Month: octubre 2014

¿Hablemos sobre bombas de insulina desde Punta Arenas?

Hablemos sobre Bombas de Insulina desde Punta Arenas.

Hablemos sobre Bombas de Insulina desde Punta Arenas.

Haciendo uso de la tecnología disponible, queremos que todos los interesados en el tema de bombas de insulina se conecten y participen desde toda Latinoamérica, especialmente Chile.

¿Qué haremos?

En el marco del Congreso de la SOCHED al que estaremos asistiendo en la austral ciudad de Punta Arenas, realizaremos una transmisión en streaming de video, a las 19:30 del jueves 6 de noviembre (hora local) para hablar de bombas de insulina.

Desde lo más simple a lo más complejo, qué es y cómo funciona una bomba de insulina, quienes la pueden usar… Hasta los bolos duales y cuadrados, sus pros y contras.

Todo lo que siempre quisieron saber y no habían podido preguntar sobre bombas de insulina lo trataremos de responder con un panel de expertos: una médico especialista en el manejo de bombas, una usuaria avanzada, paciente con diabetes tipo 1; y una representante de Medtronic, que nos entregarán sus conocimientos y opiniones para que ustedes se informen.

Ya lo saben, la invitación está cursada. Anoten en su agenda el día y la hora, porque la cita es frente a la pantalla y conectados a las redes sociales.

Queremos que ustedes sean verdaderos partícipes de este evento por lo que desde ya pueden comenzar a dejar sus preguntas directamente acá, en los comentarios de esta publicación.

Y sigan atentos porque pronto les estaremos entregando más detalles.

Ya no estoy usando el monitoreo continuo Dexcom.

Alguna vez dije que no usaría bomba de insulina, que no era para mi, que me bastaba con el buen control que tenía con la multidosis.
Alguna vez dije que ya mi cabeza funcionaba como bomba, que me medía y pinchaba insulina las veces que fuera necesario en el día y eso estaba bien, que no mejoraría mucho más mi A1c que ya era de 6.1% entonces… 


Alguna vez dije que no necesitaba la bomba de insulina… Y luego de dos años de uso continuo me la saqué 2 meses y vi que no podía estar sin ella. 


Yo se que hay personas que la han probado y no les ha convencido. Yo se que hay quienes se dan unas “vacaciones” de la bomba y les respeto… Pero yo, a estas alturas, no imagino volver a la multidosis. Y eso no tiene que ver con algún problema con las jeringas o lápices. No, se trata simplemente de una mejor calidad de vida y de lo que a mi me resulta más cómodo.



Por otro lado, mi primer acercamiento al monitoreo continuo lo tuve con Medtronic, la marca de la bomba que uso. Desgraciadamente el sensor que existía en ese entonces, les hablo de 2009, no me gustó, tuve problemas y el costo de los insumos hacía que la decisión de no usarlo fuera lo que prevaleció.

Más tarde, estando en Chicago en el congreso de la Asociación Americana de Diabetes en junio de 2013, Alatheia Medical me invitó a la inducción que la gente de Dexcom les haría como parte del protocolo de asignación de la representación para Chile de dicho monitoreo continuo.

Y así, luego de casi 3 horas de reunión, me vi saliendo a las 12 del día hacia una ancha avenida de una hermosa ciudad norteamericana, con un sensor continuo de glucosa puesto en mi abdomen, y un receptor en el cinturón que me iba diciendo en tiempo real lo que estaba ocurriendo con mi glucosa. La sonrisa dibujada en mi rostro lo decía todo. 
La sensación era indescriptible. Porque era mucho mejor de lo que había probado antes, era lo último en tecnología disponible y sentía que realmente tenía todo lo de mi diabetes bajo control por primera vez.



Recibí de regalo el primer kit y de ahí en adelante compré mis sensores como lo hace el resto de los pacientes que lo están usando.


Como habrán leído en la nota que hice en su momento, este monitoreo continuo se compone de 3 partes: el sensor que se pone bajo la piel, el transmisor que se adosa al sensor y el receptor. Los sensores tienen una duración de 7 días. El transmisor según el fabricante dura 6 meses, luego de lo cual, al agotarse la batería que no es recargable, debe ser sustituido. Y el receptor (el aparato en donde vemos las gráficas, los números y las flechas hacia donde va nuestra glucosa) tiene garantía de un año.


Y ahí estaba yo otra vez pensando que lo usaría solo en algunas ocasiones, si total me medía casi 10 veces al día pinchándome los dedos.


