Opinión

Día Mundial de la Diabetes 2021: Si no ahora, ¿cuándo?




¿Qué hace que se sigan realizando bingos para financiar sensores de glucosa y bombas de insulina además de otros insumos para la diabetes?
¿Qué hace que las farmacias de cadena tengan ofertas y programas especiales para pacientes con diabetes tipo 1 y tipo 2 en Chile?
¿Qué hace que las farmacias comunales también tengan esos medicamentos a precios más bajos?
¿Qué hace que haya asociaciones de pacientes que tengan farmacias para vender medicamentos para el tratamiento de la diabetes?
¿Qué hace que muchos pacientes compren en dichas farmacias el extra que el sistema no les entrega?
¿Qué hace que haya un mercado negro que usa las redes sociales para vender y comprar insumos “más baratos”, saltándose toda regulación sanitaria y comercial?
¿Qué hace que haya pacientes que intercambien con otro pacientes medicamentos y otros insumos para tener el tratamiento que realmente necesitan?¿Qué hace que muchos pacientes beneficiarios del Sistema Público de Salud deban costear consultas privadas para llevar un mejor control y/o para poder postular a la bomba de insulina por la Ley Ricarte Soto?
¿Qué hace que falten profesionales para integrar equipos multidisciplinarios que atiendan a las personas con diabetes tanto en el Sistema Público como Privado?
¿Qué hace que afiliados a Isapres sean cautivos y deban aceptar lo que el prestador les ofrece porque… no pueden cambiarse?
¿Qué hace que pacientes beneficiarios de la bomba de insulina por la Ley Ricarte Soto vean que la única forma de mejorar su control y tratamiento sea comprando y pagando de su propio bolsillo una bomba que tiene mejores prestaciones que la que les entrega la ley?
¿Qué hace que existan campañas para conseguir la codificación por parte de Fonasa de dispositivos que hoy resultan esenciales en el manejo de la diabetes?
¿Qué hace que muchos pacientes sientan frustración cuando ven los logros que comparten otros pacientes en la redes sociales gracias a los tratamientos que ellos tienen?
¿Qué hace falta para que en algunos hospitales públicos entiendan que para manejar mejor su presupuesto  “ahorrar” no se trata de indicarles insulina NPH a todos los pacientes con diabetes tipo 1?

¿Qué hace falta para que todo esto cambie?

La campaña que para celebrar el Día Mundial de Diabetes este año puso en marcha la Federación Internacional de Diabetes (IDF por sus siglas en inglés) “Si no ahora, ¿cuándo?” no puede hacerme más sentido.
Comenzando con las cifras que nos han compartido, que son alarmantes.

En 2019, 463 millones de adultos (1 de cada 11) vivían con diabetes. Veremos cuántos nos muestra la actualización del Atlas de la Diabetes, que publicarán estos días.

De todos modos, se espera que para 2030, el número de personas que viven con diabetes aumente hasta 578 millones.

Ese mismo año de 2019, la diabetes causó 4,2 millones de muertes. 


Respecto de coberturas, 1 de cada 2 personas con diabetes que necesita insulina no puede acceder a ella o pagarla.
En África, el 86% de las personas con diabetes tipo 2 no pueden acceder a la insulina que necesitan. 


El 63% de los hogares en países de ingresos bajos no pueden permitirse la insulina. En países de ingresos altos, el porcentaje es del 2,8%. 

El 26,9% de los hogares en países de ingresos bajos y el 0,7% de los hogares en países de ingresos altos no pueden permitirse la metformina.


Quizás leyendo esto podemos pensar que en Chile somos afortunados. Con el GES y la Ley Ricarte Soto además de otros programas gubernamentales, no llegamos a tales extremos.
Y es cierto. Tampoco podemos negarlo.

Pero nuestra cifras poblacionales respecto de la diabetes tipo 2 también son alarmantes.
La última Encuesta Nacional de Salud fija en 12.3% la incidencia de diabetes en mayores de 15 años. Estamos en el podio latinoamericano de casos con diabetes… Lo que siendo francos, no es para estar orgullosos.

