La semana pasada leí unas declaraciones del Ministro de Salud Jaime Mañalich con respecto al rescate de los 33 mineros de Atacama que precisamente ayer por la tarde me hicieron mucho sentido.
Él contaba que reunidos con los expertos de la Nasa que vinieron muy poco después del hallazgo del grupo para entregar algunas directrices sobre el trato en materia de salud en relación a su confinamiento, lo que más le había llamado la atención al Ministro fue el comentario que si los chilenos tuvieran protocolos para todo, como tienen en el llamado primer mundo, ya seríamos un país desarrollado. Porque los profesionales ya los tenemos… Y la tecnología se puede comprar. Es la forma de hacer las cosas lo que hay que cambiar.
Y eso fue precisamente lo que aplicaron: protocolos para todo, aún con el riesgo de llenarse de papeles… Pero para que llegado el momento de cualquier eventualidad, estuviera quien estuviera a cargo, se supiera qué hacer… porque el protocolo lo indicaría.
Y eso fue lo que vi ayer en el lanzamiento formal de las Bombas de Insulina Dana de Sooil en nuestro país, realizado en dependencias de la Fundación Diabetes Juvenil de Chile. Vi a una empresa que se toma muy en serio su lugar en el mercado. Una empresa que ha invertido tiempo y recursos en desarrollar un trabajo desde cero, armando protocolos para aplicar en determinadas situaciones y así ponerse al servicio de los pacientes. Pues como ellos mismos definen, “la bomba de insulina es un producto ético y como tal debe ser tratado: con cuidado, con resguardo de cada detalle, un producto en donde el servicio hace la diferencia”.
Creo que para quienes no sabían mucho de bombas, y para los que ya sabíamos algo también, la presentación de ayer fue una pequeña clase de repaso, en donde se respondieron las mayoría de la inquietudes que muchos tienen.
Conocer la tecnología desarrollada por Sooil, los fabricantes koreanos de la bomba Dana, puede sorprender a quien no ha leído mucho, pero además darse cuenta que estamos frente a uno de los mayores y más antiguos fabricantes de bombas de infusión de insulina del mundo no es menor.
Uno de los postulados de Alatheia Medical es que al igual que en los países desarrollados, la bomba esté disponible y sea accesible para la mayoría de los pacientes como una alternativa más, y que el factor precio no sea la primera barrera.
Por lo mismo es que luego de contarnos del sistema de trabajo, del protocolo de entrenamiento y entregar las características técnicas del producto dejaron para el final el tema de los precios. Alcancé a anotar que la Dana R, la top de línea, que incluye control remoto con glucómetro cuesta poco más de CLP$2.600.000.- y puede ser cancelada en 6 cheques, sin interés.
El otro modelo es más barato, (sin control remoto y CLP$1.800.000 aproximadamente) y queda abierta como política de up grade que quien compra el modelo más básico, al momento de optar al modelo superior debe cancelar sólo la diferencia del precio que tengan ambas en ese momento en el mercado. Los precios son por lanzamiento y mencionaron que estarán vigentes hasta fines de este año 2010.
Cualquiera de los dos modelos que se comercializan tienen un garantía de fábrica de 4 años.
Pueden ver en el MiDiabetes Lo Prueba respectivo, para más detalles.
Eché un poco de menos la nula mención de las desventajas del uso o los riesgos que lleva implícito el uso de bomba, como la cetoacidosis, pero imagino que los protocolos lo incluyen.
Ver pare creer. El papel aguanta mucho.
Si bien es cierto que Alatheia Medical tiene el aval serio de años de trabajo en el área de los insumos y equipos médicos, muchos de ellos de gran complejidad, no es menos cierto que el papel aguanta mucho y por más que al momento de la compra se firme un contrato en donde quedan establecidos los derechos y deberes por ambas partes, el papel aguanta mucho y habrá que verlos en la práctica cómo se manejan.
Ojalá nadie tenga que recurrir al protocolo de asistencia, sin embargo se agradece que hablen de un servicio 24/7 sin costo extra, pues quizás una de las mayores preocupaciones a las que nos vemos enfrentados quienes usamos bomba es un desperfecto inesperado un domingo en la madrugada. Y por más que se les preguntó sobre ese tema, tanto Rubén Kramarenko, Gerente General, como Pamela Hales, Representante Point of Care y Especialista en Diabetes hicieron hincapié en aquello.
Alatheia Medical apuesta por un protocolo exclusivo, en donde el foco de la atención es el paciente, y todas las acciones del equipo multidisciplinario tienden a entregarle todas las herramientas para sacar el máximo provecho de su bomba. Evaluación psicológica, apoyo de especialistas en nutrición, enfermería y contacto directo y estrecho con el médico tratante, recalcando que la bomba de insulina es una indicación médica, marcaron la presentación de una estrategia comercial potente hacia los pacientes.
Permítanme algo que puede parecer una arrogancia. Lo más fácil ya ha sido hecho: lanzar un producto de probada eficacia y calidad. Ahora en base a los protocolos fijados, cumplir las promesas que se hicieron representa el mayor desafío, el que sólo con el paso del tiempo podremos evaluar.
Y les aseguro que dada la importancia del tema, estaremos muy atentos.
¿Acaso no es esa la “chilean way”?
