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Lo quiero ahora lo quiero ya!

Martes, 19 de abril de 2011

Leía el otro día en un blog amigo, cuyo nombre mantendremos en reserva ;) , las quejas de una persona porque no había visto los resultados que él esperaba con la terapia de rehabilitación que estaba siguiendo un sobrino y otros niños que él conocía. Atribuía el fracaso directamente a la terapia, sin más. Sin entrar en detalles, el sentido común me llevó a pensar que muchos factores podían intervenir en ese resultado, pero me detuve en uno que para nosotros, las personas con diabetes, es bien importante: el tiempo desde el diagnóstico y el que llevaban haciendo la terapia.

Desde chiquitos, y sobre todo en esta época en la que nos ha tocado vivir, nos acostumbramos a tener lo que queremos en el acto; basta llorar un poco para tener la comida, el dulce… o el juguete que reclamamos.


Cuando vemos televisión, sólo apretando un botón en el control remoto que está en nuestra mano podemos cambiar de canal y buscar el que nos entretenga o informe, de acuerdo con el gusto y la necesidad del momento.

Detenidos frente a la luz roja del semáforo, no bien vemos de reojo parpadear el hombrecito verde que autoriza a los peatones a cruzar se comienzan a escuchar las aceleradas de los motores, y cual peregrinaje se inicia lentamente un movimiento en cadena de los vehículos listos para arrancar.

Navegando en internet, desesperados por la lentitud de la conexión, no hacemos más de tres clics para llegar a lo que buscamos… y somos pocos los que pasamos de la segunda página de resultados en Google cuando necesitamos alguna información.

O sea, lo queremos rápido… lo queremos ya.

 La inmediatez es un signo de los tiempos. Todo sucede ahora, todo parece tener un resultado en este instante. Hemos dejado de ser pacientes, para ser tremendamente impacientes en todo. Y en nuestra diabetes también.

Sin ir más lejos, en mi última visita a la farmacia por mis insumos para la diabetes hubo un problema y no me moví de ahí hasta que se solucionó. Me ofrecieron una alternativa que incluyó el envío de un mail y la espera de la respuesta. No aguanté la espera y llamé yo mismo desde mi teléfono móvil. En menos de 10 minutos el problema estaba solucionado.


¿Cuántos de ustedes han sentido frustración y derechamente rabia cuando no consiguen los números “ideales” de su diabetes?

¿Cuántos han caído en depresión luego de comprobar en carne propia que por más esfuerzo que hagan, algo falla y la hemoglobina no baja?
¿Cuántos, en alguna etapa de su vida con diabetes, no han querido mandar todo al carajo por culpa de esta enfermedad crónica, que parece que todo lo complica?



Con casi 25 años con diabetes puedo asegurarles que todo esfuerzo vale la pena. Con casi 25 años junto a la Tía Betty puedo confirmarles que al final, todo esfuerzo tiene su recompensa.
 Cada décima de una hemoglobina glicosilada a la baja es un logro. Cada glicemia post prandial dentro del rango es bueno. Cada hiperglicemia deja una enseñanza para corregir. Cada felicitación del médico es un golpe de ánimo. Cada permiso de fin de semana ganado el lunes, martes o miércoles por un buen control se atesora y disfruta al máximo…



Hoy no estaría orgulloso de las cifras que acompañan mi vida con diabetes: peso normal, colesterol normal, presión normal, 5 dedos completos en cada pie, visión correcta en cada ojo (bueno, el astigmatismo no es atribuible a la diabetes), dos riñones que funcionan impecables, en fin… si hubiese sido impaciente por no obtener los resultados esperados los primeros años.

Es decir, todo el esfuerzo desplegado, los desvelos midiendo glicemias en la madrugada, contando carbohidratos cada vez, calculando bolos de corrección (no olviden que me pasé 20 años con jeringas no más), midiendo y volviendo a medir, corrigiendo y volviendo a corregir, están dando sus frutos. No hay signos de complicaciones endosables a la diabetes

Aprendí a ser paciente. Aprendí a que hay que sembrar para cosechar.


La diabetes es traicionera. Si le damos la espalda nos puede asestar una puñalada donde más nos duela.

De nada sirven las lamentaciones si nosotros somos los primeros responsables de nuestro tratamiento, pues hasta con los más mínimos recursos, que en nuestro país están garantizados por ley, podemos llevar un mejor control.

Hay un circulo vicioso, porque la impaciencia nos lleva a la frustración. Y la frustración a descuidar la enfermedad.

Pero pensar siempre que lo que hacemos por nuestra diabetes día a día nos llevará a un mejor futuro nos hace mejores pacientes, más conscientes , y nos abre las puertas para disfrutar un mañana mejor, como lo estoy disfrutando yo.

Y lo digo ahora, lo digo ya y quiero decir lo mismo en 25 años más!

Post invitado: Y porque me importa el rotulado de alimentos… es que escribo esto…

Viernes, 15 de abril de 2011

Tenemos una bloguera invitada. Es Mariana Vivar, autora del sitio web www.mihijotienediabetes.cl. Mamá de Camila y Andrés, este último diagnosticado con diabetes tipo 1 a los 15 meses de edad, en 2003. Pueden seguirla en Twitter en @mvivar.

Acá está su opinión sobre un tema que ha estado en el debate nacional los últimos días: la nueva ley de rotulado de alimentos y la regulación en la publicidad y venta de productos alimenticios en colegios y universidades.

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Información Nutricional

Así es… porque me importa el rotulado de alimentos y llevo al menos 8 años peleando por ello, es porque tengo opinión…

Suena lindo el proyecto de ley, como todo proyecto de ley cuando se resume. Pero viola temas fundamentales que tienen que ver con el libre albedrío, con el que no estoy dispuesta a transar un ápice.

