos esperando.

Mientras, nos hemos ido llenando de artefactos (y basta con mirar mi abdomen con una cánula de bomba de insulina por un lado y un sensor continuo de glucosa por el otro) que si bien es cierto nos hacen el manejo de la enfermedad un poco más fácil, no están disponibles para todos y no son la cura.


Entonces, frente a cualquier anuncio que aparezca como novedad, como lo último, lo mejor de lo mejor, con la palabra diabetes destacada en el titular, saltamos ávidos para saber más.

Orina, saliva, sangre, sudor y… lágrimas. Lo que faltaba. Pues se ha intentado medir la glucosa en distintos fluidos con más o menos éxito desde hace mucho.


Y si es Google el que promete hacernos olvidar los pinchazos en los dedos… Bueno, ya la cosa toma otro color.


Pero un ojo entrenado sabe que tiene que mirar más allá de los titulares rimbombantes.

Y eso es lo que a veces hago yo, cuando me queda tiempo ;).

Las paginas de negocios a veces son una buena fuente de información médica, aunque a ustedes les parezca extraño. Es que la mayoría de las veces, el mercado de valores reacciona antes (no me pregunten por qué 😉 ) a algún anuncio que puede dar un giro (positivo o negativo) a una compañía.


Y fíjense que Google publicó su nota oficial, en su blog, el jueves 16 de enero. Pero en Bloomberg ya el viernes 10 se podía leer que la gente de Google se había reunido con la FDA.

Incluso en la misma página de la FDA se podía leer, en virtud de la transparencia de su labor, la reunión que tenían agendada.
Entonces, sin tener más antecedentes, uno podía suponer que algo relacionado con la medicina se traían entre manos los del gigante tecnológico.


Otro dato. Buceando en la web encontramos que el 17 de diciembre ya había sido presentada la solicitud de patente del dispositivo, como pueden ver en este enlace, en el que se describen más detalles.



Bueno. El anuncio entonces no sorprende. Y me sorprende menos a mi que he seguido de cerca el desarrollo de otros dispositivos que buscan lo mismo: medición no invasiva de la glucosa.


Por eso, en este caso, más que nunca pienso que el dicho ver para creer es la posición que corresponde tomar. Sabemos que la industria en torno a la diabetes mueve millones de millones de dólares al año. Por lo mismo no es llegar y hacer los anuncios.



Lo primero que me llama la atención respecto de la publicación que hace Google en su blog es que no usan la palabra diabetes en el titulo, sólo habla de lentes inteligentes, lo que deja la puerta abierta a su uso con muchos otros parámetros más allá de la glucosa corporal, lo que me parece razonable.

Hablan que están en conversaciones con la FDA… Justo cuando la FDA está enfrentando un reordenamiento en cuanto a las directrices para dar las autorizaciones a un sinnúmero de aparatos que han ido creando nuevas categorías gracias al avance de la ciencia y el desarrollo tecnológico.


Y cuando Google termina diciendo que no harán el trabajo solos, que buscarán a los socios que mejor conozcan el mercado, eso nos da luces sobre lo que quizás puede ser un punto relevante en el tiempo que tarde el producto en ver la luz: con quién se asociará, cómo se pondrán de acuerdo, quién gana más y cosas así.


Por otro lado, yo no me ilusionaría tanto si vemos los resultados de los teléfonos inteligentes y tabletas que ha hecho Google antes… O sea, su fuerte no parece ser el hardware…

Pero si vemos cómo “han vendido” los famosos Google Glass, por ahora entregados solo a unos pocos, y sus múltiples aplicaciones, quizás nos de más esperanza.



Igual pienso que un lente de contacto está “invadiendo” mi globo ocular, je je… 
Pero nos faltan muchos más detalles por conocer para poder opinar con más fundamento.
Por ahora no me imagino con unos lentes de contacto que de pronto transformen mi entorno visual en una discoteque con luces que se prenden y apagan para decirme cómo está la glucosa en mi cuerpo. Suena raro… Lo que no es nada descabellado es que esa información llegue a un smartphone, tablet o la nube, para desde ahí ser analizada y tomar las acciones que corresponda.



Lo que queremos todos mientras llega la cura son glucómetros no invasivos. O mejor dicho dispositivos que nos midan el nivel de nuestra glucosa en sangre no invasivos… Desde fines de los 80´s que se habla de ellos, con algunos estrepitosos fracasos a mi parecer, como el glucowatch. Y lo de Google es una iniciativa más. Porque hay otras que ya llevan bastante camino avanzado. Miren el Gluco Track en Israel o el Simphony en Estados Unidos.



Es una buena noticia, que duda cabe. Se aplaude. 
Que una compañía de la importancia de Google se haya fijado en nosotros, los pacientes con diabetes, no es menor.

A no perder la esperanza, pero tomándoselo con calma… Porque si me dicen que para medir mi glucosa voy a tener que ponerme a picar cebollas y así llorar a mares, prefiero seguir pinchándome el dedo ;)


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