Month: junio 2014

Medtronic abre oficinas en Chile contándonos de sus avances y sobre páncreas artificial.

Sin título

Ayer miércoles 25 de junio estuvimos en el auditorio de la Fundación Diabetes Juvenil de Chile, en Santiago, para asistir a la presentación – lanzamiento de las oficinas que Medtronic abre en Chile. Si bien la compañía comercializará directamente su amplia cartera de productos para diversas patologías, era la diabetes y las bombas de insulina lo que nos convocaba.



La invitación decía que Mieco Hashimoto, Gerente de Educación y Entrenamiento de Medtronic, dictaría una conferencia titulada “¿Dónde estamos en el camino al páncreas artificial?”, y así fue.


Conozco a Mieco desde 2006, cuando las bombas de insulina llegaron por primera vez en forma oficial a Chile, y creo que es una de las profesionales más capacitadas en este lado del mundo para hablarnos justamente de estos temas. Sobre todo por la cercanía que tiene con los pacientes y el trato muy personal que brinda. Pero que su nombre no los lleve a confusión, Mieco es brasileña, por lo que en un primer momento resulta curioso escucharla hablar en un español con mucho acento portugués, mientras nos mira con sus brillantes ojos rasgados que revelan sus ancestros japoneses.



Pasadas las 19:30 subió al escenario Guillermo Falco, Gerente Regional Diabetes Medtronic – Cono Sur, para dar la bienvenida y contar a grandes rasgos esto de la instalación de Medtronic en Chile. Hay confianza en el país, en la estabilidad, en las regulaciones, en el mercado. Es un paso importante. Por otro lado, vienen con la idea que les transmitió el nuevo presidente de la compañía: seguir focalizados en tres aérea: tecnología, investigación y contacto con la comunidad, este último, el que menos ha sido explotado, por lo que una instancia como la de ayer es un muy buen paso.


Como decía el comunicado enviado hace unas semanas, todo el personal que trabajaba en SP Medical, distribuidor de Medtronic Diabetes desde 2010 en Chile, pasa a trabajar en Medtronic Chile, con lo que seguiremos viendo las mismas caras, pero enfocados en mejorar el servicio. También se espera ampliar la oferta de accesorios e insumos.


Luego Josefina Vera, Educadora de Medtronic Chile, contó sobre el nuevo Sensor Enlite, que se espera esté en el país a fines de julio próximo, siendo Chile el primero en América en tenerlo disponible.

En breves y simples palabras se ha mejorado el diseño de la pieza y su precisión. Mejor conexión entre el sensor y el transmisor, con una unión más segura. Nuevo diseño del parche adhesivo para mayor comodidad. Se elimina parte del tubo que recubre el sensor, con lo que el volumen implantado bajo la piel se reduce en un 80%.
En el tema de la precisión, se han resideñado los electrodos del sensor lo que mejora su desempeño, y la membrana que lo recubre ha sido optimizada para darle un rendimiento más consistente a lo largo de su vida útil, que sigue siendo hasta 6 días.

Luego fue el turno de Mieco, quien comenzó hablando un poco de la historia de Medtronic en el ámbito de las bombas de insulina y cómo ha sido pionero en este campo. Desde la primera bomba de insulina lanzada comercialmente en 1983 hasta llegar a la primera bomba de insulina con sensor de glucosa integrado que suspende la infusión en caso de hipoglucemia (la Paradigm Veo en este lado del continente).

Ella dejó muy claro un concepto que mal entendido puede llevar a depositar demasiadas expectativas en un aparato electrónico como la bomba Veo: “Paradigm Veo no evita las hipoglucemias, lo que hace es proteger de las hipoglicemias severas”. Una bomba como la Veo le aporta tranquilidad al paciente, sobre todo a los padres de niños pequeños.


Prosiguió presentando la que según ella es “un paso más para llegar al páncreas artificial”, la bomba de insulina Minimed 640G, que posiblemente sea lanzada a fines de año en el mercado europeo.