El rol del Estado como padre protector que decide por uno, no me agrada en lo absoluto.

No me parece que niños que tienen peso normal no puedan comprar en el colegio lo que les plazca.

Creo que la obesidad en las familias chilenas debe resolverse con educación en esas familias y apoyo real del estado. Los colegios cumplen un rol fundamental detectando los casos y derivándolos al Ministerio de Salud, especialistas, etc. Favor, mis cabros son flacos, porque en mi casa se come razonablemente sano, no me moleste.

Prohibirlo todo no enseña nada. Promoverá el tráfico de “super 8″ clandestino.

Abrirle la puerta al Estado y legisladores para que además se meta en esto es FATAL. Es una puerta que no quiero abrir y sí, lo comparo con la Patriot Law, abre posibilidades que no quiero ver abiertas.

Rotular??? OBVIO. Fui una gran promotora/demandadora de la ley de rotulado anterior y quería aún más exigencias quizás. Todo, señalar todo, enseñarle a la gente a leer etiquetas, hacer campañas al respecto, en los colegios, en los supermercados. El tamaño de la rotulación y la letra que se usa en ella… por favor, que alguien se preocupe de eso, que es importantísimo, sobre todo para los pobres viejos piti diabéticos, y que a nadie le importan. Pero prohibir… que le midan el IMC a los niños en el colegio y los molesten ahí… que llamen a sus padres del Ministerio, del Sename, de donde sea… mis hijos tienen derecho a su “super 8″ y “super 9″ si quieren. Que haya 20 niñitos gordos en otro colegio, y en otro curso, no es tema de mis hijos, es un tema país, que debe resolverse de otra manera. Esta ley no resuelve la obesidad, sólo tranquiliza conciencias.

Qué pésimo que hayan amarrado una buena ley de rotulación a un tema tan delicado como es prohibir esto o aquello, que levanta molestia y rechazo inmediato.

Mala cosa … mala cosa que todo en Chile sea obligación, castigo e imposición… No da para más la creatividad.

Incentivo al precio de frutas y verduras y productos integrales que son re caros, supongo que no se le ocurrió a ninguno de los impulsores de esta ley no?

Pues finalmente el culpable de todo es la mala educación imperante los últimos años, que ha provocado padres que no entienden una etiqueta nutricional y por ello, aquellos que sí entendemos y nos pasamos 3 horas en el supermercado y leemos cada cosa antes de comprar un producto, debemos asumir que hay otros que “el papi Estado” no estuvo, no está, ni estará interesado en educar, y por lo tanto “para cuidarlo” tiene que prohibirle, porque en realidad “es el tontito que no entiende” y es más fácil así.

Y por otra parte, leyes como ésta, que ponen todo el tema en la alimentación discriminan a todos aquellos que tiene problemas de obesidad por temas metabólicos y hacen que la sociedad los discrime sin tener idea de qué se habla.

Ya veo que algún pelotud@ me dice, por ahí, dado que el tema se pone de moda que quizás Andrés no tendría diabetes si no “hubiéramos sido descuidados con su alimentación”…

En fin…

ODIO EL PAPI ESTADO. Y cada vez me molesta más que mis partners socialstas les encante tanto…

Me voy a buscar otro país donde vivir, porque hace rato ni mi familia ni yo encajamos en ninguna “tendencia” nacional…

Los insumos de mi diabetes

Viernes, 18 de marzo de 2011

Aprovecho la tecnología para dejarles una opinión muy personal.

Diabetes en la web: cuidado con lo que vemos.

Miércoles, 23 de febrero de 2011

Diabetes en la red

Acaba de aparecer el último número de la Revista Diabetes Control, publicación de la Fundación Diabetes Juvenil de Chile. Y me encontré en la sección Datos, y bajo el título “Tecnología, web y otras ayudas”, que mencionan a Midiabetes.cl dentro de una lista de sitios web “confiables” según definen ellos.

Agradezco estar incluido en esa lista.

Aquello, sumado a un reciente estudio que acaba de aparecer publicado me hicieron reflexionar.

La investigación a la que hago referencia aparece en el Journal of the American Medical Informatics Association y buscaba indagar sobre la seguridad y la calidad de las redes sociales que hablan de diabetes en la web.
Los investigadores afirman que hay una variación muy grande en cuanto a la calidad de los sitios: algunos sí entregan información médica y respaldo emocional útiles, pero otros pueden ser simplemente sitios de publicidad disfrazados.

Los investigadores del Hospital Pediátrico de Boston indican que apenas la mitad de los sitios revisados por ellos ofrecían contenido en línea actualizado en cuanto al conocimiento científico y la práctica clínica que hoy se maneja.

“Este estudio fue un intento de revisar rigurosamente las comunidades en línea de redes sociales enfocadas en la diabetes, no los sitios web ni las comunidades de mensajes”, dijo la Dra. Elissa Weitzman, profesora asistente de la Facultad de Medicina de Harvard y del Programa de Informática del Hospital Pediátrico de Boston.
“La gente está en esas comunidades para abordar una apremiante necesidad de información y comunicación social. Y encontramos que un par de sitios eran consistentemente mejores que los demás”, añadió.
No se entregaron detalles de los sitios, pues no era el objetivo. Los sitios estudiados estaban todos en inglés.
Los investigadores revisaron las diez principales redes sociales de diabetes, según una búsqueda en Google. Evaluaron a cada una en cuanto a la precisión científica sobre la diabetes; las prácticas de seguridad (¿Eran los sitios monitorizados por moderadores? ¿Había conflictos de interés aparentes? ¿Cómo se manejaba la información errónea?); la accesibilidad de las políticas de privacidad; y la capacidad de cambiar la configuración de privacidad. También observaron cómo se identificaban los anuncios, cómo se compartían los datos de los miembros y qué control tenían los miembros sobre sus datos.
Abajo les dejo los enlaces para que la lean en detalle.

