Archivo de la categoría ‘La vida diaria’

Atentos!

Lunes, 4 de octubre de 2010

Es cierto. Puede haber innumerables razones para cometer un error…

Por esas circunstancias de la vida moderna, terminé la tarde del sábado pasado comiendo junto a mi señora e hijo en el patio de comidas de un mall.
Ok. Harto donde elegir, rápido, barato, no había ánimo de ir a un restaurante.

Sin embargo, rodeado de la modernidad arquitectónica y este estilo de vida de hoy, hubo un hecho que me hizo sentir como si volviera no sé, unos 15 años atrás.

Con mi señora pedimos un par de pizzas que incluían bebidas. Agua soda pare ella y Coca Light para este servidor.

Ella se fue a sentar mientras estaba listo lo que habíamos ordenado pues las pizzas las preparan en el momento.
No había mucha gente frente al mesón, por lo que pude seguir con la mirada todo el proceso: la destreza casi circense del quien preparaba las pizzas con la masa volando por los aires para estirarla, los ingredientes dispuestos con un cuidado desorden y al horno pues.
Mientras, otro dependiente ubicaba la bandeja con los cubiertos, servilletas y bebestibles. La soda para mi esposa era lo más fácil… aunque parece que siempre les sorprende que alguien puede querer beber sólo agua con un poco de gas.

Y aquí vino el detalle. Mientras el comprobante decía claramente que yo había pedido una Coca Light (sólo porque no tenían Pepsi Ligth que es mi favorita ;) ) pude ver que quien me estaba atendiendo sirvió una Coca normal. Le puso la tapa al vaso mientras conversaba con un colega y la dejó sobre mi bandeja.

Yo estaba a no más de dos metros de distancia. Pude decirle antes que la sirviera que estaba cometiendo un error, pero creí mejor esperar.

Cuando salió la pizza del horno y me entregó mi pedido, amablemente me preguntó si se me ofrecía otra cosa. Le dije que por supuesto, que mi pedido era con bebida light y él había puesto una normal. Miró el ticket dudando de lo que le decía, tomó el vaso servido, lo botó a la basura y sirvió la correcta. Cuando se me acercó le dije: “si yo no tuviera diabetes, te la había aceptado, pero no puedo, es un tema de salud”.
Le di las gracias y me fui. No se si lo entendió. El tráfago de los pedidos que ya se empezaban a acumular lo hizo sumergirse nuevamente en una rutina mecánica que parece no admitir errores.

Hace 24 años recuerdo que casi con vergüenza tenía que explicar que tenía diabetes, que no podía comer azúcar y todas esas cosas cuando un mozo, en un restaurante, me miraba raro porque pedía bebidas ligth. Claro, no había mucha variedad donde elegir y “cuidar la figura” era cosa de mujeres. Además con lo flaco que estaba… cuidar la línea parecía un despropósito.

La modernidad quiso que llegarán las famosas bebidas en máquina, esas que mezclan el líquido con el gas en el momento de servirlo y puaj que saben mal, nunca las mezclas son iguales y muchas veces me ha quedado la duda que lo que me sirvan sea verdaderamente light. Por eso prefiero las bebidas en lata o botellas, con eso me voy a la segura.

Pero si me toca consumir de máquina… que por lo menos salga de donde está el logo de la light. Y para eso, hay que estar bien atentos.

El valor de una glucemia

Martes, 14 de septiembre de 2010

Glucemia Perfecta!

¿Cuál es el verdadero valor de una glucemia me pregunto yo?

Y la respuesta no va por el lado del costo monetario, que hoy, en Santiago de Chile, bordea los CLP$ 400 más o menos (algo así como US$0,80.).

La semana pasada tuve la fortuna de estar con más de un glucolega, en distintas circunstancias. También estuve con personas que no teniendo diabetes están muy ligadas a este dulce mundo.

Más allá de las simpatía que siento por todos ellos (por lo general no me reúno con personas que no me caen bien) pude observar una cosa en común que me llamó poderosamente la atención.

Y es que las reuniones estaban situadas en un café o en una oficina, en horarios propicios para comer o tomar algo.
Y yo siempre que como algo que contenga aunque sea una mínima cantidad de hidratos de carbono, me controlo. Es algo automático. No lo puedo dejar pasar, siento que no lo debo dejar pasar.

Y me cuestionaron que me midiera tanto…

Actuar en base a supuestos ya no me sirve.

