Archivo de la categoría ‘Opinión’

¿Hemos perdido la esperanza?

Miércoles, 30 de noviembre de 2011



El mes de noviembre, en el que conmemora el día 14 el Día Mundial de la Diabetes, está llegando a su fin. 

Para nosotros, la comunidad en torno a la diabetes, y me refiero a pacientes y sus familias y amigos, profesionales de la salud y la industria, es un período que suele estar lleno de actividades en las que tratamos de enviar mensajes positivos, de educación y prevención hacia toda la sociedad.


Concursos audiovisuales para incentivar el mostrar la diabetes en forma positiva, el Congreso de la Sociedad Chilena de Endocrinología y Diabetes en Anotofagasta, jornadas de actualización en clínicas privadas, un campeonato de futbolito para niños y jóvenes con diabetes tipo 1, variadas actividades en centros de salud públicos y privados, el gran espectáculo llamado Día D en el Teatro Caupolicán, para finalizar con el Palacio de La Moneda iluminado de azul mostrando el compromiso del estado en materia de prevención y educación, son sólo una muestra de lo que fuimos partícipes y testigos.

Sin embargo, y con esto estoy entregando una opinión absolutamente personal, todo aquello se ve disminuido frente al poder que puede tener un producto televisivo de consumo masivo, como es una telenovela.

En agosto pasado me informé que una nueva telenovela sería puesta al aire en el horario de la tarde en TVN. Su nombre, “Esperanza”. Sin entrar en detalles sobre el argumento, llamó mi atención que dos de sus personajes, en este caso niños, tuvieran diabetes tipo 1.

Confieso que s
ólo vi los tres primeros capítulos. A algunos les puede parecer arrogante lo que viene a continuación y lo refutarán diciendo que es sólo una telenovela, es ficción, pero me eso bastó para darme cuenta que la documentación sobre el tema no había sido todo lo acuciosa que muchos de nosotros, pacientes con DM1 informados, hubiéramos querido.



Cuando ya uno de los niños tiene diabetes tipo 1, el otro hace su debut y el médico les informa a los padres que “el niño tiene un shock diabético”. 

He escuchado a muchos profesionales de la salud, en Chile y en el extranjero, en congresos charlas y otras instancias, hablar sobre diabetes y el debut de la DM1, y nunca les he escuchado el término “shock diabético”. Hoy por hoy, ese es un término confuso pues la verdad sea dicha, al momento de debutar un niño con diabetes tipo 1, lo más probable es que si la situación es verdaderamente grave lo que vaya a presentar sea un “coma diabético” por una cetoacidosis.

No me detendré en aquello. Con todo ya encontraba positivo que al menos el tema estuviera instalado, sobre todo con uno de los niños que tenía un buen manejo de su diabetes.



Pero mi sorpresa fue mayúscula al recibir por parte de una seguidora de MiDiabetes, madre de un adolescente con DM1, la información que un portal en internet publicaba la noticia que uno de los personajes principales “moriría producto de su enfermedad”.



Acá está el enlace.



A buen entendedor, pocas palabras. 



La noticia deja entrever que el hijo de una de las parejas protagonistas, aquel que fue diagnosticado en los primero capítulos, fallecerá a causa de la diabetes tipo 1. ¿Será por su mal control? ¿Será por una sobre dosis accidental o provocada de insulina? No lo sé.

Asumo que cualquier cosa que diga de aquí en adelante es un prejuicio formado desde la lectura de esa información que hasta este momento no ha sido desmentida por la producción del programa.


Pero sólo enterarme que ese hecho aparecerá en las pantallas de todos los chilenos (como reza el eslogan de TVN), y de muchos otros extranjeros que la siguen por internet, me genera un gran malestar, me genera indignación.

Con el anunció que “harán desaparecer a un personaje producto de su enfermedad”, me queda claro que en TVN han desaprovechado una magnífica oportunidad de educar a la población.



Conozco a cientos de niños iguales a “Rodrigo”, el personaje de la telenovela, y si bien es cierto el manejo de la diabetes tipo 1 no está exento de dificultades, son muchos más, la mayoría, los que salen adelante y pueden desarrollarse y vivir una vida prácticamente normal.



Lamentablemente, una vez más los medios nos demuestran que en el afán de la búsqueda del rating, no trepidan en apelar a las pulsiones más básicas y fáciles a las que se pueda recurrir. Apelar al dolor y la empatía por la pérdida de un ser humano, y en esta caso un inocente niño, es burdo.



Me pregunto qué irá a pensar un chiquito de 8 años, con diabetes tipo 1, cuando vea que “en la tele, el niño con diabetes se muere por su enfermedad”. ¿Qué pensará un padre que hoy tiene dos hijos sanos, de la misma edad de los protagonistas? “Los niños con diabetes se mueren jóvenes”. Y la angustia que invadirá a esa mamá, cuya hija fue recién diagnosticada, y que estaba viendo la telenovela porque la vecina le dijo que salía un niño igual a su hija, con diabetes, y en una de esas podía aprender más…



El Dr. Elliot Joslin, en la década de los 50, dijo que la educación no es parte del tratamiento de la diabetes; la educación ES el tratamiento.



Y es justamente allí en donde nuestro país tiene deficiencias.
Hoy contamos con profesionales de la salud capacitados e insumos de última generación para poder tener un buen tratamiento. Pero fallamos en la educación.



Los esfuerzos que hacen asociaciones de pacientes, profesionales y centros de salud (clínicas y hospitales) y pacientes como yo por educar con optimismo, se van simplemente a la basura frente al poder de alcance que tiene lo que muestra la televisión.



Me avergüenza además que en canal que se dice de todos los chilenos ponga en pantalla algo así. Y me indigna más que parte de los fondos que se utilizaron en la realización provengan del Consejo Nacional de Televisión… porque si a mi me hubieran avisado que iban a usar mis impuestos para tratar de esta forma la diabetes tipo 1 en tv, no se los concedo.



¿Qué nos queda esperar? No lo sé.

 ¿Tenemos que esperar?

Yo no pretendo que se muestre todo color de rosa, la vida no es así, pero sí exijo que lo que diga se ajuste a la realidad. Y frente al desconocimiento generalizado por parte de la población, quiero que se eduque.


No puedo creer que el mismo canal que dos días atrás mostraba a un grupo de niños y jóvenes con diabetes tipo 1 ganando un campeonato de futbolito, dando cuenta que no hay impedimentos para que con responsabilidad y los cuidado del caso hagan lo que más quieran, hoy muestre el lado más oscuro…




Dicen que la esperanza es lo último que se pierde. Ojalá los miles de personas que vivimos con diabetes, y por sobre todo los muchos niños y sus padres que ven en los buenos ejemplos la inspiración para enfrentar los desafíos que la diabetes les impone día día, no la pierdan.