Y ahí estaba yo, volviéndome un adicto a mirar las gráficas, a analizar, a descubrir en qué momento comienza a hacerme efecto la insulina. En qué momento hace efecto la glucosa que uso para subir las bajas, qué pasa cuando como pizza, y el ejercicio, y qué me ocurre al detener la bomba para subir una baja leve.

Ahí estaba yo descubriendo que mientras dormía me pasaba unas dos horas en el borde de la hipoglicemia cada noche, hasta que de pronto la alarma de tendencia hacia abajo me despertaba.



Y de ser un obsesivo con los números me di cuenta que todo lo que muchos decían era cierto: la clave es mirar las flechas, la tendencia y adelantarse a lo que viene.


Y ahí estaba yo, modificando mis basales y bolos de insulina para ajustarlos a lo que el sensor me “sugería”.

Y de tanto aplicar ensayo y error y mejoras en el tratamiento, llegué a una A1c de 5.8%, la más baja de toda mi vida con diabetes.



Pasaron los 6 meses de uso del transmisor y siguió funcionando como el primer día. Por publicaciones de otros usuarios en la web, me di cuenta que eso no es extraño. Los 6 meses es un margen que se da Dexcom para cumplir oficialmente, pero esta pieza puede durar más según el uso. Hay personas que lo han usado hasta 12 meses.


Pues bien, a mi me duró exactos 11 meses. Y en mayo pasado compré uno nuevo. El costo no es menor, pero ya me había acostumbrado y como teníamos pensado con mi familia pasar las vacaciones de invierno en Europa por tres semanas, sentía que lo necesitaba sí o sí.


Como vieron los que siguen mis publicaciones permanentemente, en las vacaciones no tuve inconveniente alguno… hasta el último día.
 Ese día, a principios de agosto, con un sensor prácticamente nuevo, el receptor perdió la señal. Al reiniciarlo y esperar la calibración de dos horas, no alcanzaba a estar operativo por una hora más y otra vez lo mismo.


Pensé que podía ser algo con el sensor, por lo que decidí que al llegar a Chile compraría una caja nueva. Pero sorpresa! Ocurrió lo mismo. 
Y cuando ya estaba en las oficinas de Alatheia Medical para ver cómo podíamos solucionar el problema, zas! Un mensaje en el receptor que me hubiera gustado no ver: “Contacte al distribuidor local. Error HWRF”.



Ese mensaje lo que dice es que el receptor presenta una falla que no tiene arreglo y debe ser cambiado… cosa que se hace gratis si el equipo está en garantía. El que yo estaba usando tenía 15 meses de uso, por lo que no calificaba para el cambio.

El punto es que el receptor es bastante costoso y en estos momentos tengo otras prioridades. 
Por ejemplo, mi bomba tiene ya 6 años de uso (la garantía acaba a los 4) y cuando falle la cambiaré sí o sí, eso no se discute.



Por lo que no compré un nuevo receptor. No me arrepiento, pero confieso que lo he extrañado.


¿Por qué? Porque he debido “reentrenarme” en “pensar” la diabetes un poco más. Volver a medirme mucho, dejando mis dedos como colador… Y lo que más lamento es que ese kilo y medio ganado en las vacaciones se convirtió en poco más de 3 extras por una razón muy simple.
 Con el sensor anticipaba bastante las hipoglicemias y actuaba en consecuencia: detenía la infusión y no llegaba a necesitar nada más, con glicemias muy estables durante casi todo el día.
 Hoy, desgraciadamente puedo estar muy normal escribiendo, como ahora, y no darme cuenta que ya estoy en 50 o menos… Y en ese caso no me basta con detener la infusión: debo comer hidratos de carbono… Hidratos de carbono que se van sumando y me hacen ganar peso.



Mientras la tecnología no sea incorporada a las canastas GES en nuestro país, este tipo de dispositivos estará reservado para pocas personas, principalmente por su alto costo.



Por otro lado, ver que ya existe un producto similar que se lanzará pronto al marcado europeo con un precio al alcance de más gente, como el FreeStyle Libre, me hace ser optimista. Total, esperé 6 años para usar Dexcom mirando como los glucolegas en USA lo usaban, que espero pase menos tiempo antes que pueda usar Libre.



Mientras tanto, me mediré más, comeré menos y haré más ejercicio, para tratar de bajar esos kilos extras que no me gustan para nada. Porque si además de comprar el monitoreo continuo debo comprar ropa extra ya no hay presupuesto que aguante 😉