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09.06.2010. Por Marcelo González.

"Hay que extender lo más posible el uso de los hipoglucemiantes orales".
Falso.
En palabras simples, en el caso de la diabetes tipo 2, su origen se halla en una deficiente producción de insulina y/o una falla en el aprovechamiento de la misma.
Por esto es que como el paciente todavía produce la hormona, lo que se pretende con los hipoglucemiantes orales es ayudar a aprovecharla de mejor forma.
Está comprobado que este tipo de tratamiento, por lo general comienza a fallar luego de cinco años de haber comenzado, llegando a ser inútil incluso el aumento de la dosis.
En general, en los pacientes con diabetes tipo 2 existe un deterioro progresivo de las células beta, que producen la insulina en el páncreas, la que llega a cero al cabo de un tiempo.
Hoy en día, una corriente de la medicina propugna con mucha fuerza la insulinización temprana de este tipo de pacientes con el objetivo de retrasar el deterioro de las células que producen la insulina y así lograr en conjunto con los hipoglucemiantes orales un mejor control.
La aparición de nuevas combinaciones de insulina, sumando a los dispositivos especiales para aplicarlas, que facilitan la adherencia al tratamiento, dan cuenta de los avances que hay en este sentido.
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