Cada cierto tiempo se instala la polémica cuando a las personas beneficiarias del GES por diabetes, ya sea en el sistema privado o en el público, nos cambian los insumos en las canastas.
Así puede pasar un mes en que vamos a buscar la insulina y las tiras reactivas y en la siguiente consulta médica el doctor hace la receta y anuncia que la anterior insulina ya no está disponible.
Eso ha pasado recientemente con los afiliados a la Isapre Consalud, específicamente en diabetes tipo 1.
Claro, de la sorpresa inicial se pasa prácticamente al espanto al escuchar la respuesta de algunos médicos antes las protestas: “bueno, si quieres reclamar hazlo, a ver cómo te va…”.
El caso puntual de ahora es el cambio de insulina NovoRapid de Novo Nordisk, que sale de la canasta de Isapre Consalud y entra Humalog de Lilly.
Nadie acá viene a hacer ninguna defensa de la libre competencia ni a cuestionar si hay razones netamente económicas para justificar la medida.
El punto es cómo se hacen las cosas y los efectos que acciones de este tipo pueden tener en la salud del paciente.
No conozco isapre que informe con anticipación a sus afiliados (cautivos por la preexistencia) de cambios en las canastas. O nos enteramos en la consulta del médico, cuando vamos a buscar al receta porque ya se nos están acabando los insumos, o, lo que considero más grave, nos llevamos la desagradable sorpresa en la cadena de farmacias a la que la isapre nos obliga a concurrir. Y es que en la farmacia el margen para hacer un reclamo es casi nulo.
Muchos dirán que entre NovoRapid, Humalog y Apidra de Sanofi-Aventis no hay mucha diferencia. Y en la generalidad tienen razón. Todas son insulinas de acción ultrarápida, que se usan en terapia con multidosis para los bolos en las comidas o corregir hiperglicemias, o en terapia con bomba.
Pero como ya hemos visto, cada paciente es una historia individual y no en todos tienen los mismos efectos.
Por otro lado, sólo una de ellas (NovoRapid) tiene un pen con dosificación de 0.5 UI, lo que lo hace muy usado en pacientes pediatricos o adultos con especial sensibilidad a la insulina y que requieren medias dosis.
Entonces… ¿da lo mismo qué insulina usar? Creo que la mayoría de los pacientes diremos no, no da lo mismo. Además, ¿resulta lógico que sea la isapre la que le diga al médico qué recetar? No me parece.
Entonces hacemos las quejas. ¿A quién? Al doctor primero, a la isapre después, a la Superintendencia de Salud si no nos satisfacen las respuestas… Y hasta al laboratorio para averiguar por qué ya no están en la canasta de la isapre.
¿Y qué respuestas podemos obtener? Desde el médico que se encoge de hombros y dice: “bueno, no puedo hacer nada”, pasando por un rotundo “la isapre es libre para, cumpliendo la ley, decidir que marca de insulina entrega” hasta la que nos da la Superintendecia de Salud, que creo es finalmente la más clara.
Una glucomamá ya hizo parte del trabajo por nosotros. Ella, preocupada por el tratamiento de su hija que usa NovoRapid, y se beneficia con la dosificación de medias unidades, escribió a la Superintendencia de Salud y esta es la respuesta textual:
“Respecto a su consulta, le informo que, efectivamente lo que se garantiza en el caso que usted pregunta es el otorgamiento de la insulina ultra rápida para la paciente, con lo que la isapre cumple al indicarle el medicamento HUMALOG.
Sin perjuicio de lo expuesto, hago presente a usted que si el médico tratante de la RED y, que atiende a su hija, estima o justifica que debe seguir el tratamiento para su Diabetes Mellitus tipo I con el medicamento
NOVORAPID, por razones de índole sanitarias, la isapre estará obligada a seguir otorgándoselo, pero es el facultativo quien debe indicarlo.”
Está claro, ¿no?
La isapre cumple la ley entregando insulina ultrarápida (de la marca que sea). Pero si el médico tratante justifica que se debe seguir con una en especial (en este caso NovoRapid) la isapre está obligada a hacerlo.
Entonces… Las personas afectadas deben ir donde el médico GES de la Red de Prestadores de la Isapre (con lo que cuesta agendar hora con ellos). Y buscar con ese médico los argumentos para que les mantenga la insulina. O sea, hay que ponerse de acuerdo con ellos. Justamente con esos médicos que trabajan precisamente para la isapre, para que le digan a su empleador que la “otra” insulina, esa que ellos sacaron de la canasta, es mejor para su paciente.
¿Cuántos de ustedes están dispuestos a hacerlo? ¿Cuántos de los médicos que trabajan en los centros médicos que prestan servicios a las isapres están dispuestos a contravenir las reglas que su empleador les impone? ¿Cuántos de esos médicos están dispuestos a pelear por la mejor calidad de vida de su paciente?
Yo creo que no hay peor gestión que la que no se hace. Y las peleas, cuando pueden resultar en un beneficio concreto para uno, hay que darlas igual, ojalá desde lo colectivo: si más personas reclaman lo justo, mejor.
¿Llegará el día en que las canastas seas iguales para todos y nunca más tengamos un problema como este? Ojalá.