Ha pasado mucha agua bajo el puente, o azúcar si se quiere ser más literal je je je je, para suponer que si me siento bien estoy “muy bien”… O por el contrario. ¿Cuántos de quienes me leen ha confundido una baja con una alta porque le hicieron caso a los síntomas nada más, sin pincharse el dedo? Y el rebote de vuelta sólo tiene esa explicación, ¿o no?

Muchos me preguntan y se asombran de mis hemoglobinas glicosiladas ya casi fijas en torno a los 6,0 y 6,2% hace más de 6 años. Pero esa cifra es el resultado del control. Y no de otra cosa.

Alguien me dijo (espero que en broma) que un día de estos le gustaría quitarme mi glucómetro y hacerme comer y beber sin medirme la glucemia para ver qué hago…

Y yo que lo pienso, me digo que eso sería un desastre.

Voy a un café y pido un moka, descafeinado con leche descremada (mi gastritis lo agradece).Y ya antes averigüé que ese café tiene 46 grs. de hidratos de carbono… Y junto con la glucemia, ahí está el dato para programar el bolo que la bomba me administrará. ¿Qué pasaría si no me mido y no me inyecto insulina para ese café? A menos que esté bajo una hiperglucemia no la evita nada.

No siento que se un lujo medirme tanto, para mi es una necesidad. Algunos pensarán que es una obsesión, quizás, pero me siento bien.

Una amiga me ofreció un jugo light… Y por supuesto que me medí y me puse insulina, pues esa botella de 200 cc de jugo “light” tenía 22 grs. de hidratos de carbono, ¿cómo los voy a dejar pasar así como así?

Entiendo que hay un número importante de glucolegas que quizás no recibe todas la cintas que necesita al día, pero está en nosotros asumir el protagonismo de nuestro tratamiento y luchar por ellas.

Hoy, ese valor que muestra mi máquina forma parte del arsenal de armas que tengo para luchar por evitar las complicaciones de la diabetes, y siento que cualquier esfuerzo que haga por ello cuenta.

La etiqueta de la diabetes.

Miércoles, 8 de septiembre de 2010

¿Han escuchado hablar de la “etiqueta de la diabetes”?

Bueno, la verdad es que al contrario de lo que pudiera pensarse, se trata de una serie de 10 consejos dirigidos a personas que NO TIENEN diabetes…

Es una cartilla patrocinada por Roche Diabetes Care en los Estados Unidos, que pretende mostrar que con pequeñas acciones nuestra diabetes puede ser algo más llevadero.

Me parece muy pertinente compartir con ustedes una traducción que hice, no sólo porque estoy seguro que les arrancará más de una sonrisa, si no porque es una espléndida manera de acercarnos a quienes nos rodean sin eufemismos, y en forma muy directa cuando se trata de hablar de diabetes.

Veamos entonces:

1.- No ofrecer consejos no solicitados acerca de mi alimentación u otros aspectos de mi diabetes.
Puedes tener buenas intenciones, pero entregar un consejo a alguien sobre hábitos personales, especialmente cuando no han sido solicitados, no es muy apropiado. Por otro lado, muchas de las creencias más populares acerca de la diabetes (“deberías dejar de comer azúcar”) están obsoletas o simplemente equivocadas.

2.- Darse cuenta y apreciar que la diabetes es un trabajo duro.
El manejo de la diabetes es un trabajo de tiempo completo al que no postulé, que no quería y al que no puedo renunciar. Eso implica reflexionar sobre qué, cuándo y cuánto comer, al tiempo de considerar el ejercicio, los medicamentos, el estrés, el monitoreo de azúcar en la sangre y mucho más todos y cada uno de los días.

3.- No me cuentes historias de terror sobre tu abuela u otras personas con diabetes.
La diabetes es bastante aterradora e historias como esas no son alentadoras. Además, ahora sabemos que con un buen manejo, las probabilidades de que se pueda vivir una vida larga, saludable y feliz con diabetes son muy buenas.

4.- Ofrece unirte a mi para realizar cambios a estilos de vida saludable.
No tener que hacer el esfuerzo solo, como comenzar un programa de ejercicios, es una de las formas más poderosas en las cuales puedes ayudar. Después de todo, cambios a estilos de vida saludable, pueden beneficiar a todo el mundo.

