Month: agosto 2014

Diabético cuenta su vida CON insulina…




Porque SIN insulina no podría contarla… estaría muerto!



Está bien. No puedo tomarme en serio una nota que tiene tanto de lo que siempre me he quejado: los estereotipos que muestran a las personas que vivimos con diabetes como dignas de toda compasión por “el sufrimiento” que debemos padecer de por vida al tener que inyectarnos insulina, comer sin azúcar y hacer ejercicio… porque si no lo hacemos nos quedaremos ciegos, sin riñones y sin piernas quizás. 



Sí, esas historias abundan, de hecho son la mayoría. Sí, esas historias parece que venden.

Pero no se si se han fijado. Con todo lo que se difunden la gente sigue comiendo mal, la gente sigue sin seguir las indicaciones de sus médicos. La gente sigue haciendo lo que le da gana.

Yo creo, en mi modesta opinión que nadie me ha pedido, que la estrategia no ha servido.


A ver. Analicemos el artículo en cuestión.

Partamos por el título: “Diabética cuenta su vida con Insulina”.


Muchos saben que no me gusta la palabra “diabético / a” usada como sustantivo, la prefiero de adjetivo. Respeto a quienes con orgullo dicen que “son diabéticos”, y por lo mismo pido respeto cuando yo digo que “tengo diabetes”. Pero partir con esa etiqueta, cuando la propia Federación Internacional de Diabetes ha recomendado que mejor se use “persona con diabetes”, no me parece bien.




“Esta ciudadana danesa quiere quedar embarazada y lograr que su hijo no nazca con la enfermedad” dice la bajada del título.

Veamos. 
Ella tiene diabetes tipo 1… Yo tengo diabetes tipo 1… ¡Y mi hijo no nació con la enfermedad! Tengo amigas que se han embarazado y no creo que jamás se hayan “cuidado especialmente” para que su hijo “no nazca con la enfermedad”. La DM1 no es hereditaria. El riesgo es bajo comparada con otras patologías. No! No por cuidarse más o menos el hijo nacerá con o sin la enfermedad. O sea…



La foto… La foto! En la foto que ilustra la nota vemos a dos mujeres con evidente obesidad.
Estoy seguro que tienen diabetes tipo 2. En el párrafo que está justo al lado de la imagen dice que Camila Rossil “ha dedicado los 37 años de su vida a defenderse de la diabetes tipo 1, el nivel más complejo de este enfermedad”. 
¿Qué nos quieren decir en verdad? Estoy confundido.



El pie de foto… “Camila Rossil dice que no puede comer pastas ni pan”.

Uf! Yo como de todo, y muchos de ustedes también. Me dio hambre, voy por unas galletas, espérenme.



Mejor pongámonos serios.



Si lo que querían era “inspirar” a otros con su historia, yo creo que consiguieron deprimirlos…



Ah, pero yo les iba a contar mi vida CON insulina, cierto!



Bueno… Vivo con insulina, como un matrimonio indisoluble, hasta que la muerte nos separe literalmente.
Y vivo con insulina desde hace 28 años ya. 

Y no me defiendo de la diabetes. Y la insulina hasta me cae bien.

Digo, me hace bien. Me permite controlar mis glicemias… Además, si no la uso… Es que no tengo alternativa, ustedes ya saben…



Es cierto. Todos los días aprendo de la diabetes, con la diabetes y de muchas otras fuentes.



He vivido muchas cosas positivas con la diabetes. Sí, mi médico está orgulloso de mi, su paciente. Mi familia también, y yo estoy orgulloso de ellos.
 


Pero más contento me pone ir cumpliendo las metas que me propongo. O finalizar con éxito los planes trazados. 



¿Les conté que anduve otra vez en Europa de vacaciones este año? Ah, sí. 



