Month: noviembre 2014

Lo que (algunos) pacientes con diabetes queremos: EMPATÍA.

¿Te pones en mis zapatos?

Ponte en mis apatos

Este no es un estudio científico, ni se ha regido por pauta alguna para obtener conclusiones que sean extrapolables a la realidad nacional ni nada que se le parezca. Simplemente es el resultado de nuestras conversaciones e interacción como pacientes en las redes sociales.

Mientras preparaba una presentación para estudiantes de medicina de tercer año de una universidad chilena, les pregunté a quienes formamos la comunidad MiDiabetes.cl en Facebook, qué les gustaría que les transmitiera a esos jóvenes, aparte de mi ya clásico discurso del empoderamiento de los pacientes en esta era 2.0.

Les motivé diciéndoles que en el pedir no hay engaño. Les copio uno por uno los comentarios. Esto resultó.

  • En resumen humanización y empatía.
  • HUMILDAD Y EMPATÍA!  Generalmente los pacientes sabemos muchísimo. Convivimos 24 horas con nuestros diagnósticos y es bueno encontrar doctores que van a la vanguardia en cuanto a tratamientos de última generación. Da seguridad y por supuesto y muy importante: un buen Doctor enseña a su paciente no le habla en chino mandarín.
  • Sugerencia: cuando comienzan a ejercer, creen saberlo todo… Y uno no termina de aprender, aun más en diabetes tipo 1, donde cada tratamiento es según el paciente. Me ha pasado con mi hijo, que algunos doctores dicen: “Ah! Diabetes tipo uno. Es esto y esto”. Y mi hijo responde “noooo, eso no pasa conmigo…” Incluso ha pasado con algunos médicos no tan jóvenes… Y como decía un profe mío, si no sabe infórmese y si no… no tema derivar.
    Eso, que no olviden que detrás de cada caso…hay una persona llevándolo.
  • Personalización en el tratamiento. No todos somos iguales aunque tengamos, por poner un ejemplo, diabetes tipo 1. Que nos vean como pacientes con diabetes; no ” la diabética de la habitación 112″. Un poco de humanización por favor.
  • Que estudien.
  • Yo tengo una sugerencia… Sería muy bueno que cuando ellos hacen preguntas de rigor a un paciente sean bien específicos en el tema de la diabetes. Cuando cualquier mortal va al doctor siempre le preguntan: “¿Antecedentes de diabetes en su familia?”, pero nadie te pregunta si es diabetes tipo 1 o 2.
    En las dos semanas anteriores de mi debut yo fui a 3 doctores por urgencias distintas (oftalmologo, ginecólogo y otorrinolaringologo). Los 3 me hicieron la misma pregunta, a los 3 yo respondí que sí (mi abuelo). Pero nadie supo que mi abuelo tenía diabetes tipo 1 y que murió a los 33. Seguramente hubieses hecho otros exámenes y habrían sospechado de inmediato que mi visita era por el comienzo de una DM1.
  • Que nos den indicaciones, opinión y consejo, pero que nunca nos juzguen.
  • Que si se van a la salud publica, por favor nos traten como personas, no como números. Y se den el tiempo para explicar si uno pregunta. Porque si uno pregunta algo miran como que cometiste un delito… pero no todos somos iguales.
  • El tratamiento es tan personal según cada caso, cada decision que tomamos nos afecta de manera diferente, ya sea si optamos por incluir en nuestra dieta un poco de azúcar de vez en cuando, en el caso de nosotras como mujeres, el tipo de método anticonceptivo que usamos, como tratamos un resfrío por ejemplo y así miles de decisiones que son personales ya que si bien somos personas con diabetes tipo1, también somos personas y nuestros cuerpos y nuestro metabolismo no son todos iguales.
  • HUMANIZACIÓN y PROFESIONALIZACIÓN con los tipo 1. Ignoran la diferencia. Esa es la ardua labor titánica cuando tocamos un hospital como pacientes con diabetes tipo 1.