5.- No mires con cara de espanto cuando controlo mi azúcar en la sangre o me inyecto.
Tampoco es divertido para mi. Controlar el azúcar en la sangre y tomar medicamentos son cosas que debo hacer para manejar bien mi diabetes. Si tengo que esconderme cuando lo hago, lo hace mucho más difícil para mi.

6.- Pregunta cómo podrías ayudar.
Si quieres ser solidario, hay muchas pequeñas cosas que yo apreciaría con las que tú me ayudaras. Sin embargo, lo que yo realmente necesito puede ser muy distinto de lo que tú crees que yo necesito, así que pregunta primero.

7.- No des ánimo sin pensar primero.
La primera vez que supiste de mi diabetes, quisiste apoyarme diciendo cosas como: “Hey, podría ser peor, podrías tener cáncer!” Esto no me hará sentir mejor. Y el mensaje implícto parece ser que la diabetes no es importante. Sin embargo, la diabetes (como el cáncer) ES importante.

8.- Apoya mis esfuerzos para el auto cuidado.
Ayúdame a implementar un ambiente para tener éxito ayudándome en la elección de comida saludable. Por favor, acepta mi decisión de rechazar una comida en particular incluso cuando realmente te gustaría que la probara. Eres más útil cuando no eres una fuente de tentación innecesaria.

9.- No espíes o comentes mis glucemias sin preguntarme primero.
Estos números son privados a menos que yo elija compartirlos. Es normal tener números que a veces son muy bajos o muy altos
Tus comentarios no solicitados acerca de estos número pueden agregar a la desilusión que ya siento frustración y enojo.

10.- Ofrece tu amor y aliento.
Mientras trabajo duro para manejar con éxito la diabetes, algunas veces sólo saber que te importa puede ser muy útil y motivador.

¿Qué les parece? Comentar esto puede ser una buena forma de iniciar una conversación sobre diabetes con esa persona que siempre está al lado nuestro pero no sabe muy bien como ayudarnos.

Puedes descargar una copia del original en inglés y en formato .PDF haciendo clic en el enlace Behavioral Diabetes Institute

Exámenes en el Sector C

Lunes, 6 de septiembre de 2010

En el Laboratorio

Esta mañana me correspondió ir a hacerme algunos exámenes de rutina.

Acudí como de costumbre al Laboratorio de la Universidad Católica de Chile que está ubicado en Irarrázaval esquina Diagonal Oriente, en la Comuna de Ñuñoa. Me resulta muy cómodo porque además está cercano a mi casa.

Hace unos tres meses ya me los había hecho pero tuve que modificar la dosis de un medicamento por el hipotiroidismo que tengo, por lo que en esta ocasión tocaba el control para evaluar cómo estoy.

Las cosas han cambiando bastante desde las primeras veces que iba al laboratorio.

Desde el lugar físico, hasta los elementos que se usan en el procedimiento.

Por lo general antes, la ida al laboratorio implicaba para mi una ansiedad controlada… Saber cómo iba mi tratamiento, conocer en cifras la evaluación de cómo estoy, con parámetros por todos aceptados, donde el “me siento bien” da paso a un porcentaje por ejemplo, nos hace a todos iguales.

Ha pasado el tiempo y hoy ya no hay ansiedad y sí un cierto automatismo que quedó demostrado desde el momento en que el recepcionista me mira con cara de complicado para decirme: “Sabe caballero, uno de los exámenes que le pidieron necesita la recolección de orina por 24 horas…” “Yiaaaaaaaaa”, le dije yo, “¿Qué hay con eso”. “Es que se necesita la orina…”. “Bueno, pues si yo la traigo…” “Ah, está bien entonces”.

Me gustaría detenerme un poco acá. Durante toda nuestra vida con diabetes deberemos someternos a muchos exámenes, unos más simples que otros, unos más costosos que otros. Sin embargo habrán varios que se repetirán. Y conviene familiarizarse con sus nombre, conviene saber para qué son, para que sirven, qué es lo que se busca determinar con su resultado. Es cierto, a veces hasta los nombres abruman, pero es bueno siempre saber de qué se tratan. Y la primera fuente de información será el médico. Si su médico les dice “vamos a hacer estos exámenes”, vamos! lo lógico es que ustedes le pregunten para qué son, por qué quiere hacerlos. La ignorancia es el origen de muchos errores, y está en nosotros remediarlo.