Mientras, lo que sí sé es que yo voy a seguir dando la pelea.

Hago mías la palabras de Ofelia, que esta mañana frente a la ola de comentarios sobre esta noticia publicó en el muro de Facebook de MiDiabetes.cl: “como nos une la Tía Betty!! a veces pienso que somos unos pocos locos que andamos trasmitiendo todo el día con lo mismo, pero sus opiniones me confirman que esto que nos tocó tiene un propósito: educar, difundir, abrir mentes, generar esperanza. Una gran misión. La asumo con humildad y fuerza”.

Que así sea.

Marcelo González Guzmán

Diabetes tipo 1 desde 1986, a los 18.
Última HbA1c: 6.3%
Bomba de insulina desde 2006.

Primera Copa de Futbolito Accu-Chek, que vengan muchas más!

Lunes, 28 de noviembre de 2011

Final Copa Accu-Chek 2011

El sábado 26 de noviembre recién pasado asistí a la final de la Primera Copa de Futbolito Accu-Chek, para niños y jóvenes con diabetes tipo 1, una iniciativa del Laboratorio Roche para estimular la práctica del ejercicio, que como todos sabemos es un excelente aliado del buen control de la diabetes.

Si bien el resultado es importante para quienes estaban compitiendo, la Fundación Diabetes Juvenil de Chile se tituló campeón al derrotar en la final al representativo del Hospital Sótero del Río, lo que de verdad rescato es el hecho de que se haya realizado un evento de esta naturaleza.
 Es decir, quedó demostrado que con el compromiso de la empresa privada, con mucha organización y la respuesta entusiasta de las instituciones de salud que agrupan a los pacientes es posible sacar adelante una actividad de esta envergadura.

Me dio gusto ver como la industria es capaz también de ver al paciente, beneficiario directo de sus productos, como una persona integral y ofrecerle un evento distinto, de calidad, no sólo una charla o una degustación, no una promoción, si no todo un campeonato deportivo, en donde ningún detalle fue dejado al azar.


Los que me conocen de años saben como pienso. Soy de los que ve el vaso medio lleno siempre. Y cuando por ahí leo quejas que hablan que “por qué no se hizo en mi ciudad… por qué no nos invitaron… que pena estar tan lejos… por qué no mujeres… por qué no otras disciplinas” y otras en el estilo, siento un poco de rabia. 

Siento un poco de rabia porque llevo 25 años con diabetes tipo 1 y nunca había visto una actividad así en el país. Siento un poc de rabia porque llevo los últimos 10 años dedicado de lleno al tema de la diabetes desde el punto de vista comunicacional y noticioso, y eso me ha significado conocer varias iniciativas en el estilo que se hacen en el extranjero. Y siempre me preguntaba “y en Chile… ¿cuando?” Bueno. Ahora fue cuando. Hay que atreverse a hacer algo para recibir las críticas, pero también debemos ser justos y valorar en su justa medida el esfuerzo.


Entiendo que al interior del Laboratorio Roche desde hace un par de años ya que se venía gestando la idea que ahora se concretó. Y en buena hora.
 ¿Deberían haber más equipos? Sí, deberían haber, pero si las instituciones no responden, no se puede obligar a nadie. ¿Debería extenderse a otras ciudades del país? Seguro, pero Chile es tan largo que la logística se complica y hay que ver cómo resolver eso. Ya se anunció una segunda copa, para el próximo año, será la ocasión para mejorar.


Paralelamente, veo como hay grupos de padres de niños con diabetes tipo 1 que con mucho entusiasmo se están organizando en regiones. Asumiendo que no pueden esperar a que todo se los entreguen en bandeja desde Santiago decidieron hacer algo por ellos mismos. Y están saliendo adelante, dando sus primeros pasos.
 Lo anterior demuestra que en vez de quejarnos tanto debemos buscar la forma de acercarnos, conocer a otros iguales, organizarnos, tener una propuesta formal, presentarla a quien corresponda y lograr lo que más queremos: mejorar la calidad de vida de quienes vivimos con diabetes.


Queda demostrado que con la unión de las instituciones de salud, de pacientes y empresa privada en pos de un objetivo común se puede sacar adelante un campeonato y mucho más.

Felicito desde acá a todos los que participaron. Felicito desde acá a los ganadores. Y felicito especialmente a todo el equipo de Roche por hacernos pasar cuatro fines de semanas distintos, alejados de la rutina, disfrutando al aire libre de una sana y entusiasta competencia, para demostrarles a todos que con diabetes sí se puede.

Y quién sabe…
A lo mejor el próximo año hasta MiDiabetes tiene un equipo en competencia ;) y para eso necesitamos que vengan muchas copas más!


Cambios en canasta GES de Consalud.

Miércoles, 5 de octubre de 2011

Cada cierto tiempo se instala la polémica cuando a las personas beneficiarias del GES por diabetes, ya sea en el sistema privado o en el público, nos cambian los insumos en las canastas.
 Así puede pasar un mes en que vamos a buscar la insulina y las tiras reactivas y en la siguiente consulta médica el doctor hace la receta y anuncia que la anterior insulina ya no está disponible.

 Eso ha pasado recientemente con los afiliados a la Isapre Consalud, específicamente en diabetes tipo 1.


Claro, de la sorpresa inicial se pasa prácticamente al espanto al escuchar la respuesta de algunos médicos antes las protestas: “bueno, si quieres reclamar hazlo, a ver cómo te va…”.

El caso puntual de ahora es el cambio de insulina NovoRapid de Novo Nordisk, que sale de la canasta de Isapre Consalud y entra Humalog de Lilly.


Nadie acá viene a hacer ninguna defensa de la libre competencia ni a cuestionar si hay razones netamente económicas para justificar la medida. 



El punto es cómo se hacen las cosas y los efectos que acciones de este tipo pueden tener en la salud del paciente.



No conozco isapre que informe con anticipación a sus afiliados (cautivos por la preexistencia) de cambios en las canastas. O nos enteramos en la consulta del médico, cuando vamos a buscar al receta porque ya se nos están acabando los insumos, o, lo que considero más grave, nos llevamos la desagradable sorpresa en la cadena de farmacias a la que la isapre nos obliga a concurrir. Y es que en la farmacia el margen para hacer un reclamo es casi nulo.

Muchos dirán que entre NovoRapid, Humalog y Apidra de Sanofi-Aventis no hay mucha diferencia. Y en la generalidad tienen razón. Todas son insulinas de acción ultrarápida, que se usan en terapia con multidosis para los bolos en las comidas o corregir hiperglicemias, o en terapia con bomba.