  • Si mi sugerencia es que cuando sean medicos escuchen a su paciente diabético o a sus padres ya que nadie va a saber mas del tratamiento y enfermedad que nosotros, pues en el hospital te tiran rapidito el título encima. No aceptan tratar ellos la enfermedad puntual y nosotros la diabetes. Mas de una vez me tocó decir “Usted tiene x años de médico y yo 15 años de mamá de diabético”.
  • Si ven que las hemoglobinas glucosiladas altas, que vayan mas allá y que indaguen en el por qué y no solo que te aumenten la dosis de basal.
  • Que no dejen de estudiar y estar al día. No hay nada peor que un viejo odioso que insiste en tratamientos obsoletos. Que no sabe que las úlceras las causa una bacteria o que receta una dieta baja en grasas para bajar el colesterol y destapar arterias, en lugar de bajar carbohidratos simples y dar medicamentos. Solo como ejemplos.
  • Tengo dos ejemplos con los que estoy liderando ahora. Estoy con anemia y me recetaron fierro. Al tomarlo noté que mis glucemias se dispararon porque el medicamento tenía maltosa así que ahora estoy tomando otro. Mi anemia es a causa de mis abundantes periodos menstruales, por lo que mi ginecólogo me cambió de las pastillas a un método inyectable con el cual me llegaría mi periodo 1 vez cada 3 meses.
    El problema es que después de la inyeccion, a la 7 semana me llegó la regla y me duró 18 días. Más que la incomodidad, que me da lo mismo, lo que me tiene chata son mis glicemias que estuvieron como montaña rusa. Mi ginecólogo me dijo que a 1 de cada 10 mujeres les pasaba esto y justo me pasó a mi y más encima subí dos kilos entonces no estoy para nada contenta.
    Por eso es tan personal ya que cada cuerpo reacciona distinto. Ahora solo espero que el próximo mes no me pase lo mismo. Lo único que se es que cuando se pase el efecto de la inyección, volveré a mi antiguo método.
  • Que no se olviden nunca del juramento hipocrático, eso!
  • Que recuerden que son medicos y no Dioses.  Que una, por ser mamá, sabemos cómo manejar a nuestros hijos, porque estamos las 24 horas del día con ellos… Y que no se enojen cuando una le corrigue algo de lo que ellos piensan.
  • Simplemente EMPATIA.
  • Que se monitoreen o se inyecten algo (sólo para que sepan lo que los pacientes tienen que hacer diario… empatía).
  • Empatía. Que no comiencen a retar como niños a sus pacientes. Que sean flexibles.
  • Que no nos traten como enfermos terminales. Siempre lo mismo: “Si no nos cuidamos pasará esto y esto otro”. Mejor que nos eduquen.
  • Que sean humildes y no menosprecien las enseñanzas de médicos mas viejos. En mis prácticas me toco ver médicos en sus pasantías donde se creían dioses y cometían mil errores y no eran lo suficientemente maduros para recibir consejos de otros médicos con mas antigüedad.
  • Me gustaría que les preguntases por qué decidieron estudiar medicina.
  • Que transmitan seguridad a sus pacientes, porque a pesar de que uno vea cada 3 meses a sus doctores, todo el resto del tiempo uno maneja el tratamiento a partir de las pautas que ellos dan.
  • Que los conocimientos que se entreguen a los pacientes sean los mejores y más detallados para evitar errores desde el comienzo.
  • Que le permitan a sus pacientes preguntar todo lo que deseen.
  • Respetar lo que cada paciente les diga de “su” tratamiento ya que no hay una tratamiento universal para la diabetes. Como todos sabemos, cada uno es un mundo aparte y deben ser tratados de acuerdo a eso. No es malo reconocer que no saben “todo” y cada paciente es experto en su diabetes.

Cuando fui diagnosticado con diabetes…

…me dijeron que nunca más iba a comer dulces, helados y tortas!