Volviendo a esta mañana, en la sala de espera ya no hay tantos “viejitos” y sí más gente como uno… ¿Será que me he empezado a convertir en “viejito”? No lo se, pero es curioso. Antes, siempre yo iba al laboratorio y estaba lleno de adultos mayores… ¿Será que es más tarde? Las 8:45 sí es tarde considerando que abren a las 7:30 hrs. y la gente mayor suele madrugar para estas cosas. Pero tener gente de mi edad al lado me hace sentir “normal”. ;)

Ya una vez cruzada la mampara que separa la sala de espera de los box de atención, la auxiliar me dice: “¿Vino en ayunas?”. Sí, dije yo. Agrega ella: “Así que le pidieron una microalbuminuria… ¿Y me puede contar cómo recolectó la orina?”. Le seguí la corriente y se lo conté casi detalladamente: “Aquí, en esta botella de agua mineral hay orina de 24 horas. Comencé ayer domingo por la mañana, pero la primera del día no está incluida y sí lo está la primera del día de hoy lunes…”. A lo que no pude dejar de agregar… “Llevo como 20 años haciéndome el mismo examen…”. “…Mmmm… Es que hay mucha gente que comete el error de juntar sólo la del día completo por eso se lo tengo que preguntar…”, agregó ella.

En fin. Nos pusimos a conversar de diabetes, de lo indolora y prácticas que eran las agujas ahora, de mi bomba de insulina y los cambios de cánula.

El procedimiento no tomó más de 5 minutos.

Al final nos despedimos cordialmente y me dijo que iba a tratar que la microalbuminuria estuviera esta tarde también, junto con los exámenes de sangre, los que ahora puedo imprimir yo mismo buscándolos en el sitio web del laboratorio…

Las cosas han cambiado bastante me decía a mi mismo, cuando al salir pude ver que la sala de espera estaba llena de viejitos otra vez.

Más fotos acá

Muy baja… wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.

Jueves, 22 de julio de 2010

Muy baja.
Es cierto.

Hay quienes dicen que una hipoglucemia forma parte de la demostración de que nuestro tratamiento está haciendo su efecto: que la insulina, que la alimentación, que el ejercicio… que todo está bien.

Ahora bien. Una hipogluecemia no ocurre porque sí. Siempre hay una razón, por muy misteriosa o escondida que parezca.

Despertar luego de llevar poco más de una hora profundamente dormido, todo mojado por el sudor, con una sensación de mareo intensa y además sin poder fijar la vista muy bien no es agradable.

Las tabletas de glucosa entraron  a mi boca antes de sacar siquiera el lancetero del estuche del glucómetro. Agradezco esos minutos de cordura que todavía me quedan para no hacer tonteras o necesitar que alguien me ayude. Mi esposa dormía a mi lado y no la iba a despertar, a menos que la situación de escapara de mis manos, y no quiero decir con esto que se me cayera el glucómetro al suelo :)

28 mg/dL marcaba la máquina. Yo he tenido 27 como lo más bajo registrado. Nunca un Lo ni un Hi, por fortuna.

¿Pero qué había pasado?

Pues que  mi hijo me había pedido que jugáramos con su consola Wii un rato antes de dormir… Y la verdad es que sub estimé el impacto que esos “pequeños” movimientos de mi brazo y casi todo mi cuerpo, para tratar de ganarle (cosa que nunca puedo lograr), iban a tener en mi glucemia.

El ejercicio no más. Una pueba más que la vida sedentaria no nos conduce a nada, y no sólo a quienes ya tenemos diabetes, si no a todo el mundo.

Seguiré intentando ganarle a mi hijo, pero esta vez voy a preocuparme más de medirme antes, durante y después… y a ver si con una colación extra le puedo dar más batalla y dormir tranquilo :)

Ah… Y ojo papás, más atención con las consolas que involucran movimientos del cuerpo, puede ser esa la razón de las hipos sin causa conocida.