Mi opinión

Cuando partí en esto de escribir en la web sobre diabetes (noviembre de 2005) lo hice imitando a blogueros norteamericanos que seguía. Todos ellos con diabetes desde hacía varios años, su vocación por contar en palabras simples cómo era vivir día a día fue la inspiración. Además quería llenar el vacío de información en castellano que notaba de forma alarmante.

Y es que en el caso de las patologías crónicas, está demostrado que compartir experiencias con otros que pasan por lo mismo es parte importante del tratamiento. Y si no lo puedes hacer de forma presencial, cara a cara, la web aparece como un buen canal.

Y como dicen que enseñar es aprender dos veces, debo confesar que también se convirtió en una forma de aprendizaje para mi. Una forma de auto exigirme más todavía.
Quiero un buen control, quiero que otros vean que con diabetes sí se puede. Quiero con orgullo seguir cumpliendo años sin complicaciones. Finalmente, creo que es parte de mi terapia también…

Hoy un recién diagnosticado, o sus familias, si tienen acceso a internet lo primero que harán luego de llegar del hospital será buscar información en la red… Y los resultados pueden ser sorprendentes y confusos.

Y es que como en todo orden de cosas, en ese universo casi ilimitado de información que es la web encontraremos de todo.

He pasado largas horas revisando sitios desde los que he sido invitado a participar. Durante mis primeros años en la web respondía mucho y escribía bastante tratando de aclarar conceptos… Hasta que me di cuenta que les estaba haciendo el trabajo a los creadores de esos sitios. Es cierto, siempre hay ánimo de ayudar, pero cuando ves que son otros los que se llevan los créditos, y además el dinero, la situación no resiste mucho análisis.

La comunidad de personas que escribimos en la web no ha sido validada por ningún organismo competente, finalmente es el propio público (nosotros) el que con sus preferencias va indicando quien debe seguir y quien no.

¿En qué me fijaría yo antes de participar en una comunidad?

Lo primero a lo que yo presto atención es saber quién está detrás de todo y cuál es su motivación para hacer lo que hace. ¿Qué o quién lo valida? ¿Es una persona o una institución? ¿Es altruismo, un fin comercial o una mezcla?

También me fijo en el tono general de las conversaciones. ¿Por qué se habla de lo que se habla? ¿Quién se hace cargo de las respuestas? ¿Son muy dispares? ¿Qué competencias tiene esa persona para responder aquello? Si hablamos desde la experiencia… ¿un par de años con un único tratamiento es suficiente para dar consejos? Quizás sí, a alguien que recién está comenzando. Cuando hay mucha disparidad de criterios, cuando nadie sale a aclarar un error grosero yo me asusto.

Cuidado con los sitios que piden muchos datos… Lo más probable que su negocio oculto sea vender esos datos. Me cargan los sitios que permiten que uno lea todo, literalmente todo, pero para comentar algo te piden que te inscribas con algunos datos.

Cuidado con los que piden donaciones para financiamiento.
A ver. Las fundaciones existen para prestar algún tipo de ayuda… por lo general a personas que de verdad lo necesitan… Si más encima le pedimos dinero a ellos mismos… ¿de qué estamos hablando? Yo ayudaría con gusto a una fundación de mi país, que es lo más cercano que tengo. Cómo le voy a mandar dinero a alguien en el extranjero si veo que aquí mismo las falencias no han sido solucionadas.

Creo que la industria que rodea a la diabetes tiene suficiente dinero, y lo invierten/gastan en muchas cosas… ¿Por qué no pedirles apoyo a ellos? Si las reglas están claras, no veo compromiso extra que el poner un banner. Por otro lado, es el propio administrador del sitio el que fija sus políticas comerciales y puede decidir quien puede aparecer haciendo publicidad o no en su sitio. Publicidad siempre bien separada de contenido. Así funciona MiDiabetes.

Atención con los sitios de las asociaciones de pacientes. ¿Sólo pacientes o incluyen médicos? Porque si incluyen médicos… quizás hay otro interés detrás.
Creo que los sitios de asociaciones de pacientes son una muy buena fuente de información. Y si cuentan con el apoyo de médicos, mejor, pero que sea una cosa transparente y plural. Que un posteo no se transforme en el cuestionamiento del tratamiento porque al final lo que quieren es que ese paciente se atienda con ellos.
La legislación de nuestros países no hace mucho distingo cuando alguien se auto califica como “asociación de pacientes con diabetes”… Basta un apellido rimbombante y ya está.

Las curas milagrosas no existen. Si se las ofrecen en un sitio web… mejor arrancar.

Fuentes confiables. Moderadores visibles. La diabetes es una enfermedad que hay que tomar en serio. No me gusta en donde todo queda al arbitrio de quienes escriben… Y es que hay gente que simplemente no sabe lo que dice.
Hay mucha ignorancia y esa, igual que la educación, también se traspasa y si no hay alguien que ponga atajo a las barbaridades, es mejor ir a otro lugar. Basta con aplicar el sentido común. Yo he eliminado comentarios del muro de Facebook de MiDiabetes porque considero que están fuera de lugar. Lo mismo con algunos enlaces e “invitaciones” de algunas empresas a visitarlos. Es decir, acá las reglas las pongo yo.

Caer en la tentación del copiar y pegar sin hacer referencia a dónde se obtuvo la información no está bien y resulta lo más fácil para llenar de contenido una web.
Cero que sin desmerecer a algunos sitios que así funcionan, ser un compendio de enlaces tampoco es la idea, debe haber algo de procesamiento, de aporte personal, opinión, jugársela por defender algunas ideas, pero con respeto.

