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#BombaDeInsulinaAlAUGE y #Diabetes1SolaVoz, una sola emoción.

Estoy seguro que en un futuro no tan lejano, estaré recordando el haber sido testigo del comienzo de algo grande.

Antes que todo, agradezco la invitación de la Federación Mexicana de Diabetes y Con Diabetes Sí Se Puede a participar en su “Primer Taller de Comunicación y Política Pública Por Una Sola Voz en la Diabetes Tipo1”, que se realizó en Ciudad de México el lunes 22 de mayo pasado.

En la capital del país azteca, se dieron cita representantes de la mayoría de las asociaciones adscritas a la Federación a lo largo y ancho de todo México, así como otras agrupaciones que trabajan principalmente por los derechos de los pacientes con diabetes tipo 1.

Hoy en México la cobertura de insumos para diabetes tipo 1 es prácticamente nula, y es en función de eso que algunas asociaciones decidieron dar los pasos que los unan en la lucha de la consecución de un objetivo común: lograr que de alguna forma los tratamientos sean financiados por el Estado.

Fui invitado a compartir nuestra experiencia con la campaña “Bomba de Insulina Al AUGE”, que finalmente consiguió que las bombas de infusión de insulina y sus insumos estén cubiertos por el Estado de Chile, bajo la Ley Ricarte Soto, para quienes califiquen en los protocolos.

Para los glucolegas mexicanos resulta de gran interés poder conocer de primera fuente cómo fue el proceso que nos llevó a conseguir en un relativo corto plazo una cobertura tan anhelada.
Espero haber sido claro y ojalá fuente de inspiración para proponer mejoras en su sistema, sacando lo mejor de cada experiencia.

Porque esto es un trabajo conjunto entre los distintos actores del sistema sanitario de un país: los pacientes, los profesionales de la salud, la industria y finalmente el Estado, que debe velar por el bienestar de toda la población, en donde las personas con diabetes somos uno más de un total que demanda mucha asistencia.

Cada uno de estos actores debe jugar el rol que le corresponde, colaborando con los otros en un trabajo que debe estar coordinado. Cada uno por si solo no solucionará problemas de fondo que se arrastran por décadas, pero unidos sí podemos generar cambios.

Por cierto que las realidades son diferentes y me encargué hacerlo notar en mi exposición, contándoles a grandes rasgos lo que nos toca vivir en Chile, en lo que respecta a nuestra legislación. Tener el AUGE/GES y la Ley Ricarte Soto nos ubica en una posición privilegiada respecto de otras realidades no solo Latinoamericanas, sino también a nivel mundial.

Estuve presente en todo el taller y me pude dar cuenta que más allá que hay mucho por hacer, las herramientas están ahí, a disposición de quienes quieran tomar las banderas, libres de egoísmo y pensando en el bien común.

Pude darme cuenta que por el compromiso mostrado por la mayoría de los asistentes, solo hacía falta el primer paso, y ya lo han dado. Aunque parezca menor, tener un lema que les una es un tremendo avance. No dejen de usar el magnífico hashtag que tienen: #Diabetes1SolaVoz.

No puedo dejar de recordar lo vivido ese día lunes 22.

Ya preparar la presentación los días anteriores me hizo recordar todo lo que vivimos desde junio de 2015, cuando el germen de la campaña comenzó a brotar.
Luego, revisar las fotos, las notas de prensa, los vídeos, los mensajes, comentarios, correos, las reuniones, para poder hacer un relato coherente me hacían emocionar.

Y el corolario se dio allá en Ciudad de México, esa mañana.
Mientras yo me disponía a dar mi conferencia, simultáneamente en Viña del Mar, Chile, se entregaban las primeras bombas de insulina a beneficiarios de la Ley Ricarte Soto.

Y me llegaban los mensajes con las fotos de ese momento. Ese momento que veníamos esperando hace mucho tiempo.

No puedo ocultar que como nunca antes tuve que enfrentar una  presentación con la emoción en mis ojos y en mi garganta. Y esa presentación por arte de magia tuvo el mejor final al que podía aspirar: dos niñas pequeñas y una mujer adulta, pacientes iguales que los hijos o esposas o hermanas de quienes me escuchaban, estaban recibiendo la esperanza de un futuro mejor. Y se los pude decir en el momento a mi audiencia, en exclusiva: La bomba de insulina con monitoreo continuo en la Ley Ricarte Soto es una realidad en mi país. Y estoy orgulloso de haber contribuido a eso.

Jamás olvidaré el aplauso que recibí esa mañana, ni la emoción de parte de la audiencia, porque con esta campaña, ganamos todos. Todos quienes nos levantamos cada día a enfrentar la vida con muchos números en el horizonte, pero con una idea fija: estar cada día mejor.

Gracias México, nos volveremos a ver!
Porque ahora somos en #Diabetes1SolaVoz.

/Marcelo González
Director Ejecutivo
Fundación Mi Diabetes

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