La gran caracteristica de Minimed 640G es que además de presentar la característica que ha hecho famosa a Veo (suspensión de la infusión al llegar a un límite preestablecido), gracias a un complejo algoritmo ofrece también una “suspensión predictiva”, esto quiere decir que previa programación del usuario y con los cálculos que realiza en forma interna, la bomba “evaluará” la tendencia de la glucosa prediciendo lo que sucederá en 20 minutos más. Así detendrá la infusión en caso que se aproxime una hipoglucemia.

Anticipar lo que sucederá hace que el paciente esté menos tiempo hipoglucémico. Y el autoreinicio de la infusión será automático cuando los valores del sensor indican una recuperación, con un máximo de 2 horas suspensión.


Minimed 640G tiene un nuevo diseño externo, más acorde con los gadget tecnológicos a los que la industria nos tiene acostumbrados hoy día, por lo que esperamos con ansias su lanzamiento.

Hablando propiamente de “páncreas artificial”, Mieco primero sentó las bases sobre las que se sustentan todos los proyectos que están en desarrollo hoy en día. Y tienen que ver con buscar un mejor control gucémico para los pacientes, disminuir el temor previniendo las hipoglucemias, y disminuir la carga que la diabetes significa para los pacientes y las personas que le rodean. En ese sentido, cualquier dispositivo que se desarrolle debe ser fácil de usar, debe ser seguro en los envíos de insulina y también mostrar seguridad en el control glucémico. Todo ello se consigue con la evolciuón de los software controladores, el algoritmo y la constatación en la práctica clínica de su efectividad.


La realidad por dura que parezca es que hoy en día no existe un páncreas artificial. Lo que sí hay son muchos y muy buenos proyectos de investigación. En USA, en Israel, en España, Reino Unido, por nombrar algunos. Lamentablemete en nuestra América Latina, nada todavía.
 Hay investigación que incluye solo insulina y otros proyectos con insulina y glucagón. 


Mieco termina su charla afirmando que el páncreas artificial es un sueño. Y que hay centenares de científicos e investigadores trabajando para hacer realidad el sueño de los pacientes y sus familiares.



Un sueño que muchos como yo esperamos ver hecho realidad.



De bombas de insulina, diabetes y sexo.


Bomba de insulina en cinturón para dormir. #diabetes #bombadeinsulina #medtronic

Gracias a Mariana por la inspiración… Para escribir este post quiero decir. ;)



En el mundo ideal de la diabetes, los médicos indican la bomba, calculan el ratio, la sensibilidad a la insulina, programan las basales y dan las indicaciones básicas para comenzar con la terapia, pero… qué saben del diario vivir? ¿Qué nos pueden decir al respecto? Si no usan bomba, nada que hayan vivido en carne propia! 

Pero para eso estamos nosotros, algunos pacientes que hemos decidido, en completo uso de nuestras facultades mentales, compartir gran parte de nuestra vida con diabetes con todos ustedes.
Y así como hemos contado de nuestras altas y nuestras bajas, de nuestras penas y alegrías, de nuestros platos dulces y amargos, acá vamos también con el tema “sesual”.

Hablar de “sexo con una bomba de insulina” no quiere decir que les contaré cómo darle “otro” uso a este aparato, no, no se trata de eso!


Recuerdo que cuando toqué el tema con la enfermera que me dio toda la educación sobre la bomba, ella se ruborizó. Y es que hasta ese momento solo había instalado bombas en niños y yo era su primer paciente adulto. Entonces, no había mucho que comentar.

Para comenzar le pregunté cómo debía dormir ahora que usaba la bomba, dónde la dejaba, como la protegía. Me imaginaba dando vueltas en la cama, medio estrangulado y la bomba colgando hasta llegar a suelo… 
Ella me dijo: ”Bueno, pues la pones en el bolsillo del pijamas”. Y yo le dije: “Es que no uso pijamas…” “Ups! Ok, entonces la puedes dejar bajo la almohada o a tu lado… no debería molestarte”. Pero yo le insistí, pues en ese entonces de verdad me daba muchas vueltas.