Pero como ya hemos visto, cada paciente es una historia individual y no en todos tienen los mismos efectos.



Por otro lado, sólo una de ellas (NovoRapid) tiene un pen con dosificación de 0.5 UI, lo que lo hace muy usado en pacientes pediatricos o adultos con especial sensibilidad a la insulina y que requieren medias dosis.


Entonces… ¿da lo mismo qué insulina usar? Creo que la mayoría de los pacientes diremos no, no da lo mismo. Además, ¿resulta lógico que sea la isapre la que le diga al médico qué recetar? No me parece. 



Entonces hacemos las quejas. ¿A quién? Al doctor primero, a la isapre después, a la Superintendencia de Salud si no nos satisfacen las respuestas… Y hasta al laboratorio para averiguar por qué ya no están en la canasta de la isapre.

¿Y qué respuestas podemos obtener? Desde el médico que se encoge de hombros y dice: “bueno, no puedo hacer nada”, pasando por un rotundo “la isapre es libre para, cumpliendo la ley, decidir que marca de insulina entrega” hasta la que nos da la Superintendecia de Salud, que creo es finalmente la más clara.



Una glucomamá ya hizo parte del trabajo por nosotros. Ella, preocupada por el tratamiento de su hija que usa NovoRapid, y se beneficia con la dosificación de medias unidades, escribió a la Superintendencia de Salud y esta es la respuesta textual:



“Respecto a su consulta, le informo que, efectivamente lo que se garantiza en el caso que usted pregunta es el otorgamiento de la insulina ultra rápida para la paciente, con lo que la isapre cumple al indicarle el medicamento HUMALOG.

Sin perjuicio de lo expuesto, hago presente a usted que si el médico tratante de la RED y, que atiende a su hija, estima o justifica que debe seguir el tratamiento para su Diabetes Mellitus tipo I con el medicamento
NOVORAPID, por razones de índole sanitarias, la isapre estará obligada a seguir otorgándoselo, pero es el facultativo quien debe indicarlo.”



Está claro, ¿no?

La isapre cumple la ley entregando insulina ultrarápida (de la marca que sea). Pero si el médico tratante justifica que se debe seguir con una en especial (en este caso NovoRapid) la isapre está obligada a hacerlo.



Entonces… Las personas afectadas deben ir donde el médico GES de la Red de Prestadores de la Isapre (con lo que cuesta agendar hora con ellos). Y buscar con ese médico los argumentos para que les mantenga la insulina. O sea, hay que ponerse de acuerdo con ellos. Justamente con esos médicos que trabajan precisamente para la isapre, para que le digan a su empleador que la “otra” insulina, esa que ellos sacaron de la canasta, es mejor para su paciente.



¿Cuántos de ustedes están dispuestos a hacerlo? ¿Cuántos de los médicos que trabajan en los centros médicos que prestan servicios a las isapres están dispuestos a contravenir las reglas que su empleador les impone? ¿Cuántos de esos médicos están dispuestos a pelear por la mejor calidad de vida de su paciente?

Yo creo que no hay peor gestión que la que no se hace. Y las peleas, cuando pueden resultar en un beneficio concreto para uno, hay que darlas igual, ojalá desde lo colectivo: si más personas reclaman lo justo, mejor.

¿Llegará el día en que las canastas seas iguales para todos y nunca más tengamos un problema como este? Ojalá.

¿Con quién te comparas tú?

Miércoles, 14 de septiembre de 2011

Unas pocas divagaciones en este v-blog ;)
Apuntemos alto, no nos conformemos con poco.

Team Educativo 2011 de la FDJ, gracias por el trabajo bien hecho.

Martes, 12 de julio de 2011

Team Educativo FDJ 2011.

En nuestro país nos gusta reclamar. Siempre estamos encontrando todo malo. 
Sin embargo, por ahora son pocos los que se atreven a dejar estampado su malestar en los libros que para tal efecto tienen los comercios por ejemplo. Estoy seguro que más de algo mejoraría si se hiciera en forma constante…
Y que decir de una felicitación o una palabra de elogio… Eso sí que no lo he visto escrito nunca. Quizás no he leído lo suficiente, no lo sé.

Lo que sí sé es que hoy quiero ser muy justo. Hoy quiero destacar lo bueno. Hoy quiero felicitar desde esta tribuna al Team Educativo 2011 de la Fundación Diabetes Juvenil de Chile por el trabajo que están desarrollando.

En los últimos años he sido testigo de su crecimiento, de la importancia que cobra su labor y la verdad sea dicha, lo que hacen los chicos es notable!

Desde sus inicios, hace poco más de dos décadas, la Fundación Diabetes Juvenil de Chile se planteó como objetivos fundamentales acoger y educar a las personas con diabetes y sus familias, por lo que la labor que este equipo realiza es tremendamente relevante, es el eje central de lo que la Fundación hace, su leit motiv.

Y cuando uno los ve prepararse con tanto entusiasmo y profesionalismo para un campamento o un taller por ejemplo, no queda más que sacarse el sombrero ante ellos.

No quiero desmerecer la labor realizada en anteriores administraciones, ni menos lo que hace el resto del cuerpo de Monitores, pero lo que hoy se ha ido fraguando bajo la coordinación de Javiera Pinto, kinesióloga y con diabetes tipo 1 desde los 12 años, representa un salto hacia la profesionalización de lo que por muchos años era harta buena onda y voluntad.

Por cierto que nunca se han descuidado los contenidos y la importancia que tiene el rol educativo en todas las actividades que se realizan, sobre todo en los campamentos. Sin embargo hoy veo un grupo comprometido con el presente y el futuro de la FDJ, con mucha mística, serio y responsable, y muy cohesionado alrededor del objetivo común de hacer las cosas mucho más que bien.

Sin duda están marcando un hito en la vida institucional de la FDJ, sin duda es un lujo del que disfrutarán los 70 campistas inscritos para el próximo Campamento de Invierno que comienza este jueves 14 de julio.



Desde el ámbito profesional los que ya ostentan un título, y con el entusiasmo de los que están en proceso de tenerlo, todos se proponen cambiar el mundo de la diabetes que les rodea haciendo un aporte que debemos agradecer.

Y es que verlos prepararse y preparar materiales un domingo por la tarde, cuando muchos otros descansan o pasan una agradable tarde familiar, gratifica. Verlos comprometidos con su misión, educar para mejorar la vida de niños y jóvenes con diabetes, fortalece las convicciones.