Esa fue una de las primeras frases que escuché luego de mi diagnóstico de diabetes tipo 1. Hoy la recuerdo y digo: que equivocado estaba ese médico. 😉

Este es un ejercicio que hicimos con los seguidoroes de MiDiabetes.cl en Facebook. Y creo que es pertinente compartirlo.
Les pedí a los seguidores que comentaran lo que recuerdan de esos esos primeros pensamientos luego del diagnóstico.

Gracias a todos quienes con su testimonio ayudan a sus pares a saber que no estamos solos. Que somos muchos los que hemos pasado por lo mismo.

He aquí los recuerdos.

  • Cuando fui diagnosticada con diabetes tipo 2 en el consultorio, la doctora que también tiene diabetes tipo 2 me dijo: “Usted  es diabética, así que si quiere después sale a llorar afuera, porque ahora le voy a explicar lo que tiene que tomar y tengo poco tiempo”.
  • Cuando fue diagnosticada mi hija pequeña saqué botellas y botellas de jugos del refrigerador. Agarré literalmente todo todo lo relacionado al azúcar a la basura. Tenía rabia. No pensaba que hoy, 3 años y medio después, celebraríamos cumpleaños con tortas y fiestecillas y amigos. No imaginaba que saldríamos a comer fuera o chatarrear de vez en cuando. No pensaba que andaríamos comiendo helado en verano en la calle, como todos los niños. Que nos meteríamos a un cine a ver películas, a nadar en la playa y subir ese ejercicio con algo playero, jajaja. No imaginé que volarían sus trenzas andando a toda velocidad en bicicleta. No imaginaba su primer día de pre kinder, sus salidas a buscar dulces en Halloween para golosear un par y guardar para hipoglicemias. Hay tanto que vas aprendiendo… Y tanto por disfrutar que los limites muchas veces los ponemos nosotros.
  • Yo creo que la mayoría de los papás tenemos la misma experiencia, una experiencia difícil, triste, que cambia la vida y cómo vemos la vida. Pero en el camino aprendemos que la diabetes tipo 1 es una condición de vida, no una enfermedad. Que nuestros hijos siguen haciendo una vida totalmente normal, incluso se potencian y nos sorprenden. Con mucho orgullo les cuento que mi hijo después de 3 años con diabetes tipo 1 es Monitor de la Fundación Diabetes Juvenil de Chile, es un estudiante universitario, hace deportes, la pasa bien con sus amigos, o sea una vida totalmente normal. Así que ánimo a los papás que recién comienzan y a ti, mil gracias porque día a día nos demuestras que el futuro se debe mirar con optimismo.
  • Siempre pensé que la diabetes era solo una enfermedad de adultos, por mala alimentación y por poco ejercicio. Entonces cuando me dijeron que mi niño de 7 años, que no comía casi nada de dulce, que no tomaba bebidas, solo jugo natural, que sus colaciones para el colegio eran agua y fruta y que hacia karate y jugaba fútbol, tenía diabetes tipo 1 y que se tenía que pinchar cada vez que comiera… Uf… La pena no me cabía en mi cuerpo. Y sobre todo el miedo a lo desconocido, a no saber si yo iba a ser capaz de hacerlo bien.  Estaba tan asustada,  tan asustada… Pero ahora han pasado casi 6 meses y me siento confiada y capaz. Tengo atrás un muy buen equipo médico, la doctora es muy buena. He aprendido tanto sobre diabetes que ya pienso como páncreas jajajaja.
  • Cuando fui diagnosticada hace ya 13 años, el hermoso doctor (cabello mono y ojos azules) me miró y me dijo: “Tienes diabetes. Tendrás que aplicarte una inyección y no podrás volver a comer dulces”.  Eso fue lo mas duro, lo de dejar de comer dulces. Apenas tenia 12 años. Ya ahora, 13 años después, soy muy feliz, puedo hacer todo lo que deseo, mi control es cada vez mejor, tengo la bomba de insulina, soy mamá ¡y muy feliz! ¿Qué más le puedo pedir a la vida?
