Diabetes, enfermedades crónicas y empatía.

Dándole vueltas a la presentación que haré en México la próxima semana llegué a la empatía.

Una de las mayores satisfacciones que he tenido en todo este tiempo que llevo compartiendo en las redes sociales el tema de mi diabetes es la posibilidad de conectarme con mucha facilidad con otras personas, mis iguales, mis pares. Ya sea por escrito o en vivo y en directo, entendernos al cruzar la primera palabra, y a veces ni siquiera eso, porque basta una mirada cómplice y el vínculo ya está creado.
Incluso con cuidadores o personas que tienen otras enfermedades como parálisis cerebral, lupus, artitris reumatoide, alzhemier, hay un vínculo parecido. Claro, se trata de enfermedades crónicas, en donde el rol del paciente o el cuidador en el tratamiento es central. Y por eso tenemos historias parecidas. Y así desarrollamos una capacidad de empatía muy alta. Porque cómo no sentir propia la lucha que otro está dando por conseguir mejoras en su tratamiento a nivel hospitalario y/o ambulatorio… Cómo no sentir propia la demanda por una atención digna. Cómo restarme y no querer estar ahí, compartiendo las penas y sus éxitos, ayudando a ayudar.

La Real Academia de la Lengua Española, en su revisión para la edición número 23 de su diccionario, define empatía de la siguiente forma:

empatía.
(A partir del gr. ἐμπάθεια).
1. f. Sentimiento de identificación con algo o alguien.
2. f. Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos.

A veces, por simplificar la explicación simplemente decimos que es ponerse en los zapatos del otro. Pero está claro que es más que eso. Si se fijan, tiene que ver con sentir igual, compartir los sentimientos del otro. Empatizar se trata de que seguramente llegado un momento dado actuaríamos de igual forma que la otra persona… porque creemos y sentimos lo mismo. Empatizar tiene que ver con entender plenamente lo que el otro dice o hace… porque quizás lo hemos hecho antes nosotros.

Sin experiencia, sin una historia personal, sin capacidad de mirar al otro como ser humano no hay empatía.



¿Cuántas veces les ha pasado eso a ustedes?

 Imagino que muchas.

A mi me pasa cada vez que conozco a un padre que me habla de la maravillosa dimensión que adquirió su vida cuando nacieron sus hijos. Claro, yo también soy padre y lo vivo día a día.

La pérdida de un ser querido, cercano, nos da otra visión cuando un amigo nos cuenta que está viviendo un trance similar. Y podemos contener, aconsejar o acompañar desde la experiencia.

Alegría, dolor, conexión… Sentimientos.

Y una patología crónica nos da una oportunidad preciosa de conectarnos con otros. 
Cuántas veces no hemos reclamado porque la enfermera o el médico no nos trató como hubiéramos querido… Y la maldición que lanzamos sobre ellos es “ojalá tuvieran diabetes, ellos o sus hijos, para que se den cuenta de lo que les estoy diciendo”.

Conoces a alguien que tiene diabetes igual que tú y la conexión es inmediata: mismo lenguaje, mismas historias, mismos sentimientos, mismos sueños…

Entonces, qué importante resulta conectar a esas personas. Qué importante es que nadie se sienta solo después del diagnóstico. Que importante es estar ahí, quizás solo estar, para acompañar.

Lo que hacemos en las redes sociales fomenta la empatía, pues nos reconocemos en lo que cuentan los otros. 

Quizás no podemos pedirle el mismo nivel de empatía a todo el mundo… Quizás nuestra exigencia debería bajar. Porque solo quien tiene diabetes y ha sufrido una hipoglicemia sabrá entender ese deseo irrefrenable de comerse el refrigerador completo…

Estoy seguro que el término empatía surgirá en más de una discusión la próxima semana en México, en el Primer Encuentro Latinoamericano Viviendo con Diabetes en la Red, cuando nos reunamos un grupo de blogueros, justamente a discutir temas tales cómo fortalecer más nuestras redes, generando más participación de otros pacientes. Que se sumen voces para generar más diálogos y no solo monólogos.

Y para que sigamos practicando la empatía, que a tan alto nivel hemos llevado.

2 thoughts on “Diabetes, enfermedades crónicas y empatía.

  1. Don Marcelo,
    Claramente por definición veo que usted es empático.
    En tema de enfermedades es un poco delicado esto de la empatía, porque muchas veces se confunde con sentir lástima y me da la impresion de que algunas personas (no despreciables) tratan de taparlo con la empatía, en este sentido prefiero la apatía (indiferencia).
    De todas maneras creo que lo mencionado aplica a todo sentimiento “noble”.

    Saludos.

    1. Hola César, gracias por comentar.
      Claramente a lo que hago alusión es a la empatía que tenemos nosotros, como pacientes, por otro pacientes, por otro iguales.
      Claro, quizás la mayoría lo entienda como dices tú, como “lástima”, pero está en nosotros mismos actuar para cambiar esas percepciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>