:)

En primera persona…

Martes, 22 de junio de 2010

Este post lo escribí hace un tiempo ya y lo publiqué en mi anterior blog… Sin embargo es de los que siempre leo otra vez… Es mi cable a tierra. Y apropósito de algunas cosas que han pasado en los últimos días se los voy a mostrar otra vez.
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Qué fácil resulta para algunos de nosotros caer en la tentación…

Nos convertimos en diabéticos insulino dependientes a muy corta edad. Y en la medida que pasan los años, y vamos aprendiendo cada vez más de esta condición, nuestro nivel de conocimiento nos lleva a límites impensados.
Qué facil resulta entonces caer en la arrogancia de creernos médicos, de creer que todo lo que leímos y lo que aplicamos con nuestra diabetes debe aplicarse a todos los diabéticos.
Qué fácil resulta decirle a una madre de un chiquito debutante, con una hipoglicemia severa con convulsiones “No, no se preocupe, si hipoglicemias va a hacer toda la vida, entonces… una más o una menos, que más da”.
Qué fácil resulta ceerse un Dios en el manejo de la diabetes, un todopoderoso, que todo lo sabe y todo lo que hace es ley… Alguien que está por encima de todos.
Qué facil resulta creerse líderes porque llevamos más de la mitad de nuestra vida siendo diabéticos y nos hemos convertido en “ejemplos” dignos de imitar: aprendimos de la manera más dura todos los trucos y manejos poco ortodoxos para hacer de la diabetes nuestra aliada… y a veces creemos que eso está bien.
Qué fácil resulta creerse “Educador en Diabetes” por el sólo hecho de ser diabético, como si el conocimiento de las tablas de multiplicar nos calificara para pararnos frente a un curso de 25 niños en un colegio como “maestros” y enseñarles a multiplicar…
Qué fácil resulta darle indicaciones a una persona ignorante en el tema, inocente, que cree en ti por tu labia y postura frente a la vida.

¿Qué nos cuesta asumir nuestra propia ignoracia? ¿Qué nos cuesta ser consecuentes? ¿Qué nos cuesta respetar a un profesional que no por nada gastó al menos 12 años de su vida en aprender de medicina? Tal vez no estemos de acuerdo con su manejo… pero no somos médicos.

Es cierto. El poder que nos confiere el hablar en primera persona es fuerte. Pero por lo mismo debemos ser responsables. Si queremos ser el espejo del niño que recién está partiendo debemos ser consecuentes y humildes.
Debemos asumir nuestra ignoracia, nos hará más nobles.
Debemos tener conciencia que ningún consejo que nosotros pudiéramos dar reemplazará jamás la opinión de un médico, jamás.

¿Qué es lo que quiero? Llegar con mi testimonio de vida de hombre, esposo, padre, profesional, de diabético por ya largos 24 años a quienes recién están comenzando, también a quienes ya llevan un tiempo y todavía no encuentran el tratamiento óptimo para su vida.
No quiero premios ni alabanzas. No quiero dejar a una madre temblando por el siniestro futuro que le auguro a su hijo, prefiero que esa madre se informe más y lo deduzca al conocer mi buena historia y al darse cuenta que tal vez ella no lo está haciendo tan bien como parece…

Prefiero un “gracias” desde el alma, por el ejemplo de vida que estoy dando más que las loas por mis “incuestionables conocimientos médicos sobre diabetes”.

Llevo 24 años aprendiendo de diabetes. Y cada día descubro algo nuevo.

Me nutro con otros diabéticos y sus historias, me nutro con lo que cuentan sus padres, sus hermanos, sus esposas e hijos. Me nutro de un contacto cercano con distintos profesionales de la salud: médicos, enfermeras, nutricionistas, psicólogos. Con cada uno de ellos aprendo y discuto distintos puntos de vista. Los respeto y me respetan. Jamás le diría a un paciente que cambie de tratamiento, jamás le diría que su médico lo está haciendo pésimo, no tengo los estudios para hacerlo. Lo que si puedo hacer es confrontarlo con otros tratamientos y concluir que un ajuste podría mejorar su calidad de vida… como ha mejorado a lo largo de estos años la mía.

En Sudáfrica: Mi Tab y Yo.

Viernes, 28 de mayo de 2010

En Sudáfrica: Mi Tab y Yo.

Quiero compartir con ustedes una foto que es una de mis favoritas, histórica para mi.

Primero porque fue tomada en Cape Town, Sudáfrica, el 8 de diciembre de 2006, en el marco del Congreso Mundial de Diabetes, al que asistimos con Carolina Kahler, por entonces Gerente General de la Fundación Diabetes Juvenil de Chile.

Y segundo porque lo que ven en mi mano es una lata de Tab, una bebida cola que ya no se vende en Chile hace mucho tiempo, pero que era la única que existía en 1986, cuando fui diagnosticado…
Habían pasado más de 20 años y muchas bebidas light han llegado al mercado y otras se han ido… como la Tab.