Trabajo en equipo, ese que es más entretenido sí además se hace entre amigos. Ese que da más satisfacciones cuando más ha costado…
Ese que llena el corazón de orgullo cuando la causa es noble y sirve para mejorar la calidad de vida de muchos niños y jóvenes con diabetes.

¡Gracias chicos por estar ahí!
…Y éxito en este Campamento de Invierno 2011 de la Fundación Diabetes Juvenil de Chile!

Una completa galería de fotos pueden ver aquí.

“Querido hijo: yo tengo diabetes”.

Jueves, 9 de junio de 2011

Con mi hijo Max.

¿Les ha pasado o no? ¿Han tenido que decir la frase que está en el título?

Eso. Explicarle la diabetes que tienen a sus hijos.


Si no les ha pasado (porque no tienen hijos) quizás les toque más adelante. Ojalá les toque, porque eso quiere decir que han sido protagonistas de uno de los momentos más importantes y trascendentes en la vida de un ser humano: el nacimiento de un hijo.

 Si han sido diagnosticados ya mayores, con los hijos más grandes, pues habrá que explicarles.

El diagnóstico de la diabetes es un duro golpe. Eso no admite discusión. Es hasta desconcertante y atemorizador para una persona adulta… Y puede significar un punto de inflexión muy fuerte al interior de una familia.

¿Y qué pasa con los hijos en ese caso?


¿Qué pasa cuando de la noche a la mañana su padre o madre se va internado unos días y al volver a la casa le ven clavándose jeringas en el estómago y pinchándose los dedos para sacar una gota de sangre?
 ¿Qué pasa cuando los juegos deben ser interrumpidos para beber algo azucarado y compensar esa inoportuna hipoglicemia?

Bueno. En mi caso se ha dado en forma natural. Además, estando ligado al tema de la diabetes los últimos 9 años no podía ser de otro modo. ;)

Hubo una época, no mucho tiempo atrás, en que mi hijo (hoy de 13 años) decía: “Ah, ya… Mi papá está alto porque anda gruñón…”. Y bueno… Era verdad. A él le habíamos dicho que uno de los síntomas que me hacían darme cuenta que estaba con una hiperglicemia era justamente el cambio de humor.


Los niños siempre tienen preguntas. Y será nuestra misión entregarles las respuestas claras y de acuerdo a su edad para que puedan entenderlas.

Una técnica que no sólo uso con mi hijo, lo hago también con chiquitos recién diagnosticados, es preguntar qué tanto saben del tema en cuestión y a partir de ahí, con ese conocimiento o ignorancia, construir una respuesta.

Porque si son pequeños no sacamos nada con decirles, en el caso de los tipo 1, que nuestro sistema inmune se volvió loco y comenzó a atacar las células beta que producen la insulina en el páncreas… Mejor será decir: “fíjate que mi cuerpo no produce insulina y por eso tengo que inyectármela con la jeringa”. Si pregunta qué es o para qué sirve la insulina responderemos lo más claro posible.

Si ya nacieron con uno de los padres teniendo diabetes es un poco más fácil. Estarán familiarizados porque habrán visto desde siempre las actividades de medir la glucosa e inyectar la insulina. Seguro que hasta hayan sido medidos ellos más de alguna vez ;) 



Hay que ser honesto. Querer protegerlos con historias de cuentos de hadas en lo referente a la diabetes no sirve. Los niños en eso nos pueden dar lecciones. Las cosas por su nombre. Los niños pequeños suelen ser muy concretos, por eso que los eufemismos con ellos no sirven.

Por otro lado, el temor a la muerte también suele estar presente en esas etapas tempranas de la vida, por lo que el camino es llevarles la tranquilidad de que con el tratamiento adecuado a su padre o madre nada le pasará. Esto no implica que cuando vayan creciendo y su nivel de madurez y comprensión aumente no se les explique los posibles efectos de una diabetes mal cuidada. Estarán en edad de entender. 

De todos modos yo soy de la idea de ver el lado positivo y hablar de que con los cuidados adecuados viviremos bien muchos años. Además, la alimentación saludable, que debe ser compartida por toda la familia, es algo bueno para todos. Lo mismo que el ejercicio. Aprovechar justamente esas instancias para hablar de diabetes con ellos es muy enriquecedor.

Enseñarles a enfrentar una emergencia debe ser una de las prioridades cuando ya se hacen más grandes: qué hacer, a quién llamar, qué es lo que se necesita en caso de una baja. Cosas sencillas, sin complicarse de más.

Me ha correspondido muchas veces conocer papás jóvenes que se aterran con que alguno de sus hijos menores se inyecte insulina o se pinche el dedo debido a su curiosidad… O el clásico: “yo quiero ser como mi papá”.

Todavía no llega a mis oídos ningún caso que dé cuenta de aquello. No digo que no haya ocurrido. Por lo mismo es que con hijos pequeños recomiendo tener los insumos de la diabetes bien guardados (igual que cualquier otro medicamento). Tal vez el tema de las glicemias no sea problema, tomarles una de vez en cuando no les hará mal (y quizás hasta diagnostiquen una diabetes tipo 1 temprana, ojalá que no!). Con la insulina la explicación de que el papá se la inyecta porque no tiene nos da la posibilidad de decir: “no te preocupes, tú no la necesitas porque tú si tienes”.



La diabetes es parte de nuestra vida y como tal también de nuestro entorno. Mientras mayor sea la naturalidad con la que la manejemos, mayor seguridad infundiremos a quienes nos rodean.

Queremos estar la mayor cantidad de tiempo con nuestros hijos. Queremos protegerlos de cualquier cosa mala que pudiera ocurrirles… 

Cuidarnos nosotros, preocuparnos de nuestra diabetes es el punto de partida para que eso ocurra y los veamos crecer felices cada día.

¿Contar… o no contar?

Miércoles, 8 de junio de 2011



No, no estoy hablando de carbohidratos, pastillas o unidades de insulina.
Me refiero a decir o no decir en el trabajo que se tiene diabetes.

Claramente este es un tema que nos importa a los más grandes… Y como los jóvenes de ayer somos los mayores de hoy, es un tema que hay que plantear.

El otro día me sorprendí cuando un glucolega a través del chat me dijo que en su trabajo no saben que él tiene diabetes… Diablos!

Imagino que habrá una poderosa razón para que eso ocurra… O algo de temor… O desconocimiento. No lo sé. Quedamos de conversarlo en persona.
Pero aunque todavía no hablo con él el tema en profundidad me aventuro a divagar un poco. Ya me enteraré de las razones que tiene para no decir que tiene diabetes.