El que mucho abarca, poco aprieta decimos por acá…
La internacionalización es peligrosa. No todos tenemos a nuestra disposición los mismos tratamientos. Insumos distintos, educación distinta, coberturas distintas. Si hasta dentro de un propio país hay diferencias… Lo sabremos en Chile… Por eso que quienes estamos detrás de sitios que pueden ser vistos en cualquier lugar, debemos ser cuidadosos.

Es mejor hacer preguntas de sentido común, de índole general para propiciar que la respuesta pueda servir a la mayor cantidad de personas posibles. Hay que ser respetuoso con los tratamientos que usan otras personas. Es decir, la mayoría de nosotros estamos siendo tratados por médicos. Más allá de sus capacidades, son profesionales que han estudiado y que merecen respeto. Los cambios en el tratamiento médico deben ser indicados por el médico, los diabéticos que no tenemos los estudios, que no tenemos el título, NO SOMOS MÉDICOS, por mucho que llevemos toda nuestra vida con diabetes. Ningún intercambio de información en línea reemplazará la visita a nuestro médico, eso lo tengo claro.

Los esfuerzos que hacen los principales centros de investigación y salud ligados a la diabetes son destacables. Clínicas, hospitales, universidades tienen muy buenos sitios y deben ser referencia obligada. En los Estados unidos ya hay algunos que están haciendo sus primeros desarrollos con las comunidades. Pero todavía se está en pañales. Poco a poco comienzan a aparecer sitios muy interesantes, todos en inglés lamentablemente.

Más allá de los esfuerzos personales, falta que en nuestra América Latina las autoridades de salud se den cuenta del enorme potencial que tienen estos recursos en línea, que bien utilizados pueden significar una notoria mejora en la calidad de vida de las personas con diabetes.

Si estoy equivocado, me avisan ;)

El estudio:
http://jamia.bmj.com/content/early/2011/01/24/jamia.2010.009712.abstract?sid=54ad6920-39f7-41b9-86c3-0c76939f93a3

La nota de prensa:
http://www.healthfinder.gov/news/newsstory.aspx?docID=649817

Algunas reflexiones en vacaciones.

Martes, 1 de febrero de 2011

Glucemia en ayunas

A propósito de anunciar con qué glucemia amanezco y preguntar a los seguidores en Facebook cómo están ellos, me llegó un comentario que no por estar en vacaciones voy a dejar pasar.

Y es que alguien escribió algo así como: “amanecí alta, con 200 y algo, pero no importa, durante el día mejorará”.

Si nos ponemos a pensar y analizar bien ese resultado (cosa que deberíamos hacer con todas nuestras glucemias) nos daremos cuenta que más allá de lo que significa en concreto una hiperglucemia, lo más probable es que la cifra sea consecuencia de estar varias horas por allá arriba.

Es posible entonces (y no hablo en absoluto, porque hay excepciones) que un tercio de nuestro día (la noche completa en este caso) lo hayamos pasado altos. Un tercio! Eso es mucho tiempo. Imaginen cómo afecta eso la hemoglobina glicosilada.

No sé ustedes pero cuando amanezco bien, dentro de mis rangos meta, me siento mejor, con buen ánimo, optimista y con ganas de partir una jornada llena de desafíos, como todos los días.

Cuando amanezco dentro de mis rangos se me hace más fácil controlar el resto de las glucemias del día. Lo que no ocurre al despertar alto, porque tener que corregir al desayuno, con una dosis mayor de insulina hace que quede más expuesto a una baja a media mañana.

Es cierto que resulta más fácil decir: “no importa, ya mejorará durante el día”, pero creo que el control de la glicemia de ayunas, la primera de la mañana nos puede ayudar muchísimo en el control general de nuestra diabetes. Y por otro lado el “ya mejorará” deja todo a los designios del destino y es muy conformista, y la verdad sea dicha el control está en nuestras manos. Tenemos las herramientas y debemos tener la voluntad para hacerlo.

Estas vacaciones me han servido mucho. He disfrutado con mi familia conociendo lugares de mi país que no había visitado antes. He contemplado paisajes de una belleza majestuosa. He conocido la hospitalidad y calidez de le gente del sur de Chile. He probado comidas exquisitas… Pero no he olvidado mi diabetes. Y salvo un problema con un par da cánulas, todo ha andado de maravillas, incluso las glucemias matinales, esas que me dan ánimo para disfrutar de la mejor forma el día que comienza.

(Ah, y por si a alguien le interesa, como pueden ver en la foto hoy 1 de febrero desperté con 64 mg/dL, que está dentro de las glucemias con las que despierto bien. Desconexión de la bomba y a la ducha. Y a la salida ya con 80, sin ingerir nada).

Alatheia Medical y el mercado de las bombas de insulina…

Viernes, 22 de octubre de 2010

¿Ahora a la ‘chilean way’?
Alatheia Medical

La semana pasada leí unas declaraciones del Ministro de Salud Jaime Mañalich con respecto al rescate de los 33 mineros de Atacama que precisamente ayer por la tarde me hicieron mucho sentido.

Él contaba que reunidos con los expertos de la Nasa que vinieron muy poco después del hallazgo del grupo para entregar algunas directrices sobre el trato en materia de salud en relación a su confinamiento, lo que más le había llamado la atención al Ministro fue el comentario que si los chilenos tuvieran protocolos para todo, como tienen en el llamado primer mundo, ya seríamos un país desarrollado. Porque los profesionales ya los tenemos… Y la tecnología se puede comprar. Es la forma de hacer las cosas lo que hay que cambiar.
Y eso fue precisamente lo que aplicaron: protocolos para todo, aún con el riesgo de llenarse de papeles… Pero para que llegado el momento de cualquier eventualidad, estuviera quien estuviera a cargo, se supiera qué hacer… porque el protocolo lo indicaría.