Mariana, en una publicación similar a esta (es que nos pusimos de acuerdo) dice que le falta ir a Disney… Yo ya fui a Disney! Claro, Disney Paris… No me gustó.¿Vale igual? Y me subí a la Torre Eiffel… con diabetes, con mi bomba de insulina, con mi glucómetro. Pero no me he lanzado en paracaídas como ella… Ni creo que lo haga. Mi “modo aventura” no llega a tanto.


He viajado muchos kilómetros con insulina y mi diabetes, obvio. El caribe en Centro América, América del Norte, he estado en África. Ya les conté de Europa. Y Chile, desde Arica hasta Chiloé. En noviembre llegaré a Punta Arenas (voy al Congreso de la Sociedad Chilena de Endocrinología y Diabetes).




Está bien. Dejemos las críticas, total el medio hace lo que quiere y si uno quiere lee o no lee, si lo sigue o no… 

Pero lo que no comparto es que sea un laboratorio farmacéutico líder mundial en la producción de insulina el que lo comparta a modo de “ejemplo” e inspiración. Lo único que les agradezco es haber cambiado el título luego que les hice ver mi molestia.

Ahora bien, si se hubieran dado un poco más de trabajo, quizás habrían llegado a una nota en inglés, bastante más completa y real sobre la historia de Camila. 


Creo que ahí, algo anda mal.

Ni buenos, ni malos. Ni feos, ni bonitos… Solo números.

…hasta que haces algo con ellos.

“Que feos números”. Sólo eso dice uno de los comentarios en la foto que subí ayer a la página de Facebook de MiDiabetes.cl con mi hiperglicemia de 312 mg/dL. La misma foto que ven acá arriba.

Cuando decidí contar parte de la historia de MiDiabetes en las redes sociales, cuando decidí compartir con todo el que quisiera saber qué me ocurría en el día a día con mi diabetes y así aprender juntos, lo hice con el convencimiento de que esta exposición podría servir a otros como inspiración, como ejemplo, como muestra de lo que es realmente vivir con diabetes.

Si bien la idea ha sido siempre mostrar un lado positivo y optimista, no puedo ocultar la realidad que nos toca vivir y que también tiene su arista amarga.
Dias de felicidad y de desgano, días de trabajo y de descanso, celebraciones y lamentos… De todo ha habido. Porque de eso se trata la vida.

Y ha habido números altos, números bajos y números en rango. Porque les insisto, acá no hay glicemias buenas o glicemias malas.

Muchas veces al mostrar muchos números en rangos ideales, luego he compartido uno más alto agregando que es para demostrar que “de verdad, tengo diabetes”, jajaja.

Así, con un lenguaje amigable hemos ido construyendo una relación de respeto, responsable, en donde nadie juzga sin preguntar, en donde nadie da recetas mágicas porque sabemos que cada individuo es único, en donde todos queremos aprender de todos, porque si no es ese el objetivo, mejor cerramos el boliche.

Entonces no puedo más que atribuir a un descuido el comentario de la foto de ayer.

Pero atención, que esos comentarios son los que llevan a los niños a mentir con sus glicemias. Comentarios como ese llevan a muchos a no hacerse el examen. Esos comentarios hacen que los adolescentes entren en mayor rebeldía con su diabetes. Esos comentarios, a veces dichos incluso por profesionales de la salud, llevan a los pacientes mayores a evitar pincharse el dedo: si más encima les duele el pinchazo en el dedo dicen, para qué se lo van a hacer si los van a regañar por el número que mostró el glucómetro.

Yo les voy a seguir mostrando todas las glicemias que quiera, con números altos, bajos o en rango.

Pero recuerden que ese número por sí solo no sirve de nada. Ese número adquiere valor cuando nos mueve a una acción, cuando nos mueve a buscar la explicación y así corregir lo que haya que corregir o mantener lo que haya que mantener.

Ahí es donde una glicemia puede ser buena o mala digo yo.

Hagan que todas las glicemias sean buenas: desde la más baja, hasta la más alta, úsenlas para tomar una decisión que cambie el rumbo de su diabetes, como hacemos muchos día a día.