Justamente siento que el tema es importante pues un reciente estudio ha demostrado que una persona con diabetes en edad laboral llega a perder hasta 15 hora al mes en su trabajo por un evento de hipoglucemia… Y eso es una voz de alerta. Alerta para nosotros, los pacientes y alerta para quienes comparten con nosotros en el ámbito laboral.

Descontando que la diabetes bien controlada no nos impide tener una vida activa y productiva… ¿Por qué no contar? ¿temor a la discriminación?

Por sobre cualquier consideración legal (en Estados Unidos hay un acápite especial para la diabetes en la Ley de Ciudadanos Americanos con Discapacidades), hay algo que subyace y no lo podemos negar: la predisposición para que tanto empleadores como otros empleados, debido al desconocimiento, piensen que un trabajador con diabetes representa un problema, ausentismo laboral, menor capacidad productiva y en general cosas con connotaciones negativas.

No sé si les ha pasado, pero muchos de esos pensamientos también rondan la cabeza de familiares y hasta del mismo paciente.

Pero no es menos cierto que un paciente bien compensando, usando los tratamientos adecuados, siguiendo un plan de alimentación y de ejercicios apropiados no debería enfrentar dificultades insalvables en su trabajo. Es más. Puede que incluso, por el deseo de demostrar que la diabetes no es una barrera, hasta sea más eficiente que alguien que se dice “sano”.

Quizás a las personas con diabetes tipo 2 no les ocurre, pero en el caso de los tipo 1 suele pensarse que no mencionarlo hará que se reciba un trato igual a quienes no tienen la enfermedad… Lo que nos puede jugar en contra.

Quizás ser diagnosticado cuando niño predisponga positivamente a contarle a todo el mundo que tienes diabetes con la naturalidad de quien no ha tenido otra forma de vida distinta. Quizás el diagnóstico de adulto sea más duro, un golpe más fuerte, la aceptación más difícil, y por lo mismo haya más resistencia a hablar del tema.

A mi me diagnosticaron cuando estaba en la universidad. Por lo que me correspondió entrar al mundo laboral junto con la Tía Betty.
Y en todas las entrevistas, una de las primeras cosas que mencionaba era que tenía diabetes tipo 1. Un par de frases para aclarar las diferencias con la tipo 2 y que no afectaba de forma alguna mi desempeño profesional.

Por cierto que las más de las veces nos encontraremos con mucho desconocimiento y parecerá que deberemos repetir una y otra vez la misma historia, pero finalmente estoy seguro que valdrá la pena.

Todo depende de cada uno, pero si enfrentamos la diabetes con apertura no tendremos que ir de carreras al baño para inyectarnos (les aseguro que contrario a lo que muchos creen, el baño, y más si es público, es el peor lugar para inyectarse…).

No miento si digo que nunca, nunca mientras estuve como asalariado trabajando en agencias de publicidad mi diabetes significó un impedimento para dar rienda a mis ímpetus creativos (trabajaba como redactor creativo). Jamás la diabetes puso distancias entre mis compañeros y yo. Además, por lo general, en cualquier celebración en conjunto, siempre tenían reservadas para mi las gaseosas light y alimentos más naturales, en un gesto que retrata muy bien el lado humano de las personas que me rodeaban. Pero fue tarea mía involucrarlos, fue mi misión “evangelizarlos” sobre la diabetes, fue mi misión descubrir quien era más receptivo y fortalecer el vínculo con esa persona. Y recuerdo que nada fue forzado y que todo valió la pena. Incluso hoy, más de 20 años después, al encontrarme con alguno por ahí lo primero que me preguntan es cómo está mi diabetes.

Tuve suerte quizás. Tuve suerte y está en mi personalidad compartir mucho de mi vida, y más si se trata de mi diabetes.

Sumando y restando creo que hay muchas más razones para contar que para ocultar en el trabajo que se tiene diabetes.

La primera es la más importante, tiene que ver con la seguridad de nuestra vida. Si por alguna razón nos viene una hipoglicemia severa en el trabajo… ¿cómo sabrán los colegas qué hacer si no saben siquiera por qué nos pasa lo que nos pasa?

Ninguno de nosotros está libre de sufrir una hipoglicemia severa. Y aunque no sea severa, aunque no necesitemos que nos inyecten glucagón o nos lleven a un servicio de urgencia (¿están dispuestos a hacer pasar por todo eso a alguien que no tiene idea que eso puede ocurrir?), ¿cómo explicas la necesidad imperiosa de comer algo azucarado a media mañana?
Quizás en una reunión social no importe mucho. Suelen haber bebidas sin azúcar y de las otras… Pero el riesgo estará siempre.
¿E inyectarse a escondidas?.. Eso yo no concibo.

Otra razón es que somos nosotros mismos, las personas con diabetes, los llamados a educar al resto de la población. Somos nosotros, que estamos un poco más instruidos, los que debemos romper los mitos, derribar la ignorancia que surge entorno a la diabetes. Si callamos estamos siendo cómplices del silencio y la desinformación. 
Si tenemos buen control, si somos eficientes, si hay millones de personas con diabetes en el mundo que se desenvuelven en sus labores sin inconvenientes… ¿por qué no divulgarlo?

Ahora, si hay temor a algún tipo de discriminación, bueno, el camino legal debe ser la opción.

Pero para ganar la pelea hay que dar la batalla.

Yo cuento… ¿y tú? ¿cuentas o no?

13 arbitrarias cosas del manejo de la diabetes que he aprendido en 25 años

Martes, 10 de mayo de 2011

A mi me pasó que cuando me dijeron que tenía diabetes una nube de preguntas llenó mi cabeza. Sólo había escuchado algo por ahí de problemas con el azúcar y que mi bisabuela materna la tenía.

Con el paso del tiempo, mientras más aprendía y nuevos conceptos se incorporaban a mi vida más dudas surgían. ¿Uso o no uso la jeringa más de una vez… se puede? ¿La insulina debe estar siempre refrigerada? ¿O sea tengo que andar con un cooler para todas partes? ¿Y mis pies, tengo que cuidarlos desde ahora usando zapatos especiales? 

Bueno…
Para algunas de las preguntas ya tengo mis propias respuestas.

1.-
Las lancetas, las jeringas y las agujas se pueden reutilizar. Eso es así y nadie lo puede negar. Que sanitariamente no sea recomendable es otra cosa.
 Cuando no existía el beneficio del GES y debía costear de mi bolsillo todos los insumos, la lanceta se cambiaba sólo cuando dolía mucho el dedo. Si bien esto no es recomendable, no había mucha más alternativa.
Si a la jeringa se le pone su tapa inmediatamente y no se la expone a contaminación, también se puede usar más de una vez.
O sea, no hay que desesperar si tienen sólo una jeringa o aguja de lápiz en su bolsito y ya salieron de la casa.

