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30.08.2009.
No pocas veces surge la duda de qué hacer con nuestros desechos cortopunzantes: jeringas, agujas de pens, guías de cánulas de bomba de infusión de insulina y lancetas.
¿Cuántas habré ocupado en toda mi vida de diabético?
Me acuerdo que en la década de los 80, recién diagnosticado, las jeringas y sus agujas venían separadas. Era el propio paciente el que debía poner la aguja haciéndola entrar a presión en la jeringa… Y no pocas veces, al retirar la jeringa del sitio del pinchazo, quedaba la aguja dentro del cuerpo… Al principio no era nada de divertido, pero luego de un poco de práctica lo mejor era cuando uno lo hacia a propósito sólo para conseguir impresionar al testigo de turno.
…Y de ahí al recipiente de la basura había sólo unos pasos.
En Chile, en donde la basura domiciliaria es retirada por personas que pueden tener contacto con ella y considerando que el reciclaje informal expone cada vez a más gente a los riesgos que su manipulación implica, surgen las preguntas ¿qué hago, dónde las boto? Ahí es en donde tenemos que ser responsables y solidarios.

Existen en el mercado recipientes especiales, que son los mismos que se usan en centros de salud como clíncas, laboratorios y hospitales. En Chile los pueden encontrar de la marca BD en la Fundación Diabetes Juvenil de Chile.
No son baratos y creo que a más de alguno nos daría lata gastar no pocos pesos para luego literalmente botar el dinero a la basura...

Como es dificl conseguir que una empresa de desechos hospitalarios pase por nuestra casa retirando lo que ya descartamos, lo que varios diabéticos viejos hacemos es poner todo dentro de una botella plástica desechable. En general, yo les rompo la aguja a las jeringas y doblo las lancetas para tratar de inutilizarlas por completo. Y finalmente, cuando se llena la botella, la sello lo más posible y la etiqueto para botarla a la basura…
A la espera de una solución mejor ¿a alguien se le ocurre otra cosa? ¿qué dicen las autoridades?
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