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Sensor de Glucosa Para Todos

“Dolor al pinchar los dedos… Más de 10 glicemias por día muchas veces… Incertidumbre al ver un número y no saber si va para arriba o para abajo… Alarma del reloj a las 3 AM para despertar todos los días y poder medir… Tratar de asociar síntomas a un número porque mi hijo todavía no habla… Temor al saber que en el colegio no siempre le prestan la atención que a mi me gustaría… Estar en el trabajo pendiente del teléfono por si pasa algo…”


Hace algunas semanas un grupo de madres de niños con diabetes tipo 1 levantó en Chile una petición para que los sensores de glucosa sean codificados por el Fondo Nacional de Salud (FONASA), un paso muy importante para que tengan algún grado de cobertura por parte de nuestros seguros de salud. En buena hora.

La demanda surge de la experiencia personal de varias de ellas, con hijos usuarios de sensores de glucosa, que han vivenciado las ventajas de contar con distintas tecnologías para la gestión de la diabetes y son conscientes que lo que es un privilegio para algunos debe ser un derecho para todos, sin exclusiones. 


Los hechos.

Sin temor a caer en un exceso, respecto de otras latitudes podemos decir que en nuestro país las personas con diabetes somos afortunadas.


Hasta el año 2005, el costo total del tratamiento de la diabetes salía por completo del bolsillo de los pacientes. Desde junio de ese año, gracias a las Garantías Explícitas en Salud (GES), contamos con una cobertura importante, con canastas que contienen los insumos básicos, quizás no en las cantidades adecuadas, quizás no actualizadas al ritmo que quisiéramos, pero que permiten a la mayoría llevar de mejor forma su patología. 

Y por otro lado, desde 2016 la Ley Ricarte Soto incorporó las bombas de insulina también como prestación para pacientes con diabetes tipo 1 que cumplan los requisitos de un protocolo de inclusión.

Pero los sensores de glucosa no están cubiertos por ninguna ley.

Hace varias décadas ya, el famoso estudio DCCT  nos mostró que una de las claves del buen control de la diabetes tipo 1 es el tratamiento intensificado, con un rol relevante de la monitorización permanente de la glucosa. Esto se hizo en un comienzo midiendo el azúcar en la orina, y por más de 30 años a través de mediciones capilares para obtener una muestra de sangre.

Recordemos que los sensores de glucosa son dispositivos que ya llevan más de 20 años de desarrollo y presencia en el mercado, pero que en los últimos 5 años han cobrado más importancia dados sus avances en materias de exactitud.

Por lo general se trata de filamentos cubiertos de enzimas que son puestas en el tejido subcutáneo por parte del propio paciente. Tiene una duración que va entres los 7 y los 14 días según la marca (hay un sensor implantadle que dura 180 días). 

Los sensores miden la glucosa en el líquido intersticial, la que es reflejada en un receptor o en una aplicación de un teléfono móvil, ayudando así al paciente y o a su cuidador con información retrospectiva para tomar medias respecto de su tratamiento. 

Asociados a bombas de insulina, los sensores de glucosa son capaces de aportar información clave para automatizar la infusión de insulina según sean las variaciones de glicemia del paciente.

Los beneficios de los sensores de glucosa están a la vista de todos, sobre todo de los usuarios que además valoran la disminución de los pinchazos en el dedo. 

Hay numerosos estudios que avalan el uso de los sensores de glucosa. 

Las ultimas guías de la Asociación Americana de Diabetes (ADA por sus siglas en inglés) los destacan como muy importantes en la gestión de la diabetes y el logro de los objetivos metabólicos.
https://care.diabetesjournals.org/content/44/Supplement_1/S85


Por otro lado, poco a poco se han venido sumando nuevos parámetros para evaluar el control de los pacientes. 

La hemoglobina glicosilada a dejado de ser el gold estándar de la medición y hoy el Tiempo en Rango (TIR por sus siglas en inglés), junto con la variabilidad glicémica y otros se abren paso en el lenguaje habitual de profesionales y pacientes, parámetros que resultan precisamente del uso de sensores de glucosa.
https://care.diabetesjournals.org/content/42/8/1593.full-text.pdf

La barrera del alto costo.

Una de las mayores barreras que existe hoy en día para el uso masivo de sensores de glucosa es el acceso dado su alto costo.
Por ser tecnología reciente, no suelen estar cubiertos por los seguros de salud… Incluso en no pocos países ni siquiera están disponibles en el mercado para ser adquiridos en forma privada por los propios pacientes.


Decíamos al comienzo que en Chile somos afortunados, por contar con varias coberturas en diabetes. Pero eso también ha jugado en contra.
Tácitamente se asume que con eso ya está casi todo resuelto y hemos visto pocas actualizaciones en las canastas.

Por ejemplo vemos que lo ambiguo de algunas directrices hacen que se sigan indicando insulinas como NPH a pacientes con diabetes tipo 1, habiendo alternativas terapéuticas mucho mejores. O el mismo caso de la presentación de insulina en viales, en vez de indicar lápices desechables, mucho más eficientes y seguros en la administración de la hormona para la mayoría de los pacientes. O  nuevos medicamentos orales, de última generación, con beneficios más allá de la reducción de glucosa para pacientes con diabetes tipo 2… 

Ahí es en donde nos damos cuenta que hay espacios para mejoras, como tener financiados mejores tratamientos, sobre todo si los tenemos disponibles en el país. 

Porque en Chile tenemos dos sensores disponibles comercialmente. TEstán presentes en nuestro mercado el sensor de glucosa flash FreeStyle Libre, de Abbott, en su versión 1 (la versión 3 que será continua está aprobado en Europa ya) y el Guardian Connect de Medtronic, en sus versión de monitoreo continuo solo y asociado a sus bombas de insulina también.


En diabetes mucho se habla de la prevención, olvidando que en diabetes tipo 1 lo único que podemos hacer es tener el mejor tratamiento posibles para prevenir las complicaciones, porque la enfermedad misma no la podemos prevenir.

En la mayoría de los países europeos de la OCDE los sensores de glucosa tienen algún grado de cobertura. Ellos han entendido que una forma concreta de prevenir, retrasar y o evitar las complicaciones futuras de las personas con diabetes es entregarles las mejores herramientas terapéuticas hoy, para que junto a la educación diabetológica que corresponda, puedan cuidar de mejor forma su enfermedad crónica.

Por eso es que desde MiDiabetes nos sumamos con toda nuestra energía a la campaña #SensorDeGlucosaParaTodos.

Sabemos que las madres detrás de esta campaña están llevando adelante importantes reuniones para convencer a las autoridades de la conveniencia de la codificación de los sensores de glucosa.

¿Cómo puedes ayudar tú?
Comparte en tus redes sociales una foto hablando de la importancia de los sensores, conversa con tu médico, con otros profesionales de la salud y cuéntales de esta campaña. 

La unión de nosotros los pacientes ya nos dio resultados una vez. ¿Recuerdan la campaña de la bomba de insulina al AUGE?


Vamos por más, las veces que sea necesario. No lo olvidemos.

Es nuestro derecho, porque la salud es un derecho.

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