2.-
Basta lavar las manos con agua y secarlas bien para medirse la glicemia. No alcohol. Muchos estudios lo confirman. Las manos limpias y bien secas es suficiente. Sobre todo si se ha comido algo azucarado antes. El alcohol termina resecando y endureciendo la piel, por lo que tampoco se recomienda.

3.-
En las enfermedades crónicas, el apoyo de los pares es fundamental. 
Una enfermedad crónica es para toda la vida. 
La diabetes por ahora no tiene cura, pero si muy buenos tratamientos que nos permiten hacer nuestra vida sin grandes sobresaltos si nos preocupamos de cuidarnos.
Pero como es para siempre, es bueno recorrer el camino acompañado, no sólo de los más cercanos, como la familia, si no por otros que estén pasando por lo mismo. Incluso la experiencia de quienes llevan más tiempo es una buena fuente de aprendizaje.
Acercarse a las asociaciones de pacientes es el primer paso para conocer a nuestros iguales.

4.-
Siempre es bueno escuchar una segunda opinión.
De un médico, de una enfermera, de una nutricionista… de un glucolega. 
Los términos técnicos con los que habla el médico deben ser aclarados. Las dudas que tengamos con respecto a nuestra enfermedad y su tratamiento deben ser aclaradas. Si las respuestas no nos satisfacen, antes de entrar en un conflicto o en un diálogo de sordos, puede ser el momento de preguntar a alguien más. Es nuestro derecho.

5.-
No somos súper héroes, la diabetes es un arduo trabajo de todos los días y podemos flaquear. Lo importante es levantarse. No tenemos que parecer perfectos, no lo somos. 
La diabetes suele ponernos retos. En este camino habrán altas y bajas… muchas de ellas. Pero también habrá glicemias dentro del rango por las que nos sentiremos orgullosos y correremos a contárselas al todo el mundo.

6.-
La fecha de vencimiento de nuestros insumos no significa que se destruyen al día siguiente.
El laboratorio nunca lo dirá, pero tanto la insulina, el glucagón y las tiras reactivas se pueden utilizar pasadas su fecha de caducidad.
Por cierto que ellos no garantizarán la efectividad del producto ni avalarán su uso, eso no lo pueden hacer. Pero puedo decir con mucho conocimiento de causa que en el caso de las tiras yo las he usado hasta con 3 meses cumplida la fecha de vencimiento. 
Lo importante es de todos modos contar con tiras que no estén vencidas pues si queda la duda de la cifra que muestra el glucómetro podemos comprobarla con otra tira nueva.

7.-
Siempre habrá una nueva glicemia para mejorar. A no desanimarse si el número no es es que esperábamos.
Es sólo un número, pero casi un GPS para decirnos a dónde vamos.
Lo más importante es reflexionar el por qué de esa cifra. Analizándolas todas (ya dije que la diabetes es un arduo trabajo 24/7) llegarán a las causas, tanto de las que están dentro de rango como las que están fuera. Si están dentro, vamos! a repetir lo que se hizo bien y aprovechar el margen para experimentar. Si están fuera de los rangos meta planteados en conjunto con el equipo de salud, hay que ver en donde se necesita hacer un ajuste.
Que el pinchazo en el dedo valga la pena, que no sea un acto mecánico, casi con el único objeto de cumplir y poder responder un largo “sí” cuando nos preguntan si nos medimos…

8.-
No hay preguntas tontas sobre diabetes… Sólo hay preguntas que no se hacen.
La información es poder. Y para estar informados hay que averiguar, hay que preguntar. Y si las respuestas no nos dejan contentos, seguir preguntado. La persona con diabetes que sabe más sobre su enfermedad vive más y mejor.

9.-
No, no, no! Ese oscuro futuro que nos vaticinan (amputados, ciegos, dializados…) está en nuestras manos que no sea realidad. Con nuestro esfuerzo podemos tener una excelente calidad de vida sin sacrificar el disfrutar de las cosas y con las personas que más queremos. Estoy casado, tengo un hijo, familia y amigos que quiero y me quieren. He viajado, fui a la universidad, me convertí en profesional, trabajo y creo que soy un aporte para muchas personas… Todo con diabetes!

10.-
La dieta del diabético no existe.
Sólo existe la alimentación saludable, que toda la población debería ingerir. 
No hay que caer en la tentación de usar sólo productos light. Es cierto que si se puede evitar el azúcar refinada hay que hacerlo, pero tampoco podemos caer en la paranoia de que si no es light no se puede.
Con educación e información, podemos comer muchas cosas más de las que pensamos.
Si tenemos las herramientas en nuestras manos (insulina, hipoglucemiantes orales, glucómetros, el hábito de hacer ejercicio en forma regular) usémoslas bien. Apliquemos lo que hemos aprendido a lo largo de nuestros años de experiencia.

11.-
La diabetes no es una sentencia de muerte.
Si no, sería muy raro que luego de 25 años yo estuviera escribiendo esto.
Nadie se muere de diabetes, lo que termina con la vida de los pacientes son problemas relacionados con las complicaciones de la diabetes: falla renal, infarto cardíaco, etc. Y para que eso no pase hay que hacer una sola cosa: cuidarse.

12.-
¿Zapatos especiales para diabéticos? No gracias.
La verdad sea dicha, no le he prestado mayor preocupación a mis pies que la que el sentido común indica. No ando descalzo por la vida, uso calcetines y zapatos cómodos (de preferencia zapatillas). Corto mis uñas en forma recta y todo bien. Por ahí de repente uso una crema para humectar.
Entiendo que haya un mercado para esto, sobre todo considerando que una de las primeras manifestaciones de complicaciones son las neuropatías que suelen terminar con amputaciones…. Ok, lo acepto, pero prefiero pensar en positivo y usar la profilaxis de un buen tratamiento y no llegar a esos extremos.

13-
Con diabetes sí se puede.
Está demostrado: deportistas de alto rendimiento, artistas, cantantes, profesionales exitosos, y… ejem! blogueros también… muchos con diabetes… Todos con las ganas de hacer las cosas bien, todos con las ganas de aprender, de tener un buen autocontrol y salir adelante.
Que hay que tomar precauciones para hacer algunas de las cosas que más nos gustan, sí, claro… pero estoy seguro que de esa forma las disfrutamos más.

Ah… ¿Y la insulina? Ya lo he dicho más de una vez, la insulina en uso no necesita refrigeración. Puede estar a temperatura ambiente, alejada del calor excesivo, por lo que no es necesario andar con un cooler para todos lados. ;)

A ver si ustedes pueden aportar con otras muchas más.