Y eso fue lo que vi ayer en el lanzamiento formal de las Bombas de Insulina Dana de Sooil en nuestro país, realizado en dependencias de la Fundación Diabetes Juvenil de Chile. Vi a una empresa que se toma muy en serio su lugar en el mercado. Una empresa que ha invertido tiempo y recursos en desarrollar un trabajo desde cero, armando protocolos para aplicar en determinadas situaciones y así ponerse al servicio de los pacientes. Pues como ellos mismos definen, “la bomba de insulina es un producto ético y como tal debe ser tratado: con cuidado, con resguardo de cada detalle, un producto en donde el servicio hace la diferencia”.

Creo que para quienes no sabían mucho de bombas, y para los que ya sabíamos algo también, la presentación de ayer fue una pequeña clase de repaso, en donde se respondieron las mayoría de la inquietudes que muchos tienen.

Conocer la tecnología desarrollada por Sooil, los fabricantes koreanos de la bomba Dana, puede sorprender a quien no ha leído mucho, pero además darse cuenta que estamos frente a uno de los mayores y más antiguos fabricantes de bombas de infusión de insulina del mundo no es menor.

Uno de los postulados de Alatheia Medical es que al igual que en los países desarrollados, la bomba esté disponible y sea accesible para la mayoría de los pacientes como una alternativa más, y que el factor precio no sea la primera barrera.

Por lo mismo es que luego de contarnos del sistema de trabajo, del protocolo de entrenamiento y entregar las características técnicas del producto dejaron para el final el tema de los precios. Alcancé a anotar que la Dana R, la top de línea, que incluye control remoto con glucómetro cuesta poco más de CLP$2.600.000.- y puede ser cancelada en 6 cheques, sin interés.

El otro modelo es más barato, (sin control remoto y CLP$1.800.000 aproximadamente) y queda abierta como política de up grade que quien compra el modelo más básico, al momento de optar al modelo superior debe cancelar sólo la diferencia del precio que tengan ambas en ese momento en el mercado. Los precios son por lanzamiento y mencionaron que estarán vigentes hasta fines de este año 2010.

Cualquiera de los dos modelos que se comercializan tienen un garantía de fábrica de 4 años.
Pueden ver en el MiDiabetes Lo Prueba respectivo, para más detalles.

Eché un poco de menos la nula mención de las desventajas del uso o los riesgos que lleva implícito el uso de bomba, como la cetoacidosis, pero imagino que los protocolos lo incluyen.

Ver pare creer. El papel aguanta mucho.

Si bien es cierto que Alatheia Medical tiene el aval serio de años de trabajo en el área de los insumos y equipos médicos, muchos de ellos de gran complejidad, no es menos cierto que el papel aguanta mucho y por más que al momento de la compra se firme un contrato en donde quedan establecidos los derechos y deberes por ambas partes, el papel aguanta mucho y habrá que verlos en la práctica cómo se manejan.

Ojalá nadie tenga que recurrir al protocolo de asistencia, sin embargo se agradece que hablen de un servicio 24/7 sin costo extra, pues quizás una de las mayores preocupaciones a las que nos vemos enfrentados quienes usamos bomba es un desperfecto inesperado un domingo en la madrugada. Y por más que se les preguntó sobre ese tema, tanto Rubén Kramarenko, Gerente General, como Pamela Hales, Representante Point of Care y Especialista en Diabetes hicieron hincapié en aquello.

Alatheia Medical apuesta por un protocolo exclusivo, en donde el foco de la atención es el paciente, y todas las acciones del equipo multidisciplinario tienden a entregarle todas las herramientas para sacar el máximo provecho de su bomba. Evaluación psicológica, apoyo de especialistas en nutrición, enfermería y contacto directo y estrecho con el médico tratante, recalcando que la bomba de insulina es una indicación médica, marcaron la presentación de una estrategia comercial potente hacia los pacientes.

Permítanme algo que puede parecer una arrogancia. Lo más fácil ya ha sido hecho: lanzar un producto de probada eficacia y calidad.  Ahora en base a los protocolos fijados, cumplir las promesas que se hicieron representa el mayor desafío, el que sólo con el paso del tiempo podremos evaluar.

Y les aseguro que dada la importancia del tema, estaremos muy atentos.

¿Acaso no es esa la “chilean way”?

No podemos ignorar la realidad…

Jueves, 30 de septiembre de 2010

pero sí podemos tratar de cambiarla.

Hace varios años ya le escuché decir a una persona muy respetable que la diabetes no genera noticias todos los días. Decía eso para justificar el manejo de un medio de comunicación especializado y su poca periodicidad. Por supuesto que discrepé, pues a esas alturas la globalización, y sobre todo internet, ya eran una realidad y el caudal de información diario era innegable. En lo que sí estábamos de acuerdo era en la necesidad de abordar esa información con seriedad, con responsabilidad, separando lo fundamental de lo intrascendente, lo verdaderamente importantes de la noticia barata que sólo busca a través del sensacionalismo aumentar la circulación o el rating.

Sin embargo con el paso de los años, y dedicándome a esto de lleno, creo que nunca imaginé lo difícil que podía llegar a ser seleccionar y a la vez generar contenidos para publicar algo que sea de real interés para todos, y que además me deje contento al final del día.

Seguro que podría tener “noticias” casi todos los días si me dedicara a publicar los resultados preliminares de estudios que hablan de la “cura de la diabetes”, por ejemplo.

Pero también encuentro muchas noticias (las más) que hablan de lo malo de la diabetes, que hablan de amputaciones, de ceguera, diálisis, impotencia, transplantes y por cierto hasta de muerte.