  • Cuando mi hija fue diagnosticada tuve pena, pero también la certeza de que sería una niña muy feliz y yo haría todo lo posible porque así fuera.
  • A mi prácticamente nada… Y eso que mi hijo estuvo 10 días hospitalizado. Salí al mundo sin haberle puesto nunca la insulina yo. Pero afortunadamente existe una red de apoyo externa quien me ha enseñado lo que se.
  • Cuando mi hija fue diagnosticada tuvimos muy mala suerte con su pediatra. Nos mintió, no se por qué. Y nos pintó la diabetes tipo 1 como algo fácil de manejar, que la vida que llevábamos no cambiaría y que eso era mejor que ¡un niño con cáncer! Y que solo tenia 80% de probabilidades de tener diabetes y su glicemia en ayunas era de !250!
    Cuando realmente la verdad nos golpeó fue en la consulta de su primera diabetóloga, un ángel. Lloramos mucho y sentimos que la perderíamos. Fue horrible que me dijera que debía quedarse internada en UTI porque su glicemia era superior a 600.
    Hoy, en unos pocos dias cumpliremos 6 años acompañándola en este camino a veces fácil y otras muy duro. Veo que no estamos solos (gracias a la Fundación de Diabetes Juvenil y a esta página de MiDiabetes). Y que ella hoy cuenta hidratos, se inyecta solita, puede salir a jugar a casa de amiguitas, que lo pasa increíble aprendiendo junto a sus amigos de los campamentos de la Fundacion, que va a cumpleaños, que celebra el suyo… En fin, todas esas cosas que las mamás de un niño /a con diabetes pensamos que nunca podrían hacer solos.
  • Cuando fui diagnosticada el doctor de urgencias también tenia diabetes tipo 1.
  • Cuando mi hija fue diagnosticada nos comprometimos a estar a su lado para apoyarla siempre.
  • Cuando fui diagnosticado con diabetes tipo 2 me encerré en la habitacion y no fui al cumpleaños que me habían invitado… ¿Para que? Si no podía comer nada. Hoy ya me informé, jeje.
  • Cuando mi hijo fue diagnosticado pensé que el mundo se venia abajo. Mis estados de cambio fueron absolutamente todos: miedo, bronca, negación total, promesas a Dios que si se curaba yo hacia tal cosa,  etc. Me acuerdo estar en la capilla del sanatorio, imaginaba un futuro nefasto. Hoy lo veo crecer  y despertar con una sonrisa. Hoy veo que utiliza su medidor y bomba como parte de su vida. Hoy me siento rodeada de amigos. Hoy he visto hasta dónde he sido capaz por darle a mi hijo la posibilidad de tener lo que a mi entender es lo mejor para él. Hoy me llamó una mamá para “darme las gracias”, porque se apoyó en mi (y la A1C de su hijo está en 5.9). Hoy ese corazón roto es un corazón lleno de esperanza.
  • Cuando mi bebé fue diagnosticado sentí que el mundo se venía abajo, y más cuando el doctor me dice “de gracias que llegó a tiempo, siendo tan pequeño (1 año 1 mes) no hubiera resistido un coma diabético”. ¿Se imaginan esa sensación de angustia? Claro, si todos vivieron algo así… Fueron días horribles en la UCI. Y cuando me sentía tan derrotada afuera llorando se me acerca una mamita y me dice “que tiene su hijo?” Y yo le cuento. Ella me mira con sus ojitos llenos de lágrimas y me dice “no sabe que daría yo porque mi hijo tuviera diabetes y no cáncer”. Y en ese momento hice cable a tierra, me sequé las lágrimas y me dije “desde ahora enfrentas lo que se viene con la mejor disposición y sin tristeza, ¡es diabetes! Se puede controlar”. Y así empezó esta nueva etapa. Ya son casi 9 meses desde el debut y créanme que ha sido un crecimiento tanto para mi hijo y para mi.
