Consejos de expertos

Viajando con diabetes

Porque hoy por hoy muchas personas viajan, porque antes de partir hay una serie de preocupaciones que surgen (si es que son previsores), y porque además es una consulta recurrente que  llega al mail, acá les voy a dar algunos consejos en base a mi experiencia personal.

  • Lo primero es lo primero. Hacer una lista y comprobar una y otra vez que está todo lo que necesitan. Lo básico según corresponda: glucómetros, lancetas, lancetero, tiras reactivas, pilas extra, insulina, jeringas, cánulas de bombas de insulina, reservorios, toallitas con alcohol, hipoglicemiantes orales, cualquier otra medicación que usen habitualmente, tabletas de glucosa u otro que las reemplace, etc.
  • Una vez hecho lo anterior, proceder a reunir las cosas que la lista indica.
  • Es bueno llevar más insumos de los que uno necesita. Nunca se saben los imponderables que pueden ocurrir. Muchos dicen que hay que llevar el doble de todo. Un glucómetro extra es necesario. ¿Necesitan dos cajas de tiras? Bueno, lleven 4… Aunque yo creo que con 3 basta 😉 A menos que se vayan a la selva, y aunque no en todas partes es muy fácil, uno podría comprar tiras si les falta… O apelar a las redes sociales y la solidaridad de un glucolega que habite el lugar donde vamos 😉 O por último en la farmacia, con una receta. Pero atención, que si viajan fuera de su país en muchos lugares no les venderán en insulina sin una receta de un médico local. Entonces, mejor lleven insumos de sobra. Hagan el cálculo de cuantos días durará el viaje y sean generosos con los extras, disfrutarán más el paseo pues será una preocupación menos.
  • Dependiendo del clima del lugar a donde vayan y los días que estarán allí, es bueno llevar un envase o bolso donde conservar mejor la insulina. Pero no la pongan en contacto directo con un pack frío, porque corren el riesgo que se congele, y con eso la insulina se inutiliza.
  • Es bueno tener un certificado de su médico, en español y ojalá inglés (o el idioma local), que diga que tienen diabetes y que para su mejor tratamiento deben portar todos los insumos que andan trayendo… relacionados con la diabetes por cierto, porque la cámara de fotos se entiende que forma parte del traje de turista.
  • Lleven una identificación o alerta médica, ya sea al cuello, como pulsera y/o en el porta documentos como un carné. Al pasar una aduana y explicar por qué andan con los insumos mostrar la alerta ayuda harto.
  • Si viajan en avión, les recomiendo no mencionar al personal del counter que tienen diabetes. Ha sido en el único lugar donde me han puesto problemas. Y eso fue una vez. Ni siquiera cuando me tocó pasar la aduana en USA justo en un momento álgido por el tema de seguridad, se complicaron tanto con mis insumos. Suelen preguntar o recordar que no de deben llevar elementos corto punzantes.
    Si ustedes les dicen que tienen diabetes y mencionan las agujas, jeringas o lancetas ellos insistirán en que no se pueden subir a la cabina, que todo eso debe ir en el equipaje facturado… Entonces…
  • Yo nunca pongo mis insumos en el equipaje que va facturado en la bodega del avión o en el maletero del bus. Siempre mis insumos van conmigo, en un bolso de mano. Porque nadie sabe nunca cuando una maleta puede terminar en Katmandú, o el retraso en una salida o ya arriba del avión mismo en el despegue. Esos imponderables que nunca sabemos cuando pueden suceder a veces ocurren.
    Y también no es menor pensar en los cambios de temperaturas que ocurren en esa bodega.
    Yo no me arriesgo. Mis insumos… donde mis ojos los vean.
  • Les recomiendo que si van acompañados, compartan parte de los insumos con la otra persona, como medida de seguridad. Y eso aplica con mayor razón con el glucagón: si tienen una hipoglicemia severa ustedes no podrán usarlo.
  • En los vuelos no pidan “menú para diabéticos”, a menos que tengan diabetes tipo 2 y estén acostumbrados a comer nada de hidratos de carbono. Es cierto que al igual que a los niños, les llevarán la comida antes, pero les aseguro la hipoglicemia luego de esa comida: suelen ser un par de verduras con alguna proteína. Es mejor no pedir menú especial, y cuando llegue la bandeja del menú normal evaluar qué se pueden comer y qué no. Y si usan insulina, inyectar de acuerdo a lo que ven.
    Y si nada les convence, siempre será bueno andar con algunos snacks extras y por supuesto hidratos de carbono de acción rápida para una emergencia.
  • En algunas aduanas, explicando que tengo diabetes tipo 1 y necesito mi cajita de jugo azucarado en caso de emergencia me han dejado pasar el líquido sin problemas arriba del avión.
    Los arcos detectores de metal suenan y a veces no suenan 😉 con las bombas de insulina. Si suenan y me revisan, actúo con naturalidad. Y lo mismo si revisan o me piden abrir mi equipaje de mano al pasar los rayos X: explico de la forma más sencilla posible que son mis insumos, imprescindibles porque tengo diabetes.
  • Yo no paso por los escaners de seguridad con la bomba. El fabricante lo recomienda y yo no lo hago.
  • Si van a un lugar en donde se hable una lengua distinta a la que hablan ustedes y no manejan muy bien el idioma, les recomiendo que anoten y ensayen algunas frases relacionadas con la diabetes en el idioma de destino. Pedir que los atiendan rápido en un restaurante, explicar que necesitan comer azúcar o necesitan un médico no está de más.
  • Si viajan a zonas en donde hayan climas extremos, será bueno mantener la insulina lo más protegida posible. Yo no he tenido problemas, y eso que la bomba lleva la insulina a la vista. Pero tanto en lugares muy cálidos, como muy fríos, siempre he procurado tenerla cubierta por mi propia ropa. Eso ha sido suficiente. Recuerden que la insulina puede conservarse muy bien entre los 4ºC y los 30ºC aproximadamente.

Llevo viajando con cierta regularidad los últimos 20 años. Principalmente en avión. He tenido la suerte de viajar por Latinoamérica, Norteamérica, África y parte importante de Europa. Y como les decía antes solo una vez tuve problemas. Mirado en perspectiva eso es nada en relación a las oportunidades en que he cruzado las fronteras de distintos países, pasado bajo pórticos detectores de metal, rayos X, aduanas, revisiones, escáners y cosas así.

Y la diabetes siempre me ha acompañado a la hora de mencionarle a ese funcionario por qué llevo lo que llevo como equipaje. Y no ha sido tan difícil.

Muchas veces las decisiones quedan a criterio del personaje de turno. Por eso yo suelo ser muy natural en relación a tener que explicar algo de mi diabetes: no aporto más datos de los que me piden, si es que me los piden. “¿Por qué llevo jeringas? Porque tengo diabetes y uso insulina”. Y nada más. Mientras más simples y directos, mejor.

Anécdotas hay por montones… Pero esas serán materia de otra nota. Espero que estos consejos les ayuden y puedan disfrutar de verdad su próximo viaje con la Tía Betty 😉

Marcelo G.

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