Nota: esta es una lista arbitraria y representa 100% mi opinión. No puede ser usada como guía de tratamiento de nadie. Siempre consulta con tu médico.

Seis años del GES… ¿qué he aprendido?

Miércoles, 4 de mayo de 2011



No voy a explicar acá en profundidad que es el GES, pero les puedo aportar a los que no lo saben (nuestros amigos extranjeros seguramente) que el GES es un beneficio de salud garantizado por ley, que no discrimina y se implementa para mejorar la calidad de vida de la población. Con el GES todos los beneficiarios, ya sea del sistema público o privado de salud, tienen derecho a exigir las garantías establecidas por el Estado para los diversos problemas de salud que contempla. Estas garantías son acceso a la atención, plazos máximos para otorgar las atenciones garantizadas, calidad igual para todos y protección financiera.

La Diabetes Mellitus Tipo 1 fue una de las cinco patologías que se incluyó justamente en el plan piloto, por lo que es de las que acumula más tiempo en el sistema.

Por un pequeño pago único mensual, tengo acceso a la consulta con un médico especialista, exámenes y los más importante para nosotros los tipo 1, los insumos que nuestro tratamiento necesita: por cierto que la insulina y las tiras reactivas están incluidas. Por ahora no se incluye la terapia con bomba infusora por lo que eso debo costearla yo, pero descontando aquello la ayuda en notable.



Como desde junio de 2005 ya ha pasado un largo tiempo en el que hemos ido haciendo camino al andar, tratando de solucionar muchos problemas de logística por ejemplo, permítanme hacer una lista de lo que he aprendido. Es una lista un tanto sesgada quizá pues yo estoy en el sistema privado de salud, pero hay varias cosas que les pueden servir como ejemplo, hay mucho originado en el ensayo y error, al igual que he hecho con mi diabetes.

1.-
Nadie nos hace un favor al atendernos por el GES, ni en la isapre, ni en el centro médico ni en la farmacia. El GES es un derecho garantizado por ley. Así que aunque parezca soberbia, cuando llegamos a alguna parte, tenemos que hacer valer nuestro derecho y no sentir que llegamos pidiendo caridad.

2.-
El sistema ha probado no ser universal (y no me refiero al cambio de nombre del original AUGE que quedó de lado cuando se dieron cuenta que las fuerzas armadas y de orden no recibían el beneficio), si no a que por más que hayan cosas comunes, cada isapre y farmacia lo enfrenta distinto.
Entonces, lo que nos sirve a unos, como experiencia, no se aplica exactamente a otros. Entonces debemos aprender la mecánica del prestador que nos tocó para seguirla al pie de la letra.

3.-
Pocas veces he salido con todos mis insumos de la farmacia. Casi siempre hay problemas de stock, y la respuesta es: “¿puede venir a buscarlo en un par de días?”. Por lo que a poco de andar el sistema me “hice cliente” de una en particular. Así por lo menos ya la gente me conoce y estás más o menos preparada (lo que no quita que todavía no tienen un registro exclusivo de los pacientes GES para tener stock suficiente para el mes).

4.-
Siempre que haya algún problema hay que dejar constancia por escrito, en alguna parte. El libro de reclamos de la farmacia o directamente con el (la) ejecutivo (a) de la isapre.
Si van por tercera vez a la farmacia y no encuentran todos los insumos y les piden volver por ellos, como si ustedes tuvieran la culpa de ser “enfermitos” y querer 300 cintas de glicemia en vez de las 50 que lleva todo el mundo, no hay forma de demostrarles a los superiores que eso ya les había ocurrido antes.




5.-
Tomar nota del nombre de la persona que los atendió, llamarla por su nombre. En este mundo tan tecnologizado, donde somos un número (rut) la mayoría de las veces, que ellos sepan con quien están hablando y ustedes conozcan el nombre del interlocutor no es malo. Ayuda. La salud es un tema sensible, personal.
Y con la rotación de gente en los call centers, en las oficinas de atención de las isapres y en las farmacias… lo que diga Juanito a veces no está apegado a la verdad y Pedrito dice lo contrario. Lo mejor para argumentar son los datos, fechas y nombres. Además… que de una vez por todas alguien se haga responsable y no sea siempre culpa de que “se cayó el sistema”.
No hay peor respuesta al “¿Pero quién le dijo eso?” que el “no sé… un funcionario”.

6.-
Si el problema es con la farmacia y es reiterado a pesar de su insistencia, quizás llegó la hora de ir a la isapre. Por lo demás es la isapre la que nos obliga a ir a una cadena de farmacias en particular. Estamos obligados… Somos clientes cautivos. Con mayor razón deben tratar de solucionar nuestro problema a la brevedad.

7.-
Siempre tener insumos extra, para emergencias… Entendiendo por emergencia que la farmacia no tenga stock.
Bueno, esto se puede conversar con el médico y pedirle que en la receta en vez de poner 40 UI de insulina al día, ponga no sé, 43… Tampoco se trata de acumular por acumular.
Primero, con eso nos estamos cubriendo porque las dosis suelen ser variables y segundo, no nos quedaremos sin el vital elemento en caso se nos ocurra ir a la farmacia un domingo en la tarde… y no les quede insulina…

8.-
Por lo mismo, ojalá no ir a la farmacia ni los viernes después de las 5 ni los fines de semana… Sobre todo si el stock de insumos que tenemos en casa está casi por acabarse. 
Si hay un problema, ya sea falta de stock (que pueden conseguir en otro local) o el sistema está caído, o el inconveniente es de la isapre (cuyo funcionario ingresó mal el período y aparecen sin tratamiento por ejemplo) será muy difícil que encuentren a alguien que solucione el entuerto.

9.-
Sean amables con la gente de la isapre o de la farmacia. El funcionario que está detrás del escritorio o del mesón es persona igual que nosotros, a veces con los mismos o peores problemas. Por mucho que exijamos nuestros derechos, hay maneras y maneras… Y la mayoría de los inconvenientes se solucionan con buena voluntad.

10.-
Cuando vean que la conversación para solucionar el problema con la persona al otro lado del mesón es un diálogo de sordos, mejor pidan hablar con el jefe, plantéenle sus dudas, e inquietudes. A veces la fuente del conflicto está plenamente identificada y ustedes mismos pueden ser un aporte para encontrar la solución.

Alguna vez, en un contacto con el contralor de una isapre él estaba muy sorprendido por la cantidad de cosas negativas que le conté me habían pasado en las dinámica del beneficio GES. Y estaba sorprendido pues me dijo que a él no le llegaba ninguna queja, de ningún afiliado… Y así creía que todo estaba bien.