  • Cuando fui diagnosticado me dijeron que la diabetes se tenia que acostumbrar a mi ritmo no yo al suyo!
  • Cuando llegó el diagnóstico lo primero que pasó por mi mente fue muerte (ya que mi papá murió de diabetes tipo 1). Después lloré y lloré, pensando que solo viviría 8 o 10 años más. Pensaba que no habría más dulces en la casa, que no podría ser una persona “normal” mas nunca. Además me decía: ¿por qué pasa esto si no existe obesidad? Pero gracias a Dios después de dos años he aprendido más acerca de la diabetes tipo 1, y ahora pienso en eso y me da risa tanta ignorancia que tenía acerca del tema.
  • Cuando fui diagnosticada uno de mis primeros sustos fue si era algo “contagioso”. Me costó atreverme a hacer esa pregunta. Supongo que tenía miedo de que algunas personas se alejaran. Eso no pasó. Y lo que claramente no sabía, era que conocería otras tantas personas increíbles! También estaba re lejos de imaginarme que algún día trabajaría con pasión en torno al tema.
  • Cuando la diagnosticaron a mi hija nos dimos cuenta que ¡se puede!
  • Cuando nuestra hija fue diagnosticada nos sentimos perdidos… Hasta que ustedes nos encontraron!
  • Cuando fui diagnosticado tenía 9 años y me dijeron que si me controlaba bien podría vivir bien hasta los 18 años. Hoy he superado esa limitante pues tengo 42 años.
  • Cuando mi hija fue diagnosticada fue como un balde con agua fría que cayó sobre mí. Hubo muchas recriminaciones de personas que sin saber opinan y te culpan. Luego me pregunté “¿y aquellas que tanto opinan hacen algo por apoyar?” Aunque eso es parte del pasado, me quedo con lo bueno que fue conocer a personas que comparten como madre mi experiencia y gracias a la Fundación Diabetes Juvenil de Chile, que sin el apoyo de ellos a través de las redes y MiDiabetes.cl, que cada día nos mantienen actualizados con el tema, aclarando nuestras dudas., incentivando el cuidado a diario, y por sobre todo QUE SE PUEDE VIVIR CON DIABETES. Mi hija ha podido hacer una vida totalmente normal.
  • Cuando fui diagnosticado me dijo el doctor “esto en diez o quince años está solucionado”. Todavía estoy esperando tras 28 años. Si pillo a aquel bastardo, lo cuelgo de sus gónadas… (qué manía tenían de decir esa dichosa frase. ¿Por qué no se callarían?).
  • Cuando fui diagnosticada, mi pensamiento fue que tenia que salir adelante y lloré porque sabía que serían difíciles las cosas a partir de ese momento. Pero ahora dice el doctor que estoy mucho mejor.
  • Cuando mi hija fue diagnosticada pensé en cómo hacer para que su vida siguiera lo mas normal posible. Aprendí a hacer tortas, queques (todo con sucralosa), a leer etiquetas y a inyectar energía positiva bueno y también insulina, que para mi es vida.
  • Cuando mi hijo fue diagnosticado y fui por primera vez al supermercado entré corriendo a la seccion de productos light por que me dijeron que solo eso podría comer… Y me largué a llorar al ver tres cosas locas y feas. Hoy en día con educación come tanto y mejor que antes.
  • Cuando fui diagnosticada  la doctora miro los exámenes y dijo sin suavidad: “Tú tienes diabetes”. Y yo… me quedé en la luna. Ni siquiera se dio el trabajo de explicarme nada. Busqué otra profesional y ahí pude entender de qué trataba todo. Uno escucha la palabra diabetes muchas veces, pero hasta que la tienes, solo ahí te interiorizas. En fin, aún así soy feliz y disfruto la vida.