Está fresca en mi memoria la noticia del fallecimiento del Jefe del las FARC en Colombia, el llamado “Mono Jojoy”, que dicen fue localizado y emboscado gracias a… su diabetes! Y es que ya tenía problemas en los pies y cuando solicitó unos zapatos especiales pusieron en ellos un localizador GPS que fue fundamental para ubicar donde estaba su cuartel general. Conclusión de los medios: la diabetes traicionó al Mono Jojoy…

Cuando veo una historia así, me surgen todas las dudas… No se mucho qué hacer. ¿La publico? ¿No la publico? ¿Le cambio el tono?

La verdad sea dicha, sí sé que hacer. Sí sé cómo actuar, porque lo he venido haciendo toda mi vida. Y es que soy optimista por naturaleza, por lo que siempre voy a privilegiar las noticias positivas. Me resulta más natural y fácil predicar con el ejemplo y hablar de mí (soy la persona con diabetes que mejor conozco ;) ) y mis exámenes revelan que estoy bien controlado.

Pero siempre está la duda…

Hace poco me llegó la noticia de una mujer inglesa de 47 años, diagnosticada con diabetes tipo 1 a los 9. Las fotos y su historia publicada en un conocido diario británico, eran elocuentes: amputada de ambas piernas y un brazo. A punto de perder el otro. Ya transplantada de riñón y varias otras consecuencias más debido un mal manejo en su diabetes que ella misma explicaba.

En resumen decía que durante su niñez participaba en varias actividades en su colegio y las hipoglucemias y su cuidado interrumpían su “disfrute” en el ballet o como porrista. Entonces para ella y su madre la forma de solucionar eso era estar permanentemente hiperglucémica. No vino a tomar conciencia del daño que se estaba haciendo hasta quedar embarazada de su primer hijo a los 30 años. Afortunadamente ni su primer ni su segundo hijo tuvieron problemas al nacer.
Hoy ya sabe lo que le espera. Sabe y está consciente que pronto vendrá la amputación del otro brazo.
Por cierto que en la foto actual luce una sonrisa de oreja a oreja. Y se ve auténtica, porque hoy quiere crear conciencia de las nefastas consecuencias de no darle la importancia que la diabetes se merece. Hoy quiere ser, y la prensa le da cabida, la imagen de que todos esos miedos y pesadillas que nos acosaron en nuestros primeros días con la enfermedad pueden ser realidad. Y eso puede ser loable: quiere educar desde su nefasta condición. Al parecer no le queda alternativa.
La nota está muy bien redactada y documentada, de aquello no hay dudas.

Es una realidad que no podemos ignorar. Hay personas que sufren las peores consecuencias del mal manejo de la diabetes.

Ella hoy busca crear conciencia y es usada como ejemplo.
Lo que no comparto es que los medios y algunas organizaciones destaquen este tipo de noticias por sobre los cientos de pacientes que sí están bien controlados, que sí han cumplido 20, 30, 40, 50 ó más años con diabetes y no tienen grandes inconvenientes. (Bueno, la Joslin Diabetes Center sí lo hace con su medalla de honor… que espero tener algún día, por lo pronto voy para la de los 25 años).

El debut de la diabetes es un golpe en la cabeza de todos los involucrados, del paciente y su entorno más cercano.
Todavía hoy, y seguirá ocurriendo, la primera referencia sobre diabetes que se le viene a la cabeza a todo el mundo es el adulto mayor, con sobrepeso, sedentario, amputado, dializado y ciego… Eso es una realidad, y como dato por si no lo saben en nuestro país, un gran porcentaje de las personas están en diálisis debido a una nefropatía diabética.

Pero es una realidad que sí podemos cambiar…

Clemente

La semana pasada apareció publicado en un diario de circulación nacional (La Nación) una nota que se titulaba: Diabetes juvenil, héroes por su salud. Y para dar pie a una nota muy completa sobre diabetes tipo 1 entrevistaron entre otras personas a mi buena amiga Ofelia con su hijo Clemente, que practica taekwondo en la Fundación Diabetes Juvenil de Chile. La idea era mostrar justamente la cara positiva de la diabetes. Y a mi juicio, el objetivo fue plenamente logrado.

Aquí está el archivo en PDF para que lo vean.

Esas son las noticias que me gusta destacar. Porque es el otro lado de la medalla. Es el lado amable, que no esconde temores y dudas, pero que demuestra que somos más fuertes y que con las herramientas, la actitud y la educación adecuadas podemos llegar lejos, porque si queremos podemos cambiar la realidad.

Hoy es cuando no podemos ignorar la realidad; hoy es cuando podemos cambiarla para mejor.

El valor de una glucemia

Martes, 14 de septiembre de 2010

Glucemia Perfecta!

¿Cuál es el verdadero valor de una glucemia me pregunto yo?

Y la respuesta no va por el lado del costo monetario, que hoy, en Santiago de Chile, bordea los CLP$ 400 más o menos (algo así como US$0,80.).

La semana pasada tuve la fortuna de estar con más de un glucolega, en distintas circunstancias. También estuve con personas que no teniendo diabetes están muy ligadas a este dulce mundo.

Más allá de las simpatía que siento por todos ellos (por lo general no me reúno con personas que no me caen bien) pude observar una cosa en común que me llamó poderosamente la atención.

Y es que las reuniones estaban situadas en un café o en una oficina, en horarios propicios para comer o tomar algo.
Y yo siempre que como algo que contenga aunque sea una mínima cantidad de hidratos de carbono, me controlo. Es algo automático. No lo puedo dejar pasar, siento que no lo debo dejar pasar.

Y me cuestionaron que me midiera tanto…

Actuar en base a supuestos ya no me sirve.