Me dijo que había un accesorio que me serviría: una especie de cinturón elástico y con velcro para ajustarlo a la cintura. Y eso es lo que uso hasta ahora, desde 2006. Claro, ahora también ya uso pijama, pero nunca he probado poner la bomba en el bolsillo…



He notado que no son pocos los padres de chicos recién diagnosticados que cuando me conocen me miran y no se atreven a preguntar sobre el tema. Comienzan con evasivas, dudas, miradas…


Yo, que de tímido tengo bien poco, voy y les cuento. 



Unplugged? ¿Enchufado o desenchufado? He ahí el dilema.
 


Sin entrar a cuestionar sobre la motivación que nos lleva a tener sexo con otra persona, puedo hablar desde mi experiencia. Y en ese sentido estoy hablando de que se trata de dos personas que se conocen y que se tienen confianza… Por lo mismo, no debería haber “sorpresas” en cuanto a lo que van a hacer juntos. 
Porque tampoco creo que sea el momento para decir: “¿Sabes? Tengo diabetes… No, no… No es contagiosa… Pero usemos protección de todas formas, por si acaso, digo yo…”



Además, como dicen, de la puerta del dormitorio hacia adentro está todo permitido si ambos están de acuerdo.



Uno dirá… Pero cómo!!! Es incómodo, es complicado. Además tu bomba es con cables… Epa! Han visto el tamaño del Pod de Omnipod (la bomba sin tubos). Y ese pod si te lo sacas, lo pierdes. Por lo menos yo puedo desconectar el catéter, el tubo, y dejar la cánula puesta bajo la piel.

Por ahí alguien lo decía, no hay nada más “matapasiones” que decir “espera, me voy a medir” (la glicemia, claro está). Espera, me voy a desconectar… Espera… me voy a pasar un súper bolo (un bolo de insulina para cubrir el tiempo que uno estará desconectado)… ¿Pero alguien en esa circunstancia avisa que se va a sacar el pantalón? ¿O los calcetines? ¿O la camisa? O sea, no somos relatores deportivos que vamos narrando todo lo que vemos (o inventando lo que que no ven y nosotros les creemos).



Lo mejor, actuar con naturalidad.


Como decía Mariana, la confianza y la honestidad son claves.



Primero que todo: control de glucosa. Ineludible, sobre todo si uno ya tiene sus años con diabetes y los síntomas de una alta o una baja no son tan claros. Sobre todos los de la hipoglucemia. Porque les aseguro que en ese caso, el poco azúcar que tenemos circulando en el cuerpo no se irá precisamente a donde más queremos… No entraré en detalles ;)

Comprobado que tenemos una glicemia en rango… O corregida con un poco de azúcar, hay que sacar la diabetes de la cabeza… Porque es un gran distractor.
Les aseguro que al principio me preocupaba más yo de la bomba que mi pareja, y eso me distraía mucho. O sea… ¿En qué estábamos?
Pero ya luego, focalizados en lo mismo y cuando la temperatura aumenta, la bomba da un poco igual. De hecho no es que me la saque de inmediato… Ni justo antes de… No… Simplemente de pronto la bomba ya no está más pegada a mi cuerpo… O sigue ahí y no me di cuenta :)



Con bomba.



Pero hay conductas que se repiten. Y una suele ser desconectarme, como si me fuera a duchar. Te dicen que puedes estar desconectado una hora. Dependiendo de la glicemia, yo diría que un poco más.
En mi caso, la bomba que uso tiene una alarma que suena cada 15 minutos, avisando que la infusión está suspendida si es que la suspendí… Por lo que yo NO la suspendo. Es decir, no quiero que suene la alarma como cronómetro recordándome si tengo que batir algún nuevo récord…

Mi opción suele ser dejarla sobre la mesa de noche o sobre algún cojín que cayó “accidentalmente al suelo”, al lado de la cama… Y ahí se queda hasta que voy por ella ;)

Claro, hay que tener un poco de cuidado con la cánula, pero no mucho. Y ahora que uso monitoreo continuo… Bueno, terminamos aprendiendo qué funciona mejor 😉 



Sin bomba. 