  • Me entristecí mucho, pero después pensé que debía tomarlo como un desafío para estar lo mejor posible!
  • Cuando fui diagnosticada me dijeron que mi vida podía ser igual solo que debía aprender a comer, hacer ejercicio, cuidarme más, y dijo algo que me quedo grabado: aprender a cuidarme como todos lo deberíamos hacer, las personas sanas o con alguna enfermedad.
  • Cuando mi hijo fue diagnosticado lo primero que pensé fue que él quedaría ciego… Mi educación en diabetes tipo 1 era cero. Ahora, con 5 años experiencia me acuerdo y me río de lo ignorante que fui.
  • Cuando fui diagnosticada recuerdo que era pequeña y no entendía por qué todos comían dulces y yo no. Por qué todos comían cosas ricas y yo no. Pensé que era un bicho raro. Todos comían a escondidas mío. Llegue a pensar que no me querían. (Hoy entiendo que era para cuidarme, no de la mejor forma, pero así era la cosa no mas).
  • Mi hija fue diagnosticada un 6 de noviembre 2008, no sabía cómo reaccionar. Ya que ella era tan pequeña,  y con solo 9 años se tendría que pinchar y fue más valiente que yo.
  • Cuando mi hija fue diagnosticada diabetes tipo 1 a los 12 años pensé que su vida se había convertido en una tortura. Sentí un dolor muy grande pensando en que a partir de ahí iba a tener muchas limitaciones. Hoy miro atrás y aun cuando uno siempre quisiera que a nuestros hijos nunca les pasara nada, puedo darme cuenta que las limitaciones solo existen en donde hay incultura. A medida que aprendemos y nos empoderamos vemos las posibilidades que tenemos por delante.
  • Cuando mi hijo fue diagnosticado tenia 3 años y yo lloraba mucho en el hospital y una enfermera me dijo: “No llores, acostúmbrate, tu hijo cada 3 o 4 meses va ha estar algunos dias hospitalizado por su enfermedad”…. De esto hace 15 años y solo una baja con hospitalizacion el año pasado.
  • Cuando fui diagnosticada me reí porque dije dentro de mi: “Jajaja, que locooooo! Estudio nutrición y dietética y me dicen que tengo diabetes tipo 1 jajajja!” Eso fue lo primero que pasó por mi cabeza y después solo pensé que las cosas en la vida pasan por algo jajaja! Y que jamás me rendiría! Soy y vivo feliz con mi diabetes, aunque aveces hay días que  me cae mal por algunos momentos XD Saludos a todos!
  • Cuando me diagnosticaron con diabetes tipo 1 mi doctora me dijo: “Señorita,  yo pensé que usted era tipo 2… Tiene todas las características pero el examen salió positivo,  por lo tanto es tipo 1. La vamos a hospitalizar para comenzar su tratamiento de insulina”.
  • Mi hijo fue diagnosticado a los 16 años con 700 de glicemia en urgencias del hospital. La diabetóloga me dijo: “Le tengo dos malas noticias, su hijo será insulino dependiente para toda la vida y esta enfermedad es cara porque los uniformados fueron dejados fuera del plan AUGE”. La vida nos cambió emocional y económicamente…
  • Hace 3 meses diagnosticaron a mi hijo único. Realmente no entendía nada. Quedé muda por 2 días, fue terrible, el mundo se me vino abajo, no dejaba de pensar en que el tesoro más grande de mi vida tendría que pasar el resto de su vida entre agujas y jeringas! Y aquí estamos, dando la batalla día día ya que es algo realmente desconocido para nuestras vidas. Y dar gracias a Dios ya que mi hijo podrá hacer una vida normal con el cuidado correspondiente, no así otros niños…