Ha pasado mucha agua bajo el puente, o azúcar si se quiere ser más literal je je je je, para suponer que si me siento bien estoy “muy bien”… O por el contrario. ¿Cuántos de quienes me leen ha confundido una baja con una alta porque le hicieron caso a los síntomas nada más, sin pincharse el dedo? Y el rebote de vuelta sólo tiene esa explicación, ¿o no?

Muchos me preguntan y se asombran de mis hemoglobinas glicosiladas ya casi fijas en torno a los 6,0 y 6,2% hace más de 6 años. Pero esa cifra es el resultado del control. Y no de otra cosa.

Alguien me dijo (espero que en broma) que un día de estos le gustaría quitarme mi glucómetro y hacerme comer y beber sin medirme la glucemia para ver qué hago…

Y yo que lo pienso, me digo que eso sería un desastre.

Voy a un café y pido un moka, descafeinado con leche descremada (mi gastritis lo agradece).Y ya antes averigüé que ese café tiene 46 grs. de hidratos de carbono… Y junto con la glucemia, ahí está el dato para programar el bolo que la bomba me administrará. ¿Qué pasaría si no me mido y no me inyecto insulina para ese café? A menos que esté bajo una hiperglucemia no la evita nada.

No siento que se un lujo medirme tanto, para mi es una necesidad. Algunos pensarán que es una obsesión, quizás, pero me siento bien.

Una amiga me ofreció un jugo light… Y por supuesto que me medí y me puse insulina, pues esa botella de 200 cc de jugo “light” tenía 22 grs. de hidratos de carbono, ¿cómo los voy a dejar pasar así como así?

Entiendo que hay un número importante de glucolegas que quizás no recibe todas la cintas que necesita al día, pero está en nosotros asumir el protagonismo de nuestro tratamiento y luchar por ellas.

Hoy, ese valor que muestra mi máquina forma parte del arsenal de armas que tengo para luchar por evitar las complicaciones de la diabetes, y siento que cualquier esfuerzo que haga por ello cuenta.

En primera persona…

Martes, 22 de junio de 2010

Este post lo escribí hace un tiempo ya y lo publiqué en mi anterior blog… Sin embargo es de los que siempre leo otra vez… Es mi cable a tierra. Y apropósito de algunas cosas que han pasado en los últimos días se los voy a mostrar otra vez.
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Qué fácil resulta para algunos de nosotros caer en la tentación…

Nos convertimos en diabéticos insulino dependientes a muy corta edad. Y en la medida que pasan los años, y vamos aprendiendo cada vez más de esta condición, nuestro nivel de conocimiento nos lleva a límites impensados.
Qué facil resulta entonces caer en la arrogancia de creernos médicos, de creer que todo lo que leímos y lo que aplicamos con nuestra diabetes debe aplicarse a todos los diabéticos.
Qué fácil resulta decirle a una madre de un chiquito debutante, con una hipoglicemia severa con convulsiones “No, no se preocupe, si hipoglicemias va a hacer toda la vida, entonces… una más o una menos, que más da”.
Qué fácil resulta ceerse un Dios en el manejo de la diabetes, un todopoderoso, que todo lo sabe y todo lo que hace es ley… Alguien que está por encima de todos.
Qué facil resulta creerse líderes porque llevamos más de la mitad de nuestra vida siendo diabéticos y nos hemos convertido en “ejemplos” dignos de imitar: aprendimos de la manera más dura todos los trucos y manejos poco ortodoxos para hacer de la diabetes nuestra aliada… y a veces creemos que eso está bien.
Qué fácil resulta creerse “Educador en Diabetes” por el sólo hecho de ser diabético, como si el conocimiento de las tablas de multiplicar nos calificara para pararnos frente a un curso de 25 niños en un colegio como “maestros” y enseñarles a multiplicar…
Qué fácil resulta darle indicaciones a una persona ignorante en el tema, inocente, que cree en ti por tu labia y postura frente a la vida.

¿Qué nos cuesta asumir nuestra propia ignoracia? ¿Qué nos cuesta ser consecuentes? ¿Qué nos cuesta respetar a un profesional que no por nada gastó al menos 12 años de su vida en aprender de medicina? Tal vez no estemos de acuerdo con su manejo… pero no somos médicos.

Es cierto. El poder que nos confiere el hablar en primera persona es fuerte. Pero por lo mismo debemos ser responsables. Si queremos ser el espejo del niño que recién está partiendo debemos ser consecuentes y humildes.
Debemos asumir nuestra ignoracia, nos hará más nobles.
Debemos tener conciencia que ningún consejo que nosotros pudiéramos dar reemplazará jamás la opinión de un médico, jamás.

¿Qué es lo que quiero? Llegar con mi testimonio de vida de hombre, esposo, padre, profesional, de diabético por ya largos 24 años a quienes recién están comenzando, también a quienes ya llevan un tiempo y todavía no encuentran el tratamiento óptimo para su vida.
No quiero premios ni alabanzas. No quiero dejar a una madre temblando por el siniestro futuro que le auguro a su hijo, prefiero que esa madre se informe más y lo deduzca al conocer mi buena historia y al darse cuenta que tal vez ella no lo está haciendo tan bien como parece…

Prefiero un “gracias” desde el alma, por el ejemplo de vida que estoy dando más que las loas por mis “incuestionables conocimientos médicos sobre diabetes”.

Llevo 24 años aprendiendo de diabetes. Y cada día descubro algo nuevo.

Me nutro con otros diabéticos y sus historias, me nutro con lo que cuentan sus padres, sus hermanos, sus esposas e hijos. Me nutro de un contacto cercano con distintos profesionales de la salud: médicos, enfermeras, nutricionistas, psicólogos. Con cada uno de ellos aprendo y discuto distintos puntos de vista. Los respeto y me respetan. Jamás le diría a un paciente que cambie de tratamiento, jamás le diría que su médico lo está haciendo pésimo, no tengo los estudios para hacerlo. Lo que si puedo hacer es confrontarlo con otros tratamientos y concluir que un ajuste podría mejorar su calidad de vida… como ha mejorado a lo largo de estos años la mía.