Y las cifras nos cuadran pues si vamos al registro que tiene la Superintendencia de Salud respecto de los casos GES reportados (pensando en que la mayoría de los diagnósticos son registrados pues se trata de una garantía cubierta y que entrega el tratamiento con un copago bajo), en el caso de la diabetes tipo 1 se muestran un total de 24.969 personas. En diabetes tipo 2 la cifra llega a 1.865.295 personas.

Respecto de la bomba de insulina en la Ley Ricarte Soto, incluida en el segundo decreto vigente desde enero de 2017, a abril de 2021 hay 1.262 pacientes beneficiados.

¿De qué nos quejamos entonces?
Las respuestas a las preguntas iniciales se resumen en una palabra: acceso.
Estamos en el año 2021 y necesitamos acceso a tratamientos en tiempo y forma para todas las personas.

Algunos ejemplos.

Hace un par de meses se publicó un consenso sobre manejo de diabetes tipo 1 por parte de la Asociación Americana de Diabetes y la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes donde ponen al monitoreo continuo de glucosa como forma preferente para lograr el mejor control de la diabetes tipo 1 en adultos.

Y en Chile, aunque están disponibles en el mercado el monitoreo continuo y el monitoreo flash de glucosa, no están codificados por Fonasa ni cubiertos por ningún seguro. De esta forma, las personas deben pagar de sus bolsillos el costo total, para tener un mejor control.

¿Cuánto mejor habría sido el control de los pacientes con diabetes durante la pandemia si además de controles telemáticos con sus equipos de salud todos hubieran contado con esta tecnología, que permite un control más fino, oportuno y a distancia por parte de esos mismos equipos sanitarios?
 

Tenemos guías clínica desactualizadas.
Cuando el desarrollo de la ciencia, la tecnología, de la medicina, ocurren con tanta rapidez, en Chile tenemos como referente del manejo de la Diabetes Tipo 1 una Guía Clínica publicada en 2013. Hace 8 años.
Y las Guías de Tratamiento Farmacológico de Diabetes Mellitus Tipo 2 son de 2017.

Un dato. El monitoreo flash de glucosa FreeStyle Libre fue lanzado en Europa en septiembre de 2014 y llegó a Chile en 2016… Por lo mismo esa categoría ni siquiera aparece en la guía.
Ni que hablar de las nuevas bombas de insulina con algoritmos avanzados que son casi un páncreas artificial.

Con este ejemplo es comprensible preguntarse ¿cuántos nuevos fármacos y dispositivos han sido desarrollados para mejorar el tratamiento en estos años? Siendo prudente, puedo afirmar que varios, con innumerables estudios que dan muestra de su efectividad.

Si a estas guías publicadas hace tanto sumamos la nula actualización de las canastas GES (siempre por falta de presupuesto o incorporación de nuevas patologías), podemos decir que la cobertura para el tratamiento de la diabetes tipo 1 y tipo 2 está lejos de ser óptima. 

La paradoja es que parece que se prefiere tratar las complicaciones, pagar diálisis, transplante renal, pensiones de invalidez por amputaciones y ceguera, que invertir en prevenir, entregando hoy mejores tratamientos.

Y aquí hay otra paradoja que veo pues en mis 35 años con diabetes tipo 1, nunca había visto tanto desarrollo de tecnología y nuevos fármacos en tan poco tiempo. Tanto que mirando para atrás la primera idea que se me viene a la mente es “que suerte ser diagnosticado en este tiempo”. Lo sé, no es grato ser diagnosticado, pero de verdad es que para quienes abrimos los ojos a la diabetes en el siglo pasado, ser testigos de todo lo que se ha avanzado resulta casi como vivir un sueño.
Pero está lo otro. La nube que ensombrece la alegría. Hay pacientes de primera y de segunda clase, los que pueden acceder y los que no. Eso no podemos permitirlo más.

En muchos sentidos estamos viviendo tiempos de cambios a nivel país. Estamos viviendo un proceso de redacción constitucional en medio de una elección presidencial.
Y parece la oportunidad precisa para dar respuestas sistémicas a un problema que de no enfrentarlo, se volverá cada vez más difícil de manejar. 

Si no es ahora, ¿cuándo?

Marcelo González Guzmán.
Director Ejecutivo Fundación MiDiabetes.

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