  • Cuando me diagnosticó mi doc fue terrible, pensé morir y estaba sola. Mi marido y mi hija viajaron juntos… Y me la banqué una semana sola. Cuando llegaron les conté, lloramos juntos de rabia, por confiarme y hacer las cosas mal. Al día siguiente fuimos a un diabetólogo y él me dijo: ” El diagnóstico es ese;  cambia tu vida, mira a tu marido, a tu hija y piensa que quieres para ellos,  ¿una vida junto a ti o solos?”.  Hoy la llevo un poco mejor y con mala noticia que mi hija de quince años es insulino resistente.
  • Yo estaba por cumplir mis 10 años, solo faltaba un mes, estaba viviendo en Venezuela. Porque estaba muy delgada y solo dormía, mi mamá me llevó a un médico viejito, se parecía al Dr. Chapatin… Después de los exámenes le dijo a mi mamá:  “Su hija tiene diabetes, esa enfermedad no tiene cura y desde ahora no podrá comer azúcar”. Los que más me marcó fue que no tenía cura y que le echaría a perder el cumpleaños a mi melliza…
  • El doctor me explicó, pero preferí ir donde un especialista.
  • Cuando fui diagnosticada llevaba apenas 4 meses casada y pensé que nunca podría tener hijos…
  • Me dijeron en la urgencia de la clínica: “Usted es Diabética…” Nooooo,  de dónde saco eso, dije con cara de asombro.
  • Cuando fui diagnosticada solo me acuerdo de llorar porque mi mamá no me daba la mamadera o el chupón con azúcar. Tenia 5 añitos…
  • Cuando fui diagnosticada a los 26 años, lo primero que me dijeron fue que si quería tener otro hijo tenia que ser ahora, ya;  porque después no podría. Se me vino el mundo abajo, pero no era así pues.
  • Yo me acuerdo súper claro que mí endocrinologo me dijo que “parecía una lechuga”(10 años y flaquita en una cama grande de uci). Estaba asustada.
  • No podria jugar futbol y comer azucar en la vida
  • Cuando mi hijo fue diagnosticado, lo primero que le pregunté al médico fue si la diabetes tipo 1 se podía evitar, haber hecho algo para prevenirla. En parte para no sentir culpa, pues mi hijo fue diagnosticado a los 16 plena adolescencia.
  • Cuando mi hijo fue diagnosticado pensé en que tenia que medir todo, incluso hasta me compré una pesa. Hasta el tomate se lo tenia que dar medido, (3 rodajas) cueck! Y por supuesto NUNCA MÁS helados, tortas, olvídese de llevarlo a cumpleaños… Nunca lo olvidaré!
  • Cuando me diagnosticaron no tenia conocimiento, era muy bebe y no habia tanta informacion como hoy en día.
  • No lo tome enserio, después de un largo tiempo lo asumí.
  • Mi caso es un poco distinto fui diagnosticada a los 36 años. Por lo que cuando fui diagnosticada el drama fue para mis familiares. Pero todo cambio cuando conocimos a las maravillosas personas de la Fundacion que con sus conocimientos nos abren un mundo que no conociamos.
    Bendiciones a todas las personas que son generosas al compartir sus conocimientos y experiencias de vida, como tú Marcelo, la FDJ, en fin todos.
  • Cuando mi hijo fue diagnosticado a sus cortos dos años pensé que nunca más iba a poder hacer deporte… Hoy, a sus 7 años, me doy cuenta que es el mejor y que ¡sí se puede!!
  • Me asusté… Luego me puse a estudiar.
  • Cuando mi hija fue diagnosticada le dije: “la abuela es diabética al igual que papá”. Y sus palabras fueron: “mi abuela es vieja, mi padre mayor y yo solo una niña de 8 años”. De esto el 19 de enero de 2015 hará cinco años y con la ayuda de médicos, niños como ella y del apoyo que le ofrecemos piensa en positivo.
  • Cuando mi hijo fue diagnosticado los doctores le dijeron que su páncreas estaba muy cansado y que no podría comer mas dulces. Para nosotros como padres fue un nuevo nacer de él.