Actualidad Opinión

Dos años de la bomba de insulina en la Ley Ricarte Soto.

Extraoficialmente la cifra llega a 770, lo sabemos.
La información oficial que nos entrega Fonasa es que al 31 de marzo de 2019 se han entregado 755 bombas de insulina en el marco de la Ley Ricarte Soto a lo largo de todo Chile.
¿Muchas? ¿Pocas? Depende del cristal con que se mire.
Sin duda saber que hay 755 glucolegas que han visto mejorada su calidad de vida, con un mejor pronóstico futuro de su diabetes, es para alegrarnos.
Pero justo el pasado miércoles 22 de mayo se cumplieron 2 años desde que se instalaron las primeras 5 bombas, entregadas en el Hospital Gustavo Friecke (gracias Claudia por recordárnoslo).


¿Y?

Sucede que las estimaciones presupuestarias del gobierno en su momento fijaron en 846 las bombas que se instalarían por año. En dos años ni siquiera hemos llegado a esa cantidad.

¿Hay explicaciones?

Por cierto que muchas. 
La ley estaba pensada para entregar tratamientos más “sencillos”, si se me permite la palabra. No quiero desmerecer ni minimizar a los otros tratamientos cubiertos, pero ninguno tiene la complejidad que la instalación de una bomba de insulina. Acá no se le puede entregar la bomba a un paciente y decirle que se la ponga solo y vuelva en un mes más a ver cómo sigue. O que un médico se la ponga y ahí termina el proceso.
Todos sabemos que hay un camino de educación largo. Y hay tiempos, recursos humanos y costos involucrados que la ley no considera. 
Además, y en algo que no logramos entender, el proceso de postulación cada vez se vuelve más engorroso para muchos.

Acá no hubo una marcha blanca. Los equipos de salud de la mayoría de los centros debieron aprender haciendo las cosas, con ensayo y error. Unos más capacitados que otros, unos más ágiles que otros. Mucha voluntad personal, con el desafío de entregar lo mejor a los pacientes. Estamos ciertos que las personas hacen la diferencia.
Acá NO hay obligación para que los hospitales públicos sean parte de la red… Por eso es que hoy vemos con verdadera vergüenza que hay centros que al parecer NO quieren ser parte de la red, perjudicando a muchos pacientes. 

¿Los pacientes primero? Claro, pero no si quieren bombas de insulina.

Hemos sido testigos del esfuerzo exitoso de pacientes y profesionales de salud por entender y poner en marcha en sus centros la instalación de la bombas. Y eso nos pone contentos.
Hemos sido testigos también del aporte que la industria ha realizado para lograr el éxito que todos los involucrados merecen.
Pero hemos visto también actuaciones con la desidia de quien no logra entender que los pacientes NO podemos esperar. Y que acá no se trata de un capricho de unos pocos.

Acá hay una ley que debe cumplirse.

Para ayudar a que todo mejore, quiero pedirles a quienes han visto frustradas sus expectativas, que aunque parezca tiempo y esfuerzo perdido, dejen sus reclamos en las OIRS de sus centros de salud. Y si no hay respuestas, también en la Superintendencia de Salud. Todo se puede hacer on line. Solo de esa forma pondremos de manifiesto dónde están las fallas, solo de esa forma finalmente las autoridades no podrán negar la realidad y dejarán de decir que “la culpa es otros”… Como hemos escuchado directamente.

Creemos que estamos frente a una oportunidad preciosa de generar un nuevo cambio. 
Así como conseguimos todos juntos que la bomba de insulina fuera cubierta, podemos presionar otra vez y que más pacientes puedan beneficiarse.

Por nuestra parte, seguiremos haciendo lo que esté a nuestro alcance por hacer que esto mejore, para todos.

Marcelo González G.

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