Por lo mismo es que muchos recuerdos vinieron a mi memoria cuando la tuve en mis manos, y no perdí la oportunidad de inmortalizar el momento.

Ahora, siendo francos, la encontré igual de mala que cuando tenía 18 años, jajajajaja.

Los insumos del mes y alguna reflexión

Jueves, 27 de mayo de 2010

Los insumos del mes

Y me pasé un mes para retirarlos…
Es que han sido tantas las cosas que han pasado que me olvidé de renovar mi receta GES. Y al pedir hora con la doctora que me corresponde, tenía su agenda llena, no me quedó más que esperar cuatro semanas para visitarla.

Decidido a asumir mi olvido, y siendo mi responsabilidad, revisé que tenía insulina extra para llegar hasta la fecha sin problemas. Donde sí había inconvenientes era con las tiras reactivas.

Bueno, metí la mano a mi bolsillo, compré algunas. Un buen amigo me ofreció otra caja (te la debo Leandro y en cuanto nos veamos te la repongo) y un laboratorio por ahí también me “auspició”.

Ok. Visita a la doctora y con la receta, luego de la isapre, rumbo a la farmacia.

¿Tendrían todo lo que necesitaba?

Como me estoy midiendo más seguido, esta vez le pedí a la doctora que aumentara las cintas: de 8 a 10 diarias, por lo tanto necesito 300 para el mes, seis cajas de 50. Si cuando usaba 8 nunca tenían todo el stock en la farmacia, esperaba que esta vez que ocurriera lo mismo.

Pero no, para mi sorpresa estaba todo, bueno, casi todo.
Seis cajas de cintas Optium, una caja de 5 cartuchos de insulina Novo Rapid, un Glucagen Hipokit y 300 lancetas… de las que sólo habían 200. Y esto no me importa pues no son las lancetas que uso (mi lancetero es el Multiclix, del Laboratorio Roche).

Entonces puedo decir que me fue bien, pues lo que más me importa, tiras e insulina, sí estaba.

¿Habré dejado a alguien sin tiras? ¿Qué pasará el mes siguiente? ¿Si la dependiente que gentilmente me atiende ya no estará porque saldrá con prenatal… quien esté lo hará igual?

Estas pequeñas cosas me hacen feliz…

Jueves, 8 de abril de 2010

Refrigerio de media mañana...

Y por lo mismo las comparto.

Esta mañana, en medio del trabajo simplemente sentí ganas de comer algo.
Aprovechando que laboro en casa, fui a la cocina y, mientras hervía el agua para un té, miré en la despensa. Muchas galletas dulces y otras cosas… Y por ahí unas brownies (esos quequitos de chocolate con un poco de nuez encima).
Ok. Glucemia del momento 100, dosis de insulina 2,5 UI y a disfrutar…

Una hora y media después disfruté más. Con una glucemia post brownie de 99 mg/dL todo había estado bien. Bien el cálculo del bolo, bien la basal y la panza bien satisfecha…

Ah… Estas pequeñas cosas que me hacen feliz :)

Glucemia post brownie

Junto a Mamá Terapeuta

Martes, 9 de marzo de 2010

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MamáTerapeuta & MiDiabetes

Qué duda cabe!
Causas distintas, mismo medio, mismo objetivo: ayudar a nuestros iguales. Blogueros solidarios.

Junto a mi señora, a quien le debemos el registro gráfico y la mayor parte del aporte, hoy estuvimos en el departamento de Sonia, el cuartel general de Mamá Terapeuta.

Nos sumamos a su campaña de ayuda a niños con necesidades especiales que a causa del terremoto han visto peligrar su tratamiento.

Y a pesar que tenemos contacto casi a diario a través de los ciber espacios que compartimos, hacía falta el encuentro en vivo y en directo (¿un par de años ya sin vernos Sonia? Hay que decirle a Mariana que organice algo, jejeje).

Si hasta seguidores en común tenemos ( y ojo, que no son nuestros amigos más personales).

Poco a poco hemos ido recorriendo el mismo camino, con algunos matices, pero en esencia nos interesa lo mismo.

Gracias por estar allí. Gracias por permitirnos ayudar a quien lo necesita.

Aunque sea una frase manida, ayudar hace bien y estoy seguro que no miento si digo que con Sonia nos sentimos muy bien!