¿Insulina Oral Lyn en Chile? Ver para creer.

Lunes, 29 de marzo de 2010

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Oral Lyn

Hace rato que no iba a algún “evento” del mundo de la diabetes.

La semana ante pasada el destino y la buena voluntad de algunas personas quisieron que pudiera participar como asistente a la presentación titulada “Nuevas Opciones en la Administración de Insulina”, que en Santiago de Chile realizó el reconocido endocrinólogo Jaime Davidson, de la Southwestern Medical School de la Universidad de Texas.

Fuimos convocados a los salones de un hotel en la comuna de Providencia por el Laboratorio PMG Pharma.

Un coctail previo, breve presentación y conversación con el Dr. Davidson y a la conferencia.

El doctor comenzó con una afirmación muy potente: “Los pacientes no saben suficiente de diabetes… Y lo peor es que cuando dejan la consulta se convierten en sus propios médicos”.

Vaya! Bastante obvio a mi parecer, pero que fuerte resulta escucharlo de boca de un médico.

El Dr. Davidson mencionó que el estudio Optimize, sobre 1500 pacientes diabéticos tipo 2 en 7 países, demostró que más del 50% de los pacientes no conocían su HbA1c, y el 55% de los pacientes que usan insulina no logran los rangos metas deseados. También se concluyó que existe más temor a inyectarse insulina que a pincharse el dedo para medir su glucemia…

Otra de sus afirmaciones que escuché fue en relación a la importancia de la glicemia postprandial, hoy en día considerado un muy buen predictor de la diabetes tipo 2, así como un factor de riesgo elevado en problemas cardiovasculares.

Con estos antecedentes, avalados por un sinnúmero de cifras y gráficos, comenzó lo que de verdad me interesaba más: la presentación de Oral Lyn.

Es complicado cuando uno asiste a estas cosas, pues está el prejuicio de creer que te tratarán de vender el “producto” como el “justo lo que usted necesita”…

Lo primero que hay que decir es que Oral Lyn es una insulina del tipo oral, que viene en un aplicador muy similar al que usan quienes padecen asma.

Dista mucho de las llamadas insulinas orales que fracasaron hace poco años (Exhubera y otras), las que eran absorbidas en el pulmón, lo que generó reportes de complicaciones asociadas tales como cáncer.

Oral Lyn, se absorbe en la cavidad bucal, en la mucosa, en las paredes de la boca.

El Dr. Davidson mostró un caso clínico. Y claro que se ve que funciona. Al menos con el efecto hipoglucemiante que se le pide a una insulina.

Datos más o menos claves: es insulina regular humana. Líquida. Está aprobada por la FDA, tiene una absorción que se inicia entre los 3 y 5 minutos después de aplicada, con un peak entre los 50 y 60 minutos, por lo que puede decirse que es más bien lineal. En consecuencia casi no genera hipoglucemias. Su duración en el cuerpo no llega a los 120 minutos.

La descripción que hace el Dr. Davidson es que se siente más bien fría en la boca y no puede ser aplicadas en muchas unidades cada vez, por lo que como se usa en bolos con las comidas, es recomendable aplicarla antes y después de ingerir los alimentos.
Para conocimiento de los usuarios, la presentación incluye dos tubos de 400 UI y un aplicador; y un “puf” equivale a una unidad de insulina.

Cabe mencionar que se usa obligatoriamente combinada con alguna insulina basal (inyectable) y está especialmente recomendada para aquellos pacientes que tengan fobia a las inyecciones o en caso de DT2 que se inicien en la terapia con insulina…

La prensa anunciaba la llegada de la misma a nuestra América Latina, específicamente a Ecuador, para 2006… ¿Qué pasó entre medio? Llegó a Ecuador. ¿Por qué ha tardado tanto en entrar en el resto de la región? 

La barrera del precio puede ser una razón. Cuesta más que las insulinas tradicionales. ¿Cuánto? Lo desconozco.

Lo que sí se es que Oral Lyn es el “caballito de batalla” de Generex, la compañía canadiense que la fabrica y que se dedica al desarrollo de sistemas de aplicación de medicamentos por vía oral.

Hoy Oral Lyn está aprobada para la venta en India, Argelia, El Líbano y Ecuador.
El sitio web de Generex consigna que en este momento están en Fase III estudios con más de 347 pacientes en más de 74 sitios alrededor del mundo, entre los que se incluyen algunos ubicados en los Estados Unidos, Canadá, Bulgaria, Polonia, Rumania, Rusia y Ucrania.

Según algunos trascendidos, se estarían realizado las presentaciones en los organismos competentes para lograr su aprobación en nuestro país, por lo que siendo optimistas, se espera que pudiera ser lanzada en 2011.

¿Mi opinión? Ver y probar para creer. Ya con casi 24 años en esto, he escuchado y he visto bastante. Está bien que haya empresas interesadas en ofrecernos alternativas. Tienen derecho a hacerlo y los pacientes nos lo merecemos, pero es mejor ser cautelosos.
Me gustaría ver los estudios y noticias más recientes. Lo único que se encuentra en la web es sobre su lanzamiento en Ecuador y la aprobación en la India… en 2005 y 2006 respectivamente.

Una insulina que no se inyecta es el llamado “Santo Grial” del tratamiento de la diabetes. Si Oral Lyn lo fuera, estoy seguro que ya estaría en más países y los millones que nos inyectamos la insulina ya andaríamos con el aplicador en el bolsillo.

¿Alguien sabe más? Ojalá lo compartan por acá.