Hay ocasiones en que el ánimo, la pasión, la comodidad o lo que sea puede más y no me la saco. Y ustedes se preguntarán ¿cómo lo hago? No les voy a dar muchos detalles, no se preocupen, no quiero que tengan pesadillas con MiDiabetes, jajaja, pero sí les cuento que la dejo en este cinturón que les hablaba al principio. Y puedo ir acomodándolo según lo necesite. 

La verdad, nunca imaginé que podría seguir usándola al mismo tiempo que… Bueno… Eso.

Finalmente, la confianza es la clave. Confianza en la pareja, pero sobre todo confianza en uno mismo. 
Somos mucho más que glucómetros, insulina y bombas… Somos personas, y la diabetes no nos define.

Concluyo que será ensayo y error, como en todo en la diabetes esta que nos tocó.


28 años ya.

Era frío. Era invierno.
Era 13. Era junio. Era 1986.
Era viernes.

Era lluvia. Era barro.
Era un río desbordado.
Era empezar de nuevo.

Era Santiago de Chile.
Era universidad.
Era un tiempo difícil.
Era época de sueños.

Era clínica. Era un doctor…
Eran días de internación.
Era sorpresa, era decepción
Era prohibición.
Era mucho, mucho temor.

Era comida. Era azúcar
Era sangre. Era enfermera.
Era insulina. Eran muchas preguntas
Era más que una inyección.

Era crecer. Era andar
Era correr. Era escapar
Era pensar. Era llorar.

Era balcón. Eran visitas.
Era familia. Eran amigos.
Era complicado. Era sin luz.

Era ignorancia. Era más.
Era futuro. Era incertidumbre
Eran sueños rotos.

Era culpa. Era odio.
Era dolor. Era angustia
Era miedo.

Era amor.

Era diabetes…
Era mi vida.
Eso era, nada más.

La calma después de la tempestad…

Todos quienes usamos insulina como parte de nuestra tratamiento estamos expuestos a tener una hipoglucemia. Es más… Algunos médicos dicen que las hipoglucemias son la prueba de que el tratamiento funciona, que es el correcto. Y por lo mismo debemos aprender a convivir con ellas. Lo importante es ojalá prevenirlas.
Siempre que tengo un número en el glucómetro busco la explicación (sea un número “raro” o no”). Y en este caso no fue la excepción.
Recuerden que cada paciente es único, que no soy médico, y que cada uno debe sacar conclusiones en base a su experiencia.
Ayer por la tarde la Sra. MiDiabetes me preparó un queque (un bizcocho), muy simple, sin nada especial. La receta incluye azúcar y eso ya está considerado en el cálculo de los hidratos de carbono totales de la porción.
Antes de comerlo, hice lo que hago siempre: medir glucemia con glucómetro, marcaba 98, (no con Dexcom) e inyectarme la insulina 20 minutos antes de comer. Es la fórmula que mejor resultado me ha dado: la curva de alza de glicemia es muy suave, no llego a pasar los 150 mg/dL post prandiales y la última A1c de 5.8% demuestra que funciona.
Alrededor de 15 minutos luego de terminar comencé a sentirme “raro”. Y por “raro” entiendan que es una sensación “rara”, quizás un poco mareado. No había temblores ni sudación.
Primera reacción, mirar el Dexcom: marcaba 75 con flecha en diagonal hacia abajo. Esa es una alerta que efectivamente la glicemia me estaba bajando…
Pero en cosa de 2 minutos me sentí más “raro”. Olvidé el Dexcom y fui por mi glucómetro. Ustedes ya vieron el “LO”, menos de 20 mg/dL en el caso de la marca que uso.
A muchos, ver eso les asusta. Y a mi también!
Pero si estoy más o menos claro en mis pensamientos hago mis análisis.
Seguro que la insulina se absorbió antes de que los hidratos de carbono del queque lo hicieran… Por lo que en ese momento tenía mucha insulina para poca azúcar en la sangre… Entonces hay que ponerle azúcares de absorción rápida… Pero no muchos porque el queque se absorberá en algún momento.
Me comí unos frugelés, solo 5, unos 15 hc más o menos. Y esperé… Miré el Dexcom y ya estaba en 55 con una flecha vertical hacia abajo.
Claro, pensé, la glicemia bajó más rápido de lo que pudo captarla el Dexcom, (no olvidemos que es un aparato electrónico) pero mi cerebro sí lo captó.
En un abrir y cerra de ojos Dexcom lanzó las alarmas de baja con menos de 40…
Pasaron unos minutos y yo me sentía más bajo todavía. Comí otros frugelés… Todavía con la esperanza que el queque comenzara a hacer efecto…
Deben haber pasado 20 minutos cuando me medí otra vez. 60 marcaba la máquina. Dexcom ya tenía una flecha horizontal así que podía estar más tranquilo, aunque los síntomas de la baja seguían.
Bueno, pensé… Ahora se viene el rebote: absorción tardía de los hidratos de carbono del queque y lo extra de los frugelés… Por lo que aunque les parezca una burrada, subí la basal de la bomba para tener un poco más de insulina y contrarrestar eso. Está claro que no fue suficiente.
Me dormí con 126 de glicemia… Y Guillermo Antonio me despertó a la 1 AM porque quería salir… Miré el Dexcom… Estaba por las nubes… Me corregí pero más que nada para quedarme con la sensación de que había hecho algo, pues a esas alturas estaba bastante agotado y solo quería dormir… Y pensé que una hiperglicemia más a esa hora de la noche no le va a hacer gran cosa a esta diabetes que ya tiene casi 28 años. Es decir, había que esperar que la insulina hiciera su efecto, nada más.
Pobre Dexcom. Me desperté pasadas las 6 AM y tuve que calibrarlo, pues esas alzas y bajas tan bruscas no le hacen muy bien. Glicemia de 226 y corregir a las 6:22.
A las 6:38, 133 para inyectarme el bolo de 20 minutos antes del desayuno.
Y acá estamos, con números en rango a esta hora (10:22).