Por lo mismo es que se deben usar los conductos regulares para elevar las quejas y solicitudes… Pero en honor a la verdad, también deberíamos ser agradecidos y hacer ver las cosas buenas que pasan.

11.-
La Superintendencia de Salud el el organismo contralor de FONASA e Isapres. Si la solución no ha llegado por los canales adecuados (la isapre), para allá hay que ir.

12.
Traten de informarse de la canasta de insumos que les corresponde, de las marcas y laboratorios que están presentes.
Es decir, muchas veces he escuchado a la gente quejarse porque sólo le “dan” de una marca de tiras reactivas. Primer error: no nos dan las tiras, es un derecho… Y mucho o poco, pagamos por ello.
Segundo, la mayoría de las isapres tiene convenio con más de un laboratorio, por lo que la elección de qué tira y glucómetro usar pasa por una conversación con el doctor GES y las necesidades personales.

Es cierto que en los hospitales eso no ocurre, ahí sí que hay sólo una marca para usar, pero por lo menos sabemos que las marcas presentes en el mercado chileno son confiables.

Recuerden que en la farmacia NO PUEDEN cambiarles la receta, por lo que si les dicen: “Ah… Es que esa marca no está en su canasta”, averigüen bien con la Isapre antes de aceptar lo que ellos digan. Incluso hay médicos GES que no conocen a cabalidad la canasta GES que le corresponde al paciente.

Eso sería. Espero que no pasen otros 6 años y sigamos con los mismos inconvenientes. Ya muchas de estas cosas deberían estar solucionadas, pero veo que se siguen cometiendo los mismos errores del principio.

¿Alguno de ustedes tiene algo más para aportar?

Quiero ser un ratón!

Jueves, 21 de abril de 2011

Quiero ser un ratón!

Estoy suscrito a innumerables servicios de noticias sobre diabetes, a muchos portales que envían newsletters cada vez a que aparece algo nuevo sobre el tema; constantemente reviso las publicaciones especializadas y los sitios web de las principales asociaciones de diabetes del mundo. Sitios de clínicas, centros de investigación, hospitales y prestigiosas universidades son una parada regular. También lo que dice la industria que gira en torno a la diabetes ocupa parte de mi tiempo cada día. Por cierto, leo los blog de muchos pacientes que, al igual que yo, comparten su día a día con diabetes con el resto de la DOC (Diabetes Online Community)… Y converso harto con personas que andan en las mismas que yo: buscando más y más información.

Y siempre aparece por ahí algún estudio que da esperanzas sobre la cura de la diabetes, un nuevo tratamiento o sobre la “posible prevención de la diabetes tipo 1, porque se ha descubierto no sé que gen que si se modifica puede ser, que a lo mejor, quizás, en una de esas, quién sabe, se logre evitar que el sistema inmune destruya las células beta…”.



Por razones éticas, ningún estudio parte inmediatamente en seres humanos. Nuestros amigos los ratones de laboratorio suelen ser quienes han de pasar por todo el padecimiento para que llegado el momento, si los comités de ética lo aprueban y la investigación lo amerita, la investigación continúe en personas.

Sin desmerecer el valor de toda la investigación científica, queda claro que generando un “paciente ideal” (el ratón) en un “mundo ideal” (el laboratorio), es más factible llegar a los resultados esperados. Se simplifica el problema, se reducen las variables para lograr aislar la más relevante, la que se quiere probar (recuerdan el método científico que nos enseñaron en la escuela) y ya está, se obtienen conclusiones.


Insisto en que no estoy menospreciando el trabajo, hay mucho esfuerzo, dedicación y recursos en ello. Y alguien tiene que hacer esa labor.



Por lo mismo es que estoy seguro que si fuéramos ratones ya estaríamos curados.
¿ Cuántas veces he leído que se ha curado la diabetes… en ratones? ¿Cuántas veces he escuchado que se puede prevenir la diabetes tipo 1… en ratones? ¿Cuántas veces he visto un reportaje que muestra que si se modifica un gen o se usa tal alimentación, la diabetes en ratones no existe?



Lo malo para todos nosotros es que no somos ratones. Y además, cada vez que surge una luz sobre el origen de la diabetes se abren más interrogantes.

La realidad es dura. 


Si todo fuera tan fácil, el mal llamado “páncreas artificial” ya sería realidad.
Es que una máquina todavía no puede interpretar y ajustar todos los factores que inciden en la variación de la glicemia. Piensen no más: todas las hormonas contrareguladoras (adrenalina, glucagón, hormona de crecimiento, etc.), ejercicio, tipo de alimentación, combinación de los alimentos, hora de alimentación, insulina, alguna enfermedad viral, el estrés, factores ambientales (calor, frío), tiempo de evolución de la enfermedad, medicamentos asociados y así un largo etcétera que podemos resumir en la vida entera de un ser humano único, irreductible en sus experiencias particulares.

 Es cosa de ver los videos de los experiemntos en pacientes humanos para apreciar la complejidad del asunto.

Pero… ¿Hay esperanza? Claro que la hay. Los cientos de papers que se publican al año así lo indican. A lo que hay que estar atentos es a leer entre líneas, a ir más más allá y no deslumbrarnos por cantos de sirena. La mayoría de los investigadores termina sus conclusiones con una frase que ya me sé de memoria: “este es un avance, pero hacen falta más estudios para comprobar que lo que afirmamos sea igual para todos…”.


Por eso es que al final del día a veces me dan ganas de ser ratón.
Así es, me dan ganas de participar en algún estudio que, a través de la labor de investigadores, sirva para ayudar a mis glucolegas. Creo que todos deberíamos tener esa disposición, por supuesto si no hay riesgos graves asociados (cosa que queda muy explicitada en los protocolos).



Quizás sin proponérselos muchos de ustedes han sido en cierta forma ratones de laboratorio. Supongo que saben que la insulina glargina (Lantus) no está aprobada para menores de 6 años ni embarazadas… ¿Y cuántos la han usado a pesar de estar en esos grupos sin presentar ningún inconveniente? Conozco a varios. Y ese uso le ha permitido al médico que la recetó “hacer experiencia” y acumular casos para el futuro. 


En nuestro país se hace investigación, por lo que hay que estar atentos y preguntarles a nuestros médicos qué se está haciendo. Quizás podamos participar. Es una buena manera también de estar informados y demostrar que queremos ir más allá y no ser exclusivos receptores de los beneficios sino también partícipes de su génesis.

Ayudando en la investigación nos ayudamos todos.



¿Están dispuestos a ser ratones? ;)