– La absorción del queque fue muy tardía, cosa que no me había pasado antes. La receta no fue cambiada, por lo que solo resta pensar que el error estuvo en mí (desde la cánula de la bombas de insulina hacia adentro).

– Una vez más, sobre traté una hipoglucemia. No me ocurre siempre, pero eso hay que evitarlo.

– Alguien me preguntaba por ahí por mi entorno. En este caso es mi esposa y mi hijo de 16 años… Y para ellos no es tema. Es decir, si me ven que estoy haciendo algo para subir la baja, simplemente me dejan. Tampoco les pido ayuda. Les aviso eso sí, les digo: “estoy bajo”, y eso es todo.

– Hasta antes de conocer a personas que han hecho del atletismo su vida, yo decía que una baja fuerte, como esta, era como correr un maratón… Ahora soy más cauto Sí, quedo agotado, tanto física como mentalmente, pero hoy ya estoy bien. De hecho cuando Guillermo Antonio me pidió salir aproveché de mirar algunos de sus comentarios acá

– Los síntomas, la sensación de “rareza” en la cabeza, en mis pensamientos aparecieron muy rápido. Por lo mismo, lo primero que pensé fue: “Estoy bajo!” Y esa es la frase que escucha mi familia. Es una afirmación. Que de todos modos corroboro con el glucómetro.

– Seguro que el glucagón de mi cuerpo todavía funciona bien y debe haber liberado algo de glucógeno del hígado. Ahí también hay una explicación a la hiperglucemia posterior.

– Nunca he perdido el conocimiento ni he convulsionado con una hipoglucemia en 28 años con diabetes tipo 1.

– Recuerden que este LOW califica para una hipo severa… Y aquí estoy, habiéndola resuelto en mi casa, sin recurrir a un servicio de urgencia. Pero esto se aplica solo a mi.

– No uso Coca Cola para subir las bajas, prefiero el jugo azucarado o los frugelés, como ya se habrán dado cuenta.

Vamos que se puede!
Más optimista que nunca… Porque qué le